El Ministro de Culturas admite que las labores de contención en las ruinas eran necesarias, pero también que pudieron haber afectado la estructura
El ministro de Culturas, Pablo Groux, admitió ayer que las estructuras de adobe levantadas sobre la pirámide de Akapana pueden haber causado serios daños a las ruinas, y aseguró que debido a ello se frenaron las obras mientras se cuenta con una opinión de especialistas.
La autoridad se pronunció respecto de la publicación de ayer de La Prensa en la que dos profesionales advertían sobre una “irregular construcción” en la infraestructura del complejo arqueológico de Tiwanaku, que goza del título de Patrimonio Tangible de la Humanidad otorgado por la UNESCO.
Precisamente funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) advirtieron en agosto que los trabajos en Akapana no eran los adecuados e incluso amenazaron con quitarle al sitio su nominación patrimonial.
“Hemos validado —dijo Groux en rueda de prensa— la información difundida por un matutino local, es correcta, y debemos reiterar que la pirámide no tendría que quedar concluida en tierra o adobe, sino en piedra; pero para evitar que existan deslizamientos en los trabajos, era necesario levantar estos muros”.
“La observación de la UNESCO —agregó la autoridad— ha sido atendida y se han paralizado los trabajos, por lo que con el financiamiento de Japón vamos a contratar a profesionales que harán un trabajo de evaluación y un plan de restauración”.
Una fuente de la Unidad Nacional de Arqueología (Unar), quien no desea revelar su identidad, coincidió con Groux en que los trabajos en adobe son sólo provisionales y asegura que “cuando se termine la excavación de toda la pirámide se van a utilizar bloques líticos”.
“Los muros de adobe —añadió—, que no son sólo los que están expuestos, pues hay otros internos, paralelos y perpendiculares, son exclusivamente de contención, para evitar desplomes”.
El arqueólogo señaló que “está parada una licitación de la anterior gestión prefectural para dotar de sillares (bloques de piedra similares a los originales), y mientras tanto, como no hay presupuesto, se usó el adobe, que en ningún momento causó daños permanentes, pues todo se hizo de acuerdo con un relevamiento topográfico”.
Más posturas
En referencia al trabajo efectuado por la Unar hasta agosto, cuando dejó de operar en Tiwanaku, Delia Mendoza, directora de Arqueología de la Alcaldía de este pueblo, considera que “hay cosas que no se pueden arreglar”.
Mendoza aseguró que “para paliar estos daños, hemos contratado a dos de los mejores excavadores del país, José Luis Paz y Adolfo Pérez”, quienes supervisan y realizan “un registro sillar por sillar de Akapana, y están excavando de arriba a abajo para ver si hay más daños en la pirámide”.
La funcionaria reconoció que de todas maneras es necesaria la opinión de un experto altamente calificado, y anunció que mañana, junto con autoridades del Ministerio, se tomará una decisión para invitar a un profesional extranjero, “que podría ser de México o Perú, donde se capacita a técnicos en ruinas en piedra”.
Édgar Arandia, ex viceministro de Culturas, va más allá de la polémica y considera que “nunca se va a poder reconstruir toda Akapana tal como fue originalmente, porque las piedras que la componían fueron saqueadas en los años 20 para construir el ferrocarril a Guaqui”.
Ratificó que en 2007 había un proyecto de la Prefectura paceña —durante la gestión de José Luis Paredes— de “dotar sillares de Comanche (región del altiplano paceño) para las reconstrucciones de Tiwanaku, en lugar del adobe que ahora se utiliza”.
Arandia, también artista plástico e impulsor de la Bienal de Escultura en piedra, que en su primera versión se efectuó el año pasado en Tiwanaku, comentó que “si se quiere reconstruir, siempre va a haber algún grado de riesgo, porque el suelo de este sector es débil y fofo, y cuando los arqueólogos y trabajadores caminan sobre la pirámide, ya hay desgaste”.
Según él, se debe consensuar y ver cuál es la prioridad, si reconstruir a costo de los daños o conservar las ruinas como están y sólo trabajar en su preservación y lucimiento.
Por recomendación de la UNESCO, las obras están paradas en espera de nuevos estudios.
|
|||||||||||||||