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Paceñas se despreocupan del tema por asumir el papel de madres, socialmente establecido, y por falta de información

Menopausia

Las paceñas asisten a consulta médica por dolores de cabeza o porque les sube la temperatura corporal, luego de la revisión recién se enteran de que atraviesan el periodo de la menopausia

O un témpano o una insaciable. Son dos mitos afincados en nuestra sociedad sobre la imagen de la mujer cuando ésta atraviesa el periodo de la menopausia (la etapa en la que deja de ovular). Pero para las paceñas lo cierto es que el tema, en ese momento, no es una de sus prioridades, debido a que está preocupada en otras funciones, como el ser madre, o porque carece de información acerca de los síntomas y consecuencias.

Especialistas en sexología, ginecología y psicología coinciden en que las mujeres de nuestro medio asisten a consultas no porque estén preocupadas por el climaterio, sino por dolores de cabeza o constante sensación de calor, y que luego de una revisión médica se enteran de que son los síntomas característicos de la menopausia.

Este periodo, que implica cambios hormonales, no sólo es un hecho biológico sino también psicológico, pero esta última parte está relegada entre las paceñas. “Lo bueno es que más mujeres se preocupan al respecto, les interesa su libido y su rendimiento sexual. Pero lo cierto es que aún no son suficientes”, dice Marynés Salazar, directora del Centro de Investigación de Desarrollo Humano Psinergia.

Para la especialista, la paceña menopáusica, en general, relega este asunto, pues pese a que perdió la capacidad de reproducción y que la libido se ve afectada por la baja de estrógeno, lo importante para ella es continuar asumiendo el papel socialmente asignado: el de madre, y se ocupa en mantener el orden del hogar.

El sexólogo Mario Tórrez advierte un problema con los prejuicios que se tejen alrededor de esta etapa del climaterio femenino. “Las mujeres que vienen a mi consultorio no lo hacen por la menopausia, no están informadas o no se dan cuenta”.

“Pero al saberlo, ellas consideran que entran en una fase aburrida, asexuada y carente de energía de su vida, sin darse cuenta de que uno de los beneficios de la etapa es poder gozar de la sexualidad sin la preocupación de la reproducción”.

Sólo una etapa en la vida

La ginecóloga Estela Marín, quien trabaja en una organización no gubernamental de salud sexual y reproductiva, cuenta que brinda información además de atención médica, “pero en los meses que trabajo aquí, nadie vino a pedir información al respecto, sólo a hacerse atender por los efectos”.

La especialista explica que la interrupción de la menstruación produce dolores de cabeza, eleva la temperatura corporal, en algunos casos una variación en la tensión arterial, lo que puede provocar —como primer efecto— sobrepeso. Pero no es patológico.

Salazar añade que así como el desequilibrio hormonal que provoca esa baja de estrógeno puede generar cambios anímicos, como mal humor, también afecta en el cuerpo. “Si las señoras se predisponen a que entrarán en una etapa crítica y negativa, el cuerpo puede responder obedeciendo a esa predisposición”.

Por ello ve la necesidad de romper mitos. La psicóloga dice que esas falsedades son: que se pierde la condición de mujer; que es una etapa crítica y difícil debido a sufrimientos corporales; que a partir de la ausencia del periodo, la dama se vuelve una “loba”, ya que sin preocupación de la capacidad reproductiva es proclive a la promiscuidad. O todo lo contrario: como hay un desequilibrio hormonal, se vuelve una insensible, despreocupada por las relaciones coitales.

Tórrez afirma que, a diferencia de otras culturas, la nuestra quita la capacidad de erotismo a los adultos mayores, pues se cree que carecen de toda energía.

“Eso es irrespetuoso, porque en Europa, por ejemplo, estar por encima de los 50 años y ser jubilado abren la posibilidad de poder gastar el dinero, ya no por preocupación sino por placer. Viajan más, están más relajados. Y eso se puede manifestar también en la intimidad, justamente porque tienen tiempo y no preocupaciones”.

Salazar habla de otros yerros: “Cuando llega la primera menstruación, la expresión es que ya eres mujer, como si antes no”, y se debe a que en Bolivia menstruar da la posibilidad de procrear; procrear es ser madre, y ser madre se concibe en el país como la prioridad femenina; por lo tanto, cuando se deja de menstruar se piensa que se deja de ser madre, “porque en el país, si no eres madre no tienes un lugar en la sociedad”.

La ginecóloga Marín da unas sugerencias: leer al respecto; informarse en qué consiste y cuánto dura; tener una dieta que contenga fibra; tener actividad, caminar, hacer ejercicios y eliminar el estrés de los mitos.

La caída de estrógeno provoca la baja de la libido, pero no elimina el deseo

La baja de estrógeno sí o sí provoca la baja de la libido, pero eso no significa la culminación de la vida sexual o del erotismo en la dama.

La psicóloga Marynés Salazar explica que es un error pensar que la vida sexual se limita a la capacidad de procreación, pues hay formas variadas de expresar la sexualidad y el deseo. La ginecóloga Estela Marín aclara que debido al natural deterioro del organismo humano, la producción de estrógeno baja en la mujer, así como con la edad hay menos frecuencia de las relaciones coitales. Recuerda que la palabra deriva del griego mens, “mensualmente, y pausis, que significa “cese”.

Salazar dice que la menopausia forma parte del climaterio femenino, que es el proceso cuando ocurre el reajuste metabólico, que dura varios años. La edad promedio para que ocurra son los 50 años, en esa época la mujer vive su última menstruación sin otro motivo que no sea el envejecimiento del organismo. Pero por la carencia de información —continúa Marín—, la boliviana no distingue de la etapa de la perimenopausia, que es el tiempo previo a la pausa y cuando aparecen los primeros síntomas: alteraciones del ritmo del ciclo menstrual —menstruaciones fuera de la fecha normal—, cambios en la cantidad de la menstruación, aumento de peso, sofocos y calor bruscos, insomnio y más sudor por las noches, sequedad vaginal y fatiga, entre otros.

La psicóloga aclara que las mujeres sólo recurren a los ginecólogos, pero ellos no están plenamente preparados para interrogantes sobre la sexualidad y el climaterio. El reto es que la boliviana encare su sexualidad después del fin de la menstruación.

Dos testimonios: una disfruta el climaterio, y otra, lo sufre

Claudia y María muestran dos rostros opuestos de la vivencia de la menopausia, la dificultad y las bondades de no tener la menstruación nunca más. No son sus nombres reales, pero ambas quieren contar lo que les pasó. Claudia tiene 46 años, es administradora de empresas, además tiene un negocio basado en la venta de terrenos, trabajo que no sólo le da más regalías, sino que la mantiene ocupada a tiempo completo.

Es ejecutiva y muy activa, porque los fines de semana no puede permanecer quieta: hace fiestas, reuniones con su familia, viajes cortos o extiende el trabajo al hogar. Por eso respiró tranquila cuando le llegó la menopausia el año pasado. “Es una preocupación menos, porque incluso tener relaciones se hace difícil cuando tienes el periodo. Así que ya sólo me preocupo por trabajar y estar con mi familia”.

No hace referencia a que si le agradaba la idea de perder la posibilidad de reproducirse, más bien evita hablar de ello. Pero asegura que el alivio que sintió cuando le llegó la menopausia se debe a que por internet y entre amigas, que ya la tuvieron, recabó “mucha información”.

María, por otro lado, es profesora de primaria, tiene 54 años y siente que desde que entró en la menopausia, hace tres años, envejeció de golpe. “Pucha, los calores no me dejan, a veces se van pero siempre me siento ansiosa. Por eso creo que no puedo comer chocolate, me sube la presión demasiado y antes no era así. Tampoco puedo comer platos muy salados y suelo prepararme afrecho, porque también cambió el funcionamiento de mi estómago”.

Avergonzada, confiesa que no tiene relaciones coitales hace años, pero aclara que no le preocupa. “Cómo voy a estar pensando en eso, todavía que no me siento bien. Además, a mi edad eso ya no interesa”. Ella dice que su prioridad siempre fueron sus cuatro hijos, que aunque son mayores la mantienen ocupada. Además es dirigente de su zona, por lo que la jornada no le da tiempo de pensar en su respuesta sexual.

ENTEL USA
 
 
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