Para Animales S.O.S., los organizadores de peleas de perros son los que más pagan por canes de raza.
Hay familias que se dedican al robo y comercio de mascotas en los mercados informales de las ciudades de La Paz y El Alto, según Animales S.O.S. y el Kennel Club Boliviano.
Los grupos que cometen este ilícito cuentan con sus propios criaderos donde los animales domésticos de raza (gatos y perros) tienen más de cuatro camadas al año y son maltratados por sus ocasionales propietarios, que venden cada ejemplar a entre 200 y 1.000 dólares.
La activista Susana del Carpio y Fernando Rengel, del Kennel Club Boliviano, consultados por La Prensa, afirmaron que estos clanes, al carecer de autorización municipal para vender los animales, infringen en reiteradas ocasiones la Ordenanza Municipal 511/05 de La Paz y otra similar de la urbe alteña, para “llenarse los bolsillos con billetes”.
Simón Ramos, de la zona alteña Villa Juliana, contó que en tres ocasiones sufrió el robo de sus perros: un huskie, un dobermann y un ovejero y no pudo recuperarlos. “Los ladrones golpearon (la puerta de) mi casa para ver si les podía alquilar mis perros como sementales. Me opuse y a los dos días me los robaron, en un abrir y cerrar de ojos”.
Según los especialistas, un huskie es vendido entre 200 y 400 dólares, dependiendo del tamaño y pedigrí, mientras que un dobermann o un ovejero pueden ser vendidos en 500 a 1.000 dólares en el mercado negro.
Sin embargo, estos costos disminuyeron en lo que va del año, de acuerdo con los entrevistados, y los ladrones de mascotas prefieren ahora robar a las hembras para que engendren entre 15 y 20 cachorros al año.
Carpio afirmó que la falta de información en la población sobre las leyes de protección, campañas educativas y control estricto da lugar a la venta ilegal e irracional de mascotas en la ciudad. A la par, autoridades municipales admitieron que el control es insuficiente, mientras que ambientalistas rechazaron el tráfico ilegal de animales domésticos y silvestres.
En la Alcaldía de La Paz, funcionarios que pidieron reserva de su identidad solamente se atrevieron a señalar que hacen batidas dos veces por semana en mercados de La Paz y El Alto, pero no sancionan a nadie porque los involucrados en este comercio ilegal suelen escapar.
Del Carpio y Rengel coincidieron en que son pocos los que conocen las leyes que sancionan a los que venden y maltratan a los animales domésticos y que las autoridades del país sólo controlan el tráfico ilegal de las especies salvajes. Pero ¿y las mascotas? Nadie vela por ellas.
Según datos y trabajos de rescate que realizaron Animales S.O.S. y el Kennel Club Boliviano, hay clanes que roban mascotas en la zona Sur paceña, donde se concentra el mayor porcentaje de animales con pedigrí.
Del Carpio explicó que “en la calle 21 de San Miguel es donde se roba y se vende a los canes y gatos todos los viernes, sábados y domingos. En El Alto, la feria ilegal que goza de la protección de las autoridades es la 16 de Julio”.
Gustavo Carpio, responsable de Zoonosis El Alto, afirmó que su labor está centrada en el control epidemiológico de los animales, en especial de la rabia.
Según Carpio y una verificación in situ por parte de este medio, en el centro paceño, la avenida Tumusla, las calles Evaristo Valle y Comercio existen vendedores ambulantes que además de vulnerar las normas en la materia engañan a los pobladores al ofrecer canes schnauzer miniatura de raza alemana que en realidad son ch’apis a los que han cortado las orejas y el pelo.
Cada uno de estos cachorritos “de raza” es vendido en 100 dólares. Una de las señoras involucradas en este negocio vende supuestos perros ovejeros alemanes entre 100 y 150 dólares.
“Los perros robados son comercializados en la madrugada del jueves y domingo en la feria de la 16 de Julio de El Alto, donde no existe presencia de guardias municipales y efectivos de Policía”, manifestó Susana del Carpio.
Comerciantes de perros y gatos de esta zona alteña comentaron a La Prensa que en “un buen día de venta” se pueden llevar cientos dólares en efectivo y que la mayoría de los canes puestos a la venta “son a pedido”.
La Directora de Animales S.O.S., por otra parte, aseveró que el negocio de robo de mascotas se hace más lucrativo para los organizadores de peleas de perros, personas que pagan altas sumas de dinero para comprar un pastor alemán, un rottweiller o san Bernardo, que son utilizados como esparrins de otra raza de perros, los pitbull.
Los ejecutivos del Kennel Club afirmaron que en la presente gestión y en todo el país sólo se reportó el robo oficial de cinco mascotas de raza, aparte de que ninguna fue recuperada. De acuerdo con sus estadísticas, en Cochabamba se perdieron tres ejemplares de raza, y dos en Santa Cruz.
“En la gestión 2008 también se perdieron cinco canes, pero logramos recuperar tres, este número sólo corresponde a la institución, ya que a diario se reporta (telefónicamente) la desaparición o robo de tres ejemplares por día”, comentó Fernando Rengel.
Un jefe policial de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) paceña, quien pidió reserva de su identidad, informó que al año apenas dos o tres personas formulan denuncias de robo de mascotas, que luego son derivadas al Centro Municipal de Zoonosis (Cemzoo).
Animales con pedigrí, marcados para evitar robos
Debido a la proliferación de los ladrones de mascotas, el Kennel Club Boliviano hace años puso en práctica el marcado de los animales mediante tatuajes e implantación de microchips en el cuerpo.
Este método, según sus ejecutivos, ha frenado el robo de animales domésticos, los cuales son apetecidos porque muchos ejemplares se encuentran valuados entre 200 y 10.000 dólares, además de contar con un seguro.
Fernando Rengel, miembro de esta entidad, aclaró: “Cada mascota de nuestros asociados lleva un tatuaje o bien un microchip que se implanta al cachorro a los tres meses de nacido. Por medio de esos datos se ha recuperado a muchas mascotas”.
Carolina Gamarra, presidenta del Kennel Club Boliviano, afirmó a este medio que gracias a estos sistemas de seguridad son más los socios que aseguran a sus “sementales” y “reproductores”.
Según la institución, existe más de medio centenar de razas de canes, como el terrier, boxer, bulldog francés e inglés, cocker, dobo de Burdeos, gran danés, huskie siberiano, mastín napolitano, schnauzer (grande, regular y miniatura) o pastor inglés, que son apetecidas por los comerciantes.
En el territorio nacional, los perros de raza que en mayor número existen son el ovejero alemán, el rottweiller, el schnauzer miniatura y el san Bernardo, que la gente compra a precios altos.
“(Los ladrones) buscan razas que son comerciales, los roban y llevan a las ferias de perros o simplemente son utilizados como sementales o reproductores. En La Paz, el mercado más grande es la feria de la 16 de Julio; en Cochabamba, las inmediaciones del estadio Félix Capriles, entre los principales. Sin embargo, en el resto de los departamentos venden perros sin pedigrí, pero de raza”.
Los ejemplos del Ch’api Khatu y el mercado Uruguay
Dos centros paceños donde era tradicional para la población adquirir perros o gatos domésticos eran el famoso Ch’api Khatu y el mercado Uruguay.
El Ch’api Khatu estaba ubicado en el parque Roosevelt, donde las personas podían adquirir desde un perro criollo hasta uno de raza. Pero fue cerrado porque se denunció que los animales eran maltratados y estaban mal alimentados.
La Ordenanza Municipal 511/05 hizo que desapareciera este lugar, donde, según cuenta Ramiro Salazar, vecino de esa zona, “podían comprar perros o gatos de raza para regalar y en otros casos para utilizarlos como remedio tradicional, sobre todo el perro y el gato negros. Había una diversidad de colores y razas, no era muy caro comprar aquí (Ch’api Khatu) y más de uno se beneficiaba con este comercio, aunque siempre uno o dos animales morían a la semana dentro su jaula”.
En cambio, en el mercado Uruguay, de la zona paceña 14 de Septiembre, los perros y gatos eran puestos a la venta junto a patos, gallinas, conejos, pavos y otros.
Según comerciantes del mercado Uruguay, hace 50 años que se comercia con los animales; no obstante, por la Ordenanza Municipal 511/05 se suprimió la venta de los perros y gatos, aunque de vez en cuando, a pedido, venden los “animales prohibidos” a bajo costo, de 50 a 150 bolivianos.
Una de las vendedoras, quien no quiso identificarse, declaró que con la venta de animales logró subsistir y sacar adelante a su familia y que a la fecha sus hijos han heredado este oficio. “Siempre vendíamos animales en este sector, somos conocidas y actualmente muy pocas somos las que hemos subsistido. Lo que más compran son conejos, pollos y patos. Otros buscan perros y gatos. También desollamos animales (como conejos o aves)”.
Ordenanza
El artículo 10 de la Ordenanza 511, en su inciso a), prohíbe el abandono de animales en área pública. En ese caso, se debe llamar a Zoonosis para que se proceda al recojo del animal.
Autoridades municipales afirman que el control “no es una responsabilidad directa del gobierno municipal, sino de aquellas personas que tienen la mascota”.
Las autoridades del municipio coinciden en que se debe crear una unidad especializada para el control e investigación de robo de animales.
Para cualquier denuncia, los ciudadanos pueden comunicarse a los números de emergencia 134 y 156. También se puede formular la denuncia ante el Centro Municipal de Zoonosis (Cemzoo), al número 2270204.
Desde hace nueve años Animales S.O.S. rescata animales domésticos y silvestres que encuentra en la calle o que reciben maltrato de sus dueños.
Los ladrones operan en el sector sur de las urbes paceña y alteña, donde los animales son capturados y transportados en vagonetas o taxis.
Muchas de las mascotas son utilizadas para reproducción y cada camada es una “mina de oro” para los comerciantes que venden los cachorros en ferias.
De acuerdo con el Kennel Club, un mastín napolitano fue vendido a un país europeo en 10.000 dólares. Fue la transacción más cara de la institución en el país.
La población prefiere a los perros ch’apis o san Bernardo que son comercializados en ferias y veterinarias. Cada ejemplar tiene un costo de 50 dólares.
Pese a las prohibiciones y normativas, los traficantes se dan modos para vender perros. Para muchos, este comercio ha logrado sustentar por décadas a sus familias, que también han heredado el negocio.
Más datos
Según los entrevistados, no hay control para evitar el robo de mascotas en La Paz y El Alto.
Las familias operan en el día para robar perros y gatos en varios puntos de las urbes.
Los involucrados incluso cuentan con criaderos de reproducción de estos animales.
Apuntes
Zoonosis sólo se dedica al control epidemiológico de los animales, según las normas.
Unos 200.000 perros vagabundos deambulan por la ciudad sin ningún control.
Siete casos por mordedura de perro atendió el personal de Zoonosis de la ciudad de La Paz.
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