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La Prensa publica el reportaje elaborado por el periodista John Enders |
Aumenta la escalada en pelea Evo-medios, según el Herald |
| Por: John Enders |
|  | | Violencia: periodistas y fotógrafos sufrieron agresiones de masistas durante su trabajo, en Santa Cruz | |
Los periodistas resaltan que Evo Morales llegó al poder con la promesa de luchar contra la corrupción.
La Paz / The Miami Herald.- El presidente Evo Morales denuncia que su Gobierno es el blanco de la persecución de los medios de comunicación en Bolivia; sin embargo, las amenazas y las agresiones a los periodistas en ese país se han incrementado significativamente.
Mientras algunos periódicos y medios televisivos exponen las falencias del Gobierno, el presidente Evo Morales y sus seguidores aseguran que los medios privados se han aliado con sus opositores.
La gestión de Morales presentó una demanda penal contra el periódico La Prensa, el más importante de La Paz, por titulares que denunciaron corrupción en su gestión. Además, el Mandatario creó una nueva red de televisiva estatal y un periódico (Cambio), mientras que algunos alegan que está intimidando a aquellos que imprimen o cubren noticias que el Ejecutivo considera incómodas o incorrectas.
Desde enero, Morales se ha negado a hablar con los periodistas bolivianos. La atención de conferencias de prensa se limita al cuerpo de corresponsales extranjeros, y cuando se hace un anuncio gubernamental formal, sólo es canalizado a través de las agencias de noticias gubernamentales.
El Presidente, el Vicepresidente y la plana mayor del gabinete no se esfuerzan para ocultar su desdeño por la prensa independiente, o para expresar su creencia de que los periodistas y los editores de los periódicos, de la televisión y de los medios radiales están controlados por intereses del sector privado, ideológicamente opuestos a la agenda de la administración socialista.
“Algunos dueños de medios de comunicación manipulan a la prensa, un servicio público, para sus intereses personales. Estos medios no siempre son manejados con idoneidad y con imparcialidad”, afirmó el vicepresidente Álvaro García Linera el mes pasado, luego que el Gobierno anunció que había iniciado un juicio contra el periódico La Prensa.
El caso de La Prensa desató una tormenta de protestas por parte de los medios y los periodistas en todo el país. Incluso antes de que los cargos hayan sido presentados, el Presidente había increpado, el 9 de diciembre de 2008, con enojo a un reportero de La Prensa (el editor de la sección Al Filo, Raphael Ramírez) durante una conferencia de prensa en el Palacio de Gobierno respecto del titular que ese día el periódico había publicado y que decía que “Evo negoció ‘luz verde’ con contrabandistas”. El Mandatario demandó conocer la fuente de la historia.
“Se trató de una temeraria afrenta contra los periodistas”, explicó al Miami Herald, el jefe de Redacción de La Prensa, Carlos Morales Peña, quien no tiene relación familiar con el Presidente.
Muy poco después, el Presidente dijo que la libertad de expresión en Bolivia no era “libre”, sino “libertina”, y que dañaba a la población sin darle chance para responder. La Prensa es parte de la más extensa red privada de medios escritos de Bolivia, el Grupo Líder. Sus propietarios son dos reconocidas familias de periodistas, Rivero y Canelas. El grupo publica La Prensa, en La Paz; Los Tiempos, en Cochabamba; El Deber, en Santa Cruz, y otros periódicos en los departamentos del país (Correo del Sur, en Sucre; El Potosí, en Potosí; El Alteño, en El Alto; El Norte, en Montero; Nuevo Sur, en Tarija; Gente, en Cochabamba). Juntos llevan adelante los más importantes diarios independientes del país.
La mala prensa de Morales
La Prensa y otros periódicos vienen publicando reportajes respecto de casos de presunta corrupción en el Gobierno de Evo Morales, observando a una administración que llegó al poder hace tres años (en enero de 2006) bajo la promesa de erradicar la corrupción pública en el Estado.
Hace una semana, el Jefe de Redacción de La Prensa, su familia y otros reporteros de ese medio de comunicación recibieron llamadas telefónicas con amenazas de muerte que les decían que dejen de publicar aquellas historias.
Aunque no hay evidencias de que aquellas llamadas provengan de funcionarios gubernamentales, Carlos Morales Peña considera que están inspirados por el mensaje contrario a los medios y que son ejecutadas por seguidores del Presidente para intimidar y silenciar a la prensa.
“Estas amenazas forman parte de una ofensiva política para arrinconar a cualquier medio que sea crítico con el Gobierno”, afirmó. “Esto no tiene precedentes en nuestra democracia”.
Bolivia tiene una larga historia de regímenes autocráticos, incluyendo duras dictaduras militares. Ese periodo terminó cuando los militares retornaron a sus cuarteles en 1982.
Los controles sobre la prensa formaron parte de las estrategias de muchos de los pasados regímenes gubernamentales, sin embargo, los medios habían sido largamente libres durante los anteriores 27 años para cubrir las noticias como ellos mismos las veían.
Ataques contra reporteros
El año pasado, sin embargo, reporteros y editores han sido atacados por bandas leales del Gobierno de Morales y, en las tierras bajas del departamento de Santa Cruz, de los opositores al Ejecutivo. Algunos comunicadores resultaron con sus equipos destruidos o damnificados, y muchos fueron heridos. En al menos un caso, de acuerdo a testigos, la Policía no actuó cuando los ataques ocurrieron.
“La situación es muy mala”, dijo Juan Javier Zeballos, ex corresponsal de la agencia Reuters en América Latina y Europa, y ahora director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), la cual ha defendido el derecho de los medios para operar libremente en Bolivia.
El Gobierno “nos acusa de ser el enemigo”, dijo Zeballos. Parte de la estrategia del Gobierno es controlar el flujo de información, aseguró el directivo de la ANP.
La televisión estatal y radio Patria Nueva tienen repetidoras en todo el país. Y en enero, el Gobierno puso en marcha un nuevo periódico, Cambio.
Los periodistas bolivianos, mientras tanto, están buscando ayuda fuera del país.
Durante el encuentro anual de la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP), que se realizó en febrero en Paraguay, la ANP denunció 46 casos de ataques físicos, amedrentamientos y ataques verbales sobre sus miembros y alertó que la libertad de expresión estaba bajo amenaza en Bolivia. Su denuncia fue incorporada en el informe anual sobre el estado de la prensa de la SIP.
El presidente Evo Morales reaccionó vehementemente ante el informe, al decir que él y otros funcionarios gubernamentales, no la prensa, eran víctimas de la persecución de los medios y la oposición. El Mandatario invitó a la SIP a enviar a un representante para investigar sus denuncias en Bolivia.
El presidente de la SIP, Enrique Santos Calderón, aceptó formalmente la invitación de Morales y anunció que una delegación de periodistas internacionales visitaría el país. Sin embargo, la visita aún no tiene fecha para su realización.
La pugna
El presidente Evo Morales declaró a los medios y a los periodistas como sus “enemigos”.
Argumenta que los comunicadores cumplen un papel “opositor” antes que informativo.
Los periodistas denuncian una ofensiva política contra los medios de comunicación.
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