Su escuela han sido las películas, los libros, la música y la experiencia que ha tenido a lo largo de su vida. Es escéptico de la instrucción formal. Nació en Rusia, creció en Oruro y ahora radica en La Paz. Él es Vadik Barrón, compositor por naturaleza y amante del arte; perspicaz y bohemio. Este año ha producido su segundo disco como solista y tiene planeado para 2009 su próximo sencillo, con el cual completaría su trilogía.
—Todas las letras y la música son composiciones tuyas. ¿Qué haces para inspirarte?
—En realidad, el escribir canciones es una forma de expresarse; uno va encontrando cosas y cuando tiene el arte dentro, decirlas es muy importante. No sé si hay un tema específico, pero el simple hecho de estar vivo creo que es suficiente material.
—Viniendo desde Oruro, ¿cómo hiciste tu espacio aquí, en La Paz?
—Es curioso, yo venía desde Oruro en 1998 precedido de una módica fama de la gente que me conocía allá. Aquí encontré alguna gente orureña, entre ellos los hermanos Estrella, y comencé a tocar con ellos, en el grupo Aisha. Tocábamos canciones rock en diferentes bolichitos. La base de nuestro público era gente del atrio, de guitarreadas.
Y en las noches paceñas, de pronto voy por los bares y está el “Papirri” guitarreando. Luego él le dice a alguien que hay un chango de Oruro (refiriéndose a mí) que compone canciones. Así es como empieza la red, de boca en boca.
—Cuéntanos del proyecto Camaleón.
—En 2002, después de dos años frustrados de no poder hacer nada —éramos demasiado under y no encajábamos en ningún lado—, nos fuimos cansando y volviendo casi una banda autista. Entonces, ese año yo me proyecté un poquito más lejos, en el sentido de que quería que mi música fuera más conocida. Así fundamos con Sergio Median la banda Camaleón.
Al principio fue complicado convencer a la gente de que no tocaríamos cóvers, pero nos fue bien. En 2003 grabamos el primer disco, ésa fue la primera gran experiencia para mí, de pasar de la guitarreada y el sonido eléctrico a producir un material propio. El disco salió superbién y eso ayudó a que nos proyectáramos a lo nacional.
Estuvimos tocando bastante hasta 2005, cuando sacamos el segundo disco, denominado Origami, un material más conceptual, con una banda más madura para entonces.
—¿Cuál es tu concepto respecto a la música?
—Más allá del rock, que se entiende como una manera de vestir o un oponerse a todo, me parece más interesante la propuesta que la protesta y más importante la canción en sí que el sonido; si no tienes una buena canción, de nada sirve que toques mil notas por segundo. Yo soy más un cultor de la canción.
—¿Tú crees que se puede vivir de la música en Bolivia?
—Yo creo que sí se puede vivir de la música, pero en el sentido de que hay que tomarlo como otro trabajo. Hay formas de vivir de la música en general, el rock es un caso particular y la música que no es popular está más condicionada, pero si uno tiene la convicción de hacer eso, es ridículo que no lo haga, ¿no?
El arte es una manera legítima de expresarse y un espacio donde la gente puede encontrarse.
—“Astronauta” es tu primer disco como solista. Háblanos de él.
—En 2006 comencé con este proyecto. Yo ya tenía muchas canciones escritas desde tiempo atrás, entonces con la ayuda del concepto de “astronauta”, como una metáfora de alguien que viaja a través del tiempo y del espacio, viendo las cosas desde otra perspectiva, junté las canciones y me puse a grabar.
—Y este año has producido velozmente otro disco. ¿Qué más planeas hacer?
—Este año me puse a grabar también Minimalia, que es más íntimo y acústico y tiene que ver con la Alasita, la idea de trasposición de la miniatura a lo grande. Para 2009 planeo sacar otro material con el cual pienso completar esta trilogía de discos, se llamará Ovni y hará énfasis en la alienación, esa forma de ver el mundo con extrañeza, como si fuéramos de otro planeta.
—¿Y qué hay de tu vida sentimental?
—Ahora estoy soltero, sin pareja desde hace casi un año. He estado mucho tiempo emparejado. Creo que estar en pareja te permite un tipo de estabilidad emocional que es bien importante, pero al final el amor es cosa de uno, nadie te lo va a quitar, ni siquiera es de esa persona a la que amas, es tuyo. A mí me gusta pensar en el amor como una fuerza creadora que te permite proyectar lo bueno que tienes. Y si hay una persona a tu lado para ayudarte, bienvenida. Eso es lindo, pero no indispensable.
—Eres un bohemio. ¿Qué lugares te gusta más frecuentar?
—Me he vuelto bohemio a la fuerza, el ambiente que tienes para tocar son boliches y éstos tienen alcohol y tucuimas. Ahora ya no salgo tanto a bolichear porque me quedo donde toco. Antes había un montón de lugares que me gustaban, uno de ellos muy chistoso, El Mangareba, un lugar de remate, que tú dices “qué antro”, pero es ahí donde he conocido a artistas intensos, como al “Papirri”, Grillo (Villegas) y Óscar García. No sé en qué andarían ellos y en qué andaría yo (ríe), pero son espacios interesantes.
— ¿Qué otras pasiones tiene Vadik?
—La lectura; me gusta mucho leer. También me encanta escribir, tengo dos libros de poesía publicados, uno de 2002, Cuaderno rojo, y otro nuevito, iPoem 2008. Creo que escribir es una consecuencia de leer. También me gusta el diseño gráfico, éste me permite reforzar el concepto musical del texto con imágenes.
Soy fanático del fútbol, hincha de San José, cuando éste llega a La Paz voy al estadio. Soy bien criollo, fanático de la ranga, el pique macho, el chicharrón y todas esas cositas riquitas.
PERFIL
Nombre: Vadik Barrón
Nació: Rusia, en 1973
Estudios: Empírico
Trabaja: Músico independiente