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Patria Grande |
Aislar a los fundamentalistas |
| Por: Andrés Soliz Rada * |
| Fabián Yaksic, de la línea dura, indicó que los resultados de la consulta implican que la constitución es inmodificable.
Apenas se conoció el arrollador triunfo de Evo Morales en el referéndum revocatorio, los fundamentalistas de la “media luna” esgrimieron sus consignas más radicales: Devolución total a las regiones del Impuesto Directo de los Hidrocarburos (IDH); retiro del proyecto de Constitución del MAS, aprobado en Oruro; aplicación acelerada de los estatutos autonómicos, convocatoria a elecciones de autoridades de Santa Cruz, creación de la policía y de oficinas recaudadoras de impuestos de ese departamento. Sólo con pedir la devolución parcial del IDH, cambios en el citado proyecto y suspender la aplicación de los mencionados estatutos, el panorama sería diferente. En la otra orilla, el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic, de la línea dura del Gobierno, indicó que los resultados de la consulta implican que el documento de Oruro es inmodificable.
La piedra angular de este texto es el reconocimiento a 36 naciones indígenas. Según la Confederación de Indígenas de Bolivia (La Prensa. 3-08-08), la nación nahua tiene 15 (quince) personas, la pacahuara 25, la guarasugwe 31, la yaminahua 39, la reyesana 53, la yuki 153, la tapiete 174, la machinieri 195, la moré 360. Cuando los antropólogos buscaron a las naciones toronoma y joaquiniana no encontraron a nadie. Se habían ido. Se trata de 11 naciones con menos de 400 personas. Otras 15 no llegan a 3.000.
Las únicas con población significativa son la chiquitana, con 61.250; la moxeña, con 76.073; la aymara, con 1.549.320 y la quechua, con 2.556.277. El proyecto reconoce 36 idiomas oficiales, incluso el toronoma y el joaquiniano. Lo inexplicable es que fue redactado a fines de 2007, tres años después del censo de 2004. En la oportunidad, ya se aclaró que el Estado nacional debe atender las necesidades de pequeñas etnias y respetar sus culturas, sin necesidad de convertirlas en naciones imaginadas por las ONG.
De acuerdo con esos datos, los indígenas sumarían 4,5 millones. Los 5,5 millones restantes no figuran en el documento, porque Bolivia, como República, ya no existe. Los mestizos tampoco, ni los indomestizos, pese a que 35 años después de la llegada de Francisco Pizarro al Perú, en 1567, el licenciado Castro alertó al Rey de España: “Hay tantos mestizos en estos reinos, y nacen cada hora, que es menester que Vuestra Majestad mande enviar cédula que ningún mestizo ni mulato pueda traer arma alguna ni tener arcabuz en su poder, so pena de muerte, porque ésta es una gente que andando el tiempo ha de ser muy peligrosa y perniciosa en esta tierra” (Alejandro Lipschutz). ¿Cuánto creció el mestizaje después de medio milenio?
Rafael Correa lanzó un proyecto constitucional que reconoce los idiomas nativos en el ámbito geográfico correspondiente y al castellano como lenguaje que articula a los ecuatorianos entre sí y con el resto de América Latina. En días pasados, el Presidente anunció el funcionamiento de tres casas universitarias indígenas. En una se hablará aymara, en otra quechua, y guaraní en la tercera. Se determinó que la segunda lengua sea optativa: castellano o inglés. Evo está en la cumbre de su prestigio político al contar con dos tercios del voto ciudadano. El prefecto cruceño, Rubén Costas (se hace llamar “gobernador”), recuerda, a su vez, que él también logró 2/3 de respaldo. Sin embargo, Costas tendrá que admitir que el apoyo a Morales es tan fuerte a nivel nacional que pretender imponer un separatismo de facto es inviable. Tampoco Bolivia es viable si se la fractura en 36 naciones indígenas. El diálogo con resultados sólo es posible entre quienes creen en la unidad nacional.
* Ex ministro de Hidrocarburos
asoliz2003@hotmail.com
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