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Martes, 18 de noviembre de 2008
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Rodrigo Ponce
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“Siempre ha habido una mujer que me ha hecho tambalear”

Rodrigo Ponce

Por: Laura López Auza

Rodrigo Ponce vive de la música; es bajista de profesión, recibió la influencia de grandes maestros del bajo. Ha tocado durante dos años y medio con la agrupación boliviana Llegas y ha producido este año su primer disco como solista. Le apasiona viajar, escribir, reír y aventurarse por la vida. Nunca pensó en casarse, hasta que un día, en medio del mar, alguien, inesperadamente, le robó el corazón.

—¿Por qué Poche es bajista?

—Empecé con la música a los 15 años con algo de guitarra, después, a mis 18, el bajo. Yo siempre quería hacer música como algo secundario, por el tema monetario, y estudiar algo “importante”, entonces comencé ingeniería en la Universidad Católica Boliviana, en Cochabamba, donde vive mi viejo. Después de seis meses dije: “No, gracias”. Si no hago lo que siento, no soy yo.

—¿Cuál fue tu formación como músico?

—Me compré mi bajito y le metí solo un buen tiempo hasta que me fui a Estados Unidos, a una escuela de música en Tampa, donde el afamado bajista Jaco Pastorious fue mi profesor. Después de unos tres meses fui al Berklee College of Music, en Boston, donde estudié tres años Professional Music. Posteriormente vine a Bolivia y estuve enseñando en la Universidad Loyola, en el Conservatorio y dando clases particulares.

—¿Qué aventuras has vivido con la música?

—Muchas, una de ellas fue en 2005 en Estados Unidos. Después de varias audiciones me aceptaron como músico para tocar en un crucero por seis meses. Un lugar donde se lee mucha música y se aprende bastante; más chocho no podía estar. Lo mejor de todo es que pude realizar otra de mis pasiones, que es justamente la de viajar. Cada dos días estaba en un puerto diferente, claro que también es muy cansador, ya que estás viviendo en un barco y ves a gente que te gusta y no, las 24 horas del día. Pero fue realmente increíble, inolvidable.

Y así como lo planifiqué, después de seis meses estaba de regreso en Bolivia, donde el “Grillo” ya me esperaba para tocar con su banda y grabar.

—¿Qué es lo que más te gustó de tocar con Llegas?

—La experiencia de estar con Llegas ha sido increíble, porque era el grupo boliviano en el que siempre quería tocar. Grabé el disco Hidrometeoros II. Sentir el cariño y el agrado de la gente al escucharnos en todo el país es algo que no tiene precio. En julio de este año me retiré, creo que cumplí la etapa y ahora tengo nuevos planes.

—Cuéntanos de tu disco como solista.

—He sacado mi disco como solista este año, ése era mi sueño. La gente me conoce como bajista, pero no es lo único que soy; quería mostrar mi faceta de cancionista para decir lo que pensaba mediante mis letras y con excelentes músicos de acompañantes. Me encanta la poesía, la leo mucho y la escribo también. El disco tiene 11 canciones, todas las composiciones son mías. La temática en general del disco es la de no crecer, la del niño interior, la capacidad de asombrarse, de reír, de sorprenderse, de ser inocente y de siempre querer aprender.

—Nos dijeron por ahí que eres muy enamoradizo.

—Yo me he enamorado mucho, y desde muy chico soy enamoradizo y novelero total, de contarle a mi mejor amiga por qué me ha dicho, por qué colgó así, y “Doctor Corazón” cuando ellos tienen problemas amorosos. Creo que tengo mucho amor para dar y en todo sentido, con la familia y los amigos. En el caso de las relaciones, siempre ha habido una mujer que me ha hecho tambalear y siempre han habido historias.

—¿Es verdad que en pleno crucero alguien te flechó profundamente?

—La historia es muy linda: ella se llama Loretta y es bailarina. Trabajábamos juntos en los espectáculos dentro del barco. A mí me gustó, entonces comencé a pasarle notitas y dibujitos en papelitos después de los shows. Pronto nos pusimos de acuerdo para ver algunos programas juntos y entre risa y risa, entre chiste y chiste, pasaron otras cosas. En ese momento, para ella era como algo exótico estar con alguien de Sudamérica. Para mí, diferente estar con la australiana alta y de ojos celestes. Lo que parecía que sería una aventura se convirtió en una relación muy seria, cumplimos tres años entre idas y venidas, ella venía a visitarme y yo a ella.

—Dicen que las montañas nevadas del altiplano fueron testigos de su compromiso

—Hace unos meses ella estuvo aquí de visita y nos fuimos al Camino del Inca; nos perdimos entre las montañas de la cumbre y nos tuvimos que quedar a dormir en medio de la nada, sin carpas y con un solo sleeping, el frío por poco y nos mata, y en medio de llantos y desesperación nos comprometimos. Yo quería hacerlo. Fue un momento bellísimo; la amo mucho.

Yo pensé que nunca me iba a casar, que yo no era para el matrimonio, pensé que tal vez terminaría viviendo con alguien, pero casarme, ¡no! Pero ya ves, ella es australiana y es la única manera de poder hacer algo. Ahora regreso por más tiempo al crucero, donde el 24 de febrero planeo encontrarme con ella. Amo Bolivia y pienso volver lo más pronto posible.

PERFIL

Nombres: Rodrigo Ponce Ossio

Nació: Estados Unidos, 25 de enero de 1982

Estudios: Música, en el Berklee College of Music (Boston)

Trabaja: Músico independiente

Foto: Selwyn Paniagua

 
 
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