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La noticia de perfil | Relaciones con Libia | | Por: Paulovich | | Con inmensa alegría me enteré en Quillacollo del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Bolivia y Libia mediante la suscripción de un documento suscrito por nuestro canciller Choquehuanca y el funcionario libio Mohamed Matri. Esta decisión trascendental me fue comunicada por mi amigo el yatiri Titirico en un a chichería de la urbe quillacolleña donde reponíamos fuerzas luego de intensas jornadas folklóricas y religiosas.
El brujo andino, quien presume ser uno de los asesores del ministro Choquehuanca, le dijo a una chola cochala una tonada musulmana que dice: “Bajame la jeta Juana, bajámela, bajámela”, para luego decir a la concurrencia que llenaba la chichería: “Comunico a todos los baisanos arabescos y no arabescos que Mohamed Al Gadhafi y Mohamed Evo Morales se mojarán juntos en el mar de la amistad”.
Mi comadre Macacha no le entendió un barajo lo que quiso decir Mohamed Titirico, que con la chicha se convirtió de yatiri andino en genio árabe, y explicó a mi comadre que él había venido de El Alto a Quillacollo volando encima de una alfombra mágica que le había enviado Mohamed Al Gadhafi, gran amigo y baisano de Mohamed Evo.
Fue entonces cuando mi comadre Macacha recordó que Mohamed Al Gadhafi fue el primer mandatario extranjero que descubrió a nuestro líder socialista Evo, entregándole un premio en dinero, unos cincuenta mil o cien mil dólares, cuando Evo era solamente dirigente sindical, cocalero y mal inclinado al socialismo.
El yatiri reconoció que Macacha dijo la verdad aunque él recordaba que Mohamed Al Gadhafi había premiado a Evo por segunda vez cuando llegó a ser Presidente de nuestro país.
Una chola amiga de Macacha nos dijo: “Es que Bolivia y Libia tenemos nombres muy parecidos y a Libia sólo le falta la sílaba Bo. O a nosotros nos sobra la sílaba Bo para ser igualitos”.
Las palabras de la cholita inspiraron a mi amigo el yatiri para convertir la chichería de Quillacollo en una tribuna futbolística y nos hizo gritar nuestro viejo lema de “Bo-Bo-Bo, li-li-li y via-via-via Viva Bolivia con su nueva amiga Li-li-li-bia, bia, bia. ¡Viva Bolivia y Libia!”, para luego bailar la conocida cueca que ahora podría ser la canción nacional de ambos países, uno socialista y el otro que va en pos de un socialismo hualaycho pero igualmente peligroso y disolvente.
El yatiri trató de explicarnos los lazos culturales, económicos y políticos que nos unen con Libia, un país donde no hay gordos porque —según él— las mujeres y los hombres de Libia son livianos.
Convencido por las palabras del yatiri, fui a preguntar al Párroco de Quillacollo si había una mezquita en el pueblo para dar gracias a Alá y a su profeta Mahoma por la decisión de nuestro Canciller Choquehuanca y comprobé que no hay ni una. Muy pronto tendremos varias, según pronosticó el yatiri.
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