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La turba intentó linchar a 2 personas |
Estación policial de Cliza y una casa, saqueadas por pobladores |
|  | | Destrozos: la estación policial de Cliza fue destruida | |
Cochabamba / Los Tiempos.- La estación policial de Cliza quedó devastada tras la salida del contingente policial, que la noche del miércoles 20 de mayo contenía a una turba que intentaba linchar a dos personas. Igual suerte corrió una casa de una presunta ladrona.
En las instalaciones policiales nada quedó en pie. La gente se apoderó incluso de las armas y municiones. Se llevaron ropa, colchones y utensilios. Lo poco que quedó fue quemado o quedó inservible. Ni siquiera se salvaron las tuberías de los baños, la cocina y los archivos.
Los ojos de una de las policías que salió de Cliza el miércoles, con los 50 policías que resistieron el hostigamiento de la turba por tres horas, se humedecieron al ver los destrozos en el lugar y al constatar en una inspección de la Prefectura, ayer, que la gente se llevó las armas. “¿Por qué no las sacaron?”, preguntó el director de Seguridad Ciudadana. Ella dijo: “No hubo tiempo. Salimos huyendo”.
La turba también se ensañó con tres automóviles: el de la pareja que pretendía ser ajusticiada fue volcado y saqueado; el de una banda detenida la anterior semana fue apedreado y saqueado, y el último, del policía que fue al lugar a rescatar a su esposa y que fue interceptado por unos bloqueadores en la entrada al pueblo, fue incendiado.
Las huellas del descontrol también quedaron en la casa de la presunta ladrona, Cintia Karina, acusada de intentar robar el miércoles en la casa de su madrina, haciéndose pasar por policía. Su domicilio, a pocos pasos de la plaza del pueblo, fue saqueada. La muchedumbre quemó lo que pensó que era fruto de sus robos: cajas, computadoras y muebles.
El alcalde de Cliza, Fredy Vargas, anunció ajustes en el presupuesto de 80.000 bolivianos para reparar la estación policial, pero añadió que el fondo es insuficiente, por lo que pidió apoyo a la Prefectura.
El comandante de la Policía, Carlos Quiroga, dijo ayer que “es imposible que la Policía vuelva a entrar. Hay todavía personas ebrias”. Condicionó el regreso de los efectivos a la reconstrucción de la unidad y a que la agresividad disminuya.
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