Mujeres con trencitas diminutas cantan y dan vueltas moviendo sus cadenciosas polleras blancas; mientras tanto, los hombres bailan incansablemente al compás de sus tambores. Ritmo y mucha energía es lo que caracteriza las noches de jueves en Malegría, cuando está la Saya Afroboliviana.
La pista de baile de la discoteca, ubicada en el pasaje Medinacelli, se llena, y no es por nada, pues los ritmos calientes de la agrupación yungeña llaman a moverse, aunque para algunos seguirles el paso sabe mejor con una refrescante bebida en mano.
El público asistente goza de principio a fin y aprovecha la oportunidad de bailar con los protagonistas de la noche, los miembros del grupo, que a la hora del descanso se unen a la fiesta.