|
La nueva política migratoria en Europa apunta a seleccionar a los más calificados |
La necesidad de capacitarse más preocupa a inmigrantes |
|  | |
Encontrar un empleo en España ya no es suficiente, ahora llegó el turno de los más capaces. En este nuevo escenario, los inmigrantes buscan estrategias para llegar a ser más competitivos
EcoDiario.es / Efe y La Prensa.- Téofila Flores emigró a España hace cuatro años para trabajar como interna en la casa de una familia madrileña, pero su sueño es montar un negocio relacionado con la hostelería donde pueda desempeñar su labor como repostera. Ella es boliviana.
Para conocer sus oportunidades, acudió hace unos días al I Congreso Nacional de Mujeres Inmigrantes Emprendedoras, una cita que, en su opinión, es una muestra de la ayuda que tienen los trabajadores extranjeros en Madrid, pero que “no sabemos aprovechar”.
“Vine a España para sacar adelante a mi hijo, quien estudia en una universidad boliviana y que vendrá a Madrid cuando haya finalizado sus estudios”, ya que Téofila quiere que su negocio esté en su nueva ciudad.
Mientras tanto, va a cursos de informática e inglés para “estar preparada”, así como a la feria de la inmigración Integra-Madrid o a festivales como VivAmérica que le recuerdan sus raíces.
Marisol (nombre ficticio), otra boliviana que emigró a España hace siete años, advierte que cada vez más urge la necesidad de “ser más competitiva”. “Ahora con eso de que van a seleccionar a los inmigrantes más capaces, yo me preocupo por mi hija, que tiene 14 años, y la mando a pasar clases de computación y lo que me permita mi bolsillo. Quiero que ella sea profesional”, dice la mujer oriunda de Cochabamba, quien trabaja realizando limpieza en diferentes domicilios particulares de Madrid.
Pero otras mujeres que llegaron a la región en busca de mejores oportunidades ya han logrado ser “sus propias jefas”.
Es el caso de la brasileña Edna, quien llegó a la capital española hace 18 años y siente que también en España tiene sus “raíces”. Hoy, tiene empleadas a dos personas en su tienda de accesorios para animales, situada en la provincia de Toledo.
Edna afirma que la crisis ha afectado su negocio, por lo que “hay que trabajar mucho para poder sacarlo adelante”.
Ha acudido al Congreso con la esperanza de conocer la ayuda que hay para las mujeres inmigrantes, ya que ha defendido que ésta es insignificante.
“Yo no he recibido ningún tipo de apoyo desde la Administración u otras instituciones”.
Una sensación de abandono con la que pretende acabar la Asociación de Mujeres Inmigrantes Emprendedoras Iberoamericanas (AMIBOL), a través de la primera edición de este congreso.
Esta organización nació en 2007 gracias al espíritu emprendedor de su presidenta, Nancy Bascopé, quien realiza sus estudios de doctorado sobre relaciones de género en la Universidad Complutense de Madrid, donde ha encontrado las oportunidades de las que carecía en Bolivia, según dijo.
La participación de las mujeres emprendedoras, instituciones, delegaciones diplomáticas y expertos en este encuentro tiene como fin la creación de una plataforma que apoye e impulse la labor de las mujeres inmigrantes.
Un desafío mayor
El desafío se hace cada día mayor, pues mientras se dice que España necesitará 100.000 inmigrantes cada año hasta 2012 para ocupar puestos de trabajo cualificados —sobre todo en sanidad, ingeniería y sectores tecnológicos—, se prevé que el flujo migratorio se reducirá a menos de la mitad en tres años por la coyuntura económica y tras el endurecimiento de las nuevas políticas migratorias.
Como se recordará, la anterior semana los líderes de la Unión Europea aprobaron formalmente el Pacto Europeo sobre la Inmigración, sobre el que se construirá la futura política común comunitaria en esta materia.
El acuerdo se articula en torno a cinco puntos básicos: organizar la inmigración legal según las necesidades y la capacidad de acogida; combatir la inmigración ilegal y expulsar a los irregulares; fortalecer los controles fronterizos; aumentar la cooperación con los países de origen, y mejorar el sistema de asilo.
Según este pacto, cada país comunitario decidirá las condiciones de admisión a su territorio y fijará el número de inmigrantes que puede acoger, siempre en función de las necesidades del mercado de trabajo.
El III Anuario de la Comunicación del Inmigrante en España, presentado el 21 de octubre en Madrid, revela que serán necesarios al menos 430.000 trabajadores cualificados para mantener la competitividad de la economía en los próximos cinco años.
El envejecimiento paulatino de la sociedad española y los bajos índices de natalidad son algunos de los factores que inciden en el desajuste existente en el mercado laboral entre la oferta y la demanda de perfiles cualificados.
Pero “calificados” o no, lo cierto es que hay cientos de inmigrantes que cada día pretenden ingresar en España y los que ya están ahí, permanecer en ella.
Es el caso de la boliviana Betzabé (prefirió no dar su apellido), quien llegó a Madrid hace un año.
“Prefiero estar aquí, trabajando así antes que morir de hambre en mi país”, dice a La Prensa esta mujer de 45 años que trabaja de 08.00 a 11.00 en limpieza, de 11.00 a 17.00 cuidando a ancianos, y por la tarde, paseando a un pequeño perro.
“Hasta el momento vivo tranquila, nunca me han ‘parado’ (retenido), pero si fuera así, no tengo nada de qué temer”, señala la compatriota, y menciona que ciertamente muchos de sus amigos bolivianos viven agobiados por la falta de trabajo y las deudas. “Conozco unas diez familias bolivianas que están decididas a regresar al país hasta fin de año”.
La UE aprueba la “tarjeta azul” para los más competentes
Europa tomó ejemplo de la green card estadounidense y los países de la Unión llegaron a un acuerdo para desarrollar la “tarjeta azul”, que facilite a los inmigrantes más calificados la entrada en la UE.
España ha determinado que, en el caso de este país, se podrán beneficiar de este permiso aquellos inmigrantes que, debido a su alto perfil profesional, cobren a partir de unos 33.000 euros brutos anuales.
A pesar de que en un principio algunos países pusieron trabas a esta propuesta —como la República Checa y Bulgaria—, finalmente se han mostrado partidarios de este permiso, que entrará en vigor en 2011, ya que convivirá con los distintos sistemas nacionales de admisión de inmigrantes.
Se considerará un inmigrante cualificado al extranjero que tenga estudios universitarios de al menos tres años y un nivel salarial equivalente al 150 por ciento del sueldo medio del país en el que trabajen. En España, según fuentes diplomáticas, ello significa que sólo podrán acogerse a la “tarjeta azul” los inmigrantes que cobren más de 33.000 euros brutos al año, ya que el salario medio es de 22.000 euros.
Cuando haya una demanda extraordinaria de trabajadores o en sectores con falta de mano de obra, este umbral puede rebajarse hasta 120 por ciento.
De este modo, la creación de la “tarjeta azul” será ratificada formalmente por los ministros del Interior de los 27 en noviembre, según informaron fuentes diplomáticas. Entrará en vigor 30 meses después de la adopción, es decir, en 2011, aunque la fecha no figure en el texto.
Válida por cuatro años
La posesión de la “tarjeta azul”, que tendrá un periodo de validez de entre uno y cuatro años, conllevará una serie de ventajas para los inmigrantes, de las cuales la más importante es que podrán circular libremente por todo el territorio de la Unión, 18 meses después de establecerse en un Estado miembro.
También se garantiza la igualdad de trato respecto de los trabajadores nacionales y se facilita la reagrupación familiar.
Durante su periodo de vigencia, el inmigrante podrá regresar a su país de origen y volver al continente europeo sin tener que empezar de nuevo el procedimiento, según informaron fuentes diplomáticas.
Europa necesita trabajo de inmigrantes, dice un estudio
Según datos del III Anuario de la Comunicación del Inmigrante en España, este país necesitará 100.000 inmigrantes cada año hasta 2012 para ocupar puestos de trabajo cualificados.
Serán necesarios unos 430.000 trabajadores cualificados para mantener la competitividad de la economía en los próximos cinco años.
Esto significa una media de 157.000 nuevos activos laborales cada año hasta 2020.
El envejecimiento de la población es un “hecho irreversible en Europa, donde en menos de diez años la población con más de 40 años será mayoritaria”.
Además de los profesionales de alta formación, el mercado demanda técnicos de media cualificación en producción, operaciones y mantenimiento, y en oficios manuales como electricistas y soldadores.
Con mucho esfuerzo, hay mujeres que actualmente apuntan a convertirse en “sus propias jefas”.
Los inmigrantes sostienen que la crisis exige mayores esfuerzos para sacar adelante un negocio.
|