Las agencias de modelaje cobran un porcentaje de la paga que recibe la modelo de su plantel. La empresa ayuda a lograr contactos para sus preferidas.
L a gerente de la Agencia de Modelos Cinetel, Carmen Chávez LaFaye, asegura que el trabajo en el gimnasio y la alimentación balanceada son fundamentales para quienes modelan.
Hay regiones que por sus características geográficas, climáticas y topográficas exigen más esfuerzos a las modelos, por ejemplo hacer dieta y mantener una alimentación balanceada.
Pero hay diferencias en los esfuerzos que invierte una muchacha que se está formando para esa actividad y una profesional, más si es reconocida en los medios de comunicación.
Chávez dice que las figuras que destacan en el ámbito público reciben beneficios, como membresías a gimnasios u otras empresas relacionadas con la estética, mientras que quien es anónima debe pagar el ejercicio de su cuerpo y demostrar a la agencia que puede mantener y tonificar su figura.
“Las dietas son la parte más dura, incluso si eres profesional”, comenta B.R., modelo profesional que prefiere no revelar su identidad y que hasta hace tres años lució en pasarela y publicaciones las prendas de una diseñadora boliviana reconocida internacionalmente. “El físico bien proporcionado por lo general no llega porque sí, sino lo logras con un régimen alimenticio”.
Cuerpos y sacrificios
La Gerente de Cinetel explica que los requisitos para modelaje dependen del canon internacional, del que llega la delgadez que impone la figura europea: “Además, en el exterior la estatura mínima es de 1,74 metros”.
Hay características, sin embargo, que son propias de la región, que hacen variar las reglas internacionales.
Por ejemplo, en el oriente del país las personas son más altas que en el altiplano: “La estatura promedio de la modelo oriental es de 1,70 a 1,75 metros”, mientras que la paceña sólo presenta una media de 1,65. La generación de adolescentes de hoy es —al menos— tres centímetros más elevada que hace cinco años, por lo que ese parámetro varía con los años.
El canon de quien aspira a una pasarela en La Paz incluye postura y peso: “Por la topografía paceña, subidas y bajadas, las personas tienen mala postura, que es fundamental en las modelos para reflejar seguridad en las chicas”.
La modelo profesional añade que el peso también varía: “En La Paz son un poco más gruesas”, por lo que —según proporción masa y estatura— lo ideal son 10 kilos menos en relación a la altura, es decir, si mide 1,60, debe pesar 50.
Para Chávez, el promedio de estatura está determinado por la topografía del lugar y por su clima, “pero también toda persona debe hacer por lo menos una hora de ejercicios diarios. Para las modelos eso es una obligación”.
B.R. dice que como una alimentación balanceada también depende del entorno, es difícil que no haya tendencia a engordar en el altiplano, donde los platos son ricos en carbohidratos y se come de manera desordenada, es decir, en diferentes horarios. Además, considera que “el antojo hace que una dieta sea una tortura”.
La modelo añade que existen cuidados adicionales en los que deben invertir tiempo, energía y dinero para mantener la figura. “Si eres flaca por contextura, tienes que gastar plata en tonificar el físico y los músculos, mantenerlos firmes, cuidarte de las estrías y las celulitis, que son imperfecciones que toda mujer puede tener”.
Puntos en contra
En el caso de las novatas de la pasarela, la disciplina puede resultar dura, debido a que ésta incluye prácticas que duran horas, a las que se suman los desfiles y los eventos.
La gerente en modelaje informa que en Cinetel reciben alumnas desde los 14 años, y B.R. añade que hay modelos de 15 que deben trabajar en horarios nocturnos, inadecuados para una adolescente.
Fue modelo durante siete años. Contó que los contratos, que pueden ser por una noche o por un mes, oscilan entre 500 y 1.200 dólares en la ciudad de La Paz. Ahora evalúa lo negativo: “Llegué a desconfiar de todos, porque ya no sabes si la gente se acerca a ti sólo porque le interesas físicamente o porque quiere rozarse con una famosa en los medios”.
Carmen Chávez relata que el modelaje puede develar complejos de la mujer, pero a la vez ayudar a superarlos. “Tuvimos que formar durante cinco años a una modelo que ahora es de las reconocidas de la agencia, pero no posaba sin taparse la cara con el cabello. No quería mostrarse, porque en la adolescencia la molestaban”.
B.R. coincide. Su 1,80 de estatura era un problema: “En la adolescencia fui acomplejada, mis compañeras de curso medían una cabeza menos que yo”, cuenta que los últimos años de escuela andaba encorvada para no ser evidente.
Ambas enfatizan que ninguna modelo destacada resalta en medios de comunicación ni el entorno si no cultiva otras riquezas en su personalidad, como la autoestima, educación y sensibilidad. Para Chávez, una mujer linda no sólo sobresale por tener un buen cuerpo, sino por la seguridad en sí misma.
Una escuela para corregir
Toda mujer mayor de 14 años puede inscribirse a la escuela de la Agencia de Modelos Cinetel. Allí no hay parámetros corporales para ser recibida. La gerente general, Carmen Chávez LaFaye, explica: “El interés es formar líderes, que se desarrollen integralmente”.
La formadora de modelos explica que el primer trabajo en el curso —que dura cinco meses— es la corrección: “Trabajamos la postura y desarrollamos lo que la muchacha no tenga bien desarrollado, por ejemplo, si le falta hombros, los ejercicios se concentran en ello; o si no tiene cintura, nos enfocamos en lograrla”.
Los trabajos de estiramiento y ejercicios diarios tienen una disciplina rígida. La Agencia no recurre a aparatos y se basa en la energía de la alumna, “por eso el requisito es que quieras hacerlo, porque esa práctica le servirá para siempre”. Incluyen un cronograma de trabajos y consejos de alimentación balanceada.
“Lo indiscutible es que con la postura correcta y un cuerpo fortalecido sanamente, la actitud y la seguridad en sí misma se refuerzan y te sirve en todos los aspectos de tu vida”.
La Agencia está en el pasaje Cordero de la calle 21 de San Miguel, en la zona Sur, número 8315. Los cursos son de 16.00 a 17.00, todos los días.
“Tuve que aguantar acoso y presión”
Aunque B.R. podría enorgullecerse de su belleza y su recorrido como modelo profesional, prefiere no dar su identidad, porque para ella más pesa la vergüenza de contar las dificultades que una bella de pasarela puede enfrentar. Tiene 29 años y fue maniquí desde sus 19 años hasta los 26, cuando quedó embarazada y dejó el oficio. Posó para fotografías e hizo pasarela con una diseñadora boliviana de talla internacional. La experiencia laboral la tuvo con un artista cuya obra se desplegaba en cuerpos casi desnudos a los que él pintaba.
Hoy opina: “No importa cuán famoso o refinado sea el espacio en que modelas, hay circunstancias en que nosotras vivimos acoso, morbo, ya que trabajas con el cuerpo, es la herramienta para mostrar una creación o arte. Pero en Bolivia sólo se lo ve como carne”.
Recuerda que en la exposición de arte en que ella y otras tres modelos fueron pintadas, los hombres del público les decían vulgaridades: “Era ofensivo, no sólo incómodo, porque no veían la obra; se les salían los ojos y su actitud era acosadora. Daba asco, más cuando un tipo de unos 50 años pasó a los vestidores para pedirme mi número telefónico”.
Narra que cuando se trabaja para un diseñador famoso, la presión es tanta que no se dispone de tiempo, porque depende de en qué momento el creador de modas tiene un par de minutos para evaluar un diseño. “Con esa diseñadora era mucho estrés, pedía que modeles sus vestidos sólo para ella, incluso después de medianoche”.
B.R. considera que es poco probable que una profesional adquiera reconocimiento, ya que los laureles son para la firma del creador. “No se advierte que esa vestimenta destaca cuando es estéticamente expuesta por una mujer, cómo es su figura y cómo se amolda a cada prenda, cómo camina, cómo resalta detalles, cómo convence al consumidor”.
“los pagos justos son excepcionales en modelaje”
Al salir bachiller, B.R. descubrió que las características de su cuerpo podían darle beneficios económicos y sociales. Era la más popular de la universidad cuando comenzó a salir en medios públicos.
Le fue fácil conseguir contratos ni bien ingresó a una agencia, y los réditos ascendieron en seis meses: “Comencé ganando 200 bolivianos por día en un stand de feria, y me llegaron a pagar 1.100 dólares por una noche en un evento internacional”.
Piensa que el medio boliviano ve al modelaje como un pasatiempo o un oficio informal, por lo que las muchachas cobran poco.
La paga que reciben las féminas del rubro no incluye el tiempo de cuidado corporal, los horarios de práctica y de espectáculos, que suelen realizarse por la noche. “Encima, los creadores son quienes minimizan la labor de la modelo, porque quieren pagar poco —excepto a las famosas—, y eso provoca que su trabajo no suba de estatus”.