|
Rivero, Hasbún, Barrientos y Urrelo figuran en la selección de un literato peruano |
Antología internacional de relato incluye a 4 bolivianos |
| “Hoy salió oficialmente la antología virtual El futuro no es nuestro. Narradores de América Latina nacidos entre 1970 y 1980. Acá te estoy pasando la notita y el link, pues los antologados estamos apoyando con el trabajo de difusión. Gracias de antemano”.
El correo electrónico de la escritora cruceña Giovanna Rivero —que actualmente realiza un postgrado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Florida, EEUU— está fechado el viernes 8 y se refiere a una selección de 63 de los mejores narradores jóvenes de la región, efectuada por el escritor y literato peruano Diego Trelles Paz. Cuatro bolivianos figuran en la lista formada por autores de 16 países.
Wilmer Urrelo, ganador del Premio Nacional de Novela 2006; Rodrigo Hasbún, galardonado en un Concurso Internacional de Relato auspiciado por Unión Latina, y el cruceño Maximiliano Barrientos, además de Rivero, fueron elegidos por el peruano —doctor en literatura hispanoamericana en la Universidad de Austin, Texas— y que incluyó sus cuentos en la página digital www.piedepágina.com, “como primer paso de un proyecto bipartito —comenta Rivero— que luego prevé la publicación en papel”.
Para Urrelo, “aparecer en este tipo de selecciones a escala internacional es siempre muy importante para difundir la obra”, además de que las grandes editoriales consideran estos proyectos como vidrieras para hallar nuevos talentos.
“Trelles —dice el novelista— accedió a mi obra, y creo que a la de los demás bolivianos, a través de Edmundo Paz Soldán. Es un experto en narrativa latinoamericana y es bastante conocido y prestigioso en Estados Unidos”.
A fin de año o inicios de 2009, el peruano prevé editar la antología en una editorial argentina
—cuyo nombre no reveló en su web ni a los antologados—, aunque para Urrelo “la promoción por internet es más beneficiosa, porque llega a más gente, de manera instantánea y sin costo”.
Las obras
Álbum, el cuento seleccionado de Hasbún, ganó el premio de Unión Latina en junio, entre más de 200 postulantes.
Hermanos, la pieza de Barrientos, forma parte de su reciente libro Hoteles, al igual que Sangre dulce, de Giovanna Rivero, integra un anterior libro de la autora, también galardonada en 2004 con el Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo.
En cambio, Revoluciones musicales, de Wilmer Urrelo, es un relato inédito “que está inspirado en el estilo de las canciones de Julieta Venegas, y trata sobre un muchacho que se asocia con un terrorista peruano para hacer volar un edificio donde está su mujer”. En la web antes indicada se puede apreciar además los otros 59 relatos escogidos.
Fragmentos de las obras bolivianas seleccionadas
Revoluciones musicales
Wilmer Urrelo
“Todavía faltan tres minutos para las cinco de la tarde. Entonces te quitas el reloj de pulsera y lo guardas en el bolsillo derecho de la chamarra. Dentro del coche hace calor, muchísimo. Sin embargo, prefieres no zafarte de prenda alguna, quieres estar así cuando ocurra lo que tenga que ocurrir: al fin y al cabo fue ella quien te compró toda esa ropa a lo largo de estos años viviendo juntos. Te recuestas un poco en el asiento. Desvías la mirada casi de forma mecánica hacia la calle. Ahí está, sobre la calzada, el vendedor de CD piratas cuyo nombre nunca puedes recordar (...)”.
Hermanos
Maximiliano Barrientos
“Despierta al lado de una mujer que no quiere en un hotel pequeño y barato. Va hasta la ventana, ve la ciudad sucia, vagabundos, autos parqueados. La luz del televisor ilumina el cuarto.
Ella piensa cosas que no le dirá. Suele preguntarle quién es en realidad. Por qué llegó al café donde se conocieron, por qué habla tan poco, por qué le gusta ese tipo de música. Cree entrever alguna historia no dicha a nadie, eso la incentiva a interrogarlo, pero también a protegerlo y a darle lo que él no quiere, lo que desea que se guarde para sí.
Se pone de pie, desnuda, va al baño, desde ahí habla (...)”.
Sangre dulce
Giovanna Rivero
“La cámara pestañeó dos veces. Su luminiscencia me hizo cerrar los ojos. En mi mente, el flash seguía arrojando relámpagos, si apretaba fuerte los párpados también podía ver soles y espirales. Silvia sonreía. Silvia era un murciélago feliz, el colmillo izquierdo le brillaba en la boca como un puñal diminuto. Su lengua asomaba por la ventanita que se formaba gracias al colmillo y a la ausencia de dientes delanteros.
—Cuando cumplamos onze, ezta foto noz va a dar vergüenza. Mi mamá ziempre dice que las fotos de loz ziete añoz dan vergüenza —dijo Silvia. Junto con las zetas escupía baba (...)”.
Álbum
Rodrigo Hasbún
“Alejandra está desnuda, en el baño, sólo se ha dejado el sostén, y tiene unas tijeras enormes en la mano. Son de su hermana, las ha encontrado hace un rato en la salita de costura, las ha cogido y se ha encerrado en su cuarto, luego ha decidido ir al baño, quitarse la ropa, mirarse en el espejo. Alejandra ha descolgado el espejo y lo ha acomodado en el suelo, sus pies descalzos están ahora fríos, inclinándolo lo necesario para verse reflejada de cuerpo entero. Desnuda, viéndose de cuerpo entero, sólo un pequeño sostén de algodón cubriéndole el cuerpo, las tetas empezando a perder firmeza (...)”.
|