Hasta ayer a mediodía, miles de indígenas seguían bloqueando la carretera a Yurimaguas.
Yurimaguas / Agencias.- Un sangriento rescate de policías que habían sido retenidos por indígenas amazónicos de Perú aumentó ayer a más de 50 el saldo de personas muertas en una ola de protestas convertida en el mayor desafío de la gestión de Alan García.
El Gobierno, que denunció “masacre de policías” y complot antidemocrático, dijo que nueve policías murieron en la operación del rescate, con lo que ascendió a 22 el número de uniformados fallecidos desde el viernes, cuando estalló la violencia en una región amazónica a unos 1.400 kilómetros al norte de Lima.
El recuento oficial señala además nueve indígenas muertos, unos 150 heridos y 72 detenidos, pero un líder de los grupos alzados en supuesta defensa de sus territorios ricos en recursos naturales declaró que había “más de 30” nativos fallecidos entre el viernes y sábado.
La violencia se desencadenó el viernes, detalló Reuters, cuando el Gobierno de García intentó romper por la fuerza un bloqueo de carreteras con el que grupos indígenas reforzaron una movilización de varias semanas en demanda de la anulación de leyes aprobadas el año pasado para llevar inversiones a zonas ricas en petróleo y gas.
“Cada minuto que pasa podemos confirmar que en efecto ha habido un complot contra la democracia, contra el Gobierno y contra los peruanos”, sostuvo en conferencia de prensa el primer ministro Yehude Simon, al confirmar un toque de queda de 15 horas al día en la convulsionada región amazónica.
La ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, apuntó que la convulsión amazónica “podría ser comparable a la que hace seis años provocó en Bolivia la caída del también presidente neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada”. “Hay grupos políticos que se aprovechan de la democracia”, dijo la Ministra en alusión a los que consideró responsables de las protestas indígenas.
El Gobierno informó que en la operación de rescate las fuerzas de seguridad liberaron a 22 policías en la región amazónica de Bagua, pero que había siete desaparecidos.
Protesta firme
Al mediodía del sábado, según medios locales, miles de indígenas aún mantenían bloqueada una vital carretera próxima a la localidad de Yurimaguas, dejando casi desabastecidos de alimentos y combustibles a varios pueblos de la selva.
“Siguen las protestas hasta que se atiendan las demandas”, dijo Champion Nonimgo, quien aseguró hablar en representación de un comando nacional indígena activado desde que el líder sectorial, Alberto Pizango, pasara a la clandestinidad el viernes tras los primeros choques en la región amazónica.
Nonimgo aseveró que eran más de 30 los nativos fallecidos y que otros 150 estaban detenidos en una base militar.
Mientras los líderes nativos denunciaban en Lima la “represión” gubernamental, millares de sus seguidores —entre ellos varias mujeres con sus niños— estaban apostados en la carretera dispuestos a enfrentarse con las fuerzas de seguridad.
Los indígenas, que se comunican en dialecto nativo, tienen una organización vertical y varios de ellos han combatido en las guerras que enfrentaron a Perú y Ecuador en 1981 y 1995.
La Policía también informó el sábado que recuperó una estación petrolera de la estatal Petroperú en Bagua, que habían tomado los indígenas y que amenazaron con incendiar en demanda de que el Gobierno cese sus operativos para despejar bloqueos de carreteras y ríos.
División social
La violencia, que provocó llamados a la renuncia del primer ministro Simon y de la ministra Cabanillas, destacó las profundas divisiones sociales en Perú entre la élite adinerada de Lima y los grupos indígenas pobres que viven en las zonas rurales.
También expuso la falta de control del Gobierno central sobre las regiones más remotas del país. García, cuyos índices de aprobación llegan apenas al 30 por ciento, no tiene apoyo masivo en las áreas rurales, especialmente en el Amazonas, donde la pobreza llega al 36 por ciento.
Las versiones
Algunas de las leyes que han irritado a los nativos fueron aprobadas el año pasado.
Esas normas permiten la explotación de recursos naturales en las áreas indígenas.
El Gobierno de Alan García busca abrir paso a un tratado de libre comercio con EEUU.
Los líderes indígenas dijeron que los aliados de García actuaron de mala fe.
El jueves bloquearon una moción en el Congreso para anular una de las leyes polémicas.
“Yo quiero responsabilizar al Gobierno del presidente Alan García por ordenar el genocidio”.
Fue la declaración del líder indígena Alberto Pizango, sobre quien pesa una orden de captura.
El primer ministro Yehude Simon no pudo confirmar si Pizango buscó refugio en Bolivia.
El Gobierno de García denunció masacre de policías y complot antidemocrático.
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