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El editor boliviano-alemán tenía 88 años y sufría de diabetes |
Falleció Werner Guttentag, el creador de Los Amigos del Libro |
| Por: Michel Zelada |
|  | | Reconocido: Guttentag en una de sus últimas fotografías, en la Feria del Libro de Cochabamba de agosto de este año | |
Fue mecenas de decenas de escritores y proyectos literarios y autor de una monumental Biobibliografía boliviana que alcanza a 40 tomos. Sus restos serán enterrados este miércoles en Cochabamba
Cochabamba / Los Tiempos.- El editor, librero, escritor, bibliógrafo y gestor cultural boliviano-alemán Werner Guttentag falleció ayer a los 88 años, luego de una larga agonía por una grave enfermedad.
Una bandera negra con la Estrella de David impresa en tonos blancos cubría la totalidad del ataúd que estaba en el piso de la sala que su familia
—buscando conservar elementos del ritual judío— habilitó para su velatorio.
Varias generaciones de escritores, desde Jesús Lara hasta Edmundo Paz Soldán, le deben a la editorial Los Amigos del Libro, creada y conducida durante décadas por Guttentag, el ver consolidadas sus publicaciones, y en muchos casos su éxito. A su oficio de editor, según coinciden muchos narradores de todo el país, hay que añadirle el de amigo y gestor cultural.
Hasta donde le permitió su ya quebrantada salud, los últimos meses, don Werner continuó de manera asidua asistiendo a las actividades culturales en Cochabamba como lo hizo por más de 50 años. En una de sus últimas apariciones públicas fue ovacionado por el auditorio que asistió a la apertura de la Feria Internacional del Libro de Cochabamba, pues los organizadores decidieron dedicarle la actividad.
“Mi padre siempre mantuvo vivas y presentes las tradiciones de sus ancestros y permanentemente nos las recordaba”, comentó Kathy Guttentag, hija de don Werner, quien ayer, junto a sus dos hermanas y un hermano, recibía a los amigos que llegaban al Museo Casona Santiváñez a dar el último adiós al editor.
La diabetes y graves problemas de circulación fueron implacables con el cuerpo de Guttentag. Los últimos días los embates de la enfermedad se agudizaron y tuvieron desenlace fatal la madrugada de ayer.
Reacciones
Escritores, autoridades, amigos y parientes llegaron ayer a la sala del centro de la ciudad para dar el pésame a la familia.
Joaquín Aguirre Lavayén, escritor que público en Los Amigos del Libro su obra Guano maldito, dijo que tuvo una amistad de toda la vida con don Werner. “Ha sido un hombre que ha dedicado todo su esfuerzo a Bolivia, un pionero de la promoción de la literatura. Creo que el gran aporte que hizo fue ponernos en contacto con nuestras raíces”.
En tanto, Luis H. Antezana, académico y crítico literario, aseguró que “es tan grande la obra de Guttentag, que es comparable a todo lo que una sociedad podía haber hecho. Y él era un solo hombre”.
Entre otras obras y proyectos, el visionario apuntaló la literatura boliviana y lanzó a su consagración a escritores nacionales con la colección Enciclopedia Boliviana y el Premio de Novela Erich Guttentag, pero sobre todo con su editorial y librería Los Amigos del Libro, por décadas referente de las más importantes publicaciones en diferentes áreas y géneros.
El cuerpo de don Werner tendrá su última morada en el cementerio Parque de las Memorias. Antes, su familia le despedirá hoy en el Cementerio Israelita con una ceremonia fúnebre de acuerdo con las tradiciones judías que nunca abandonó, pese a sus más de seis décadas de residencia en Bolivia. Paz en su tumba, don Werner.
Una prolífica y valiosa trayectoria
Werner Guttentag Tichauer fue editor, librero, promotor y difusor del libro y la lectura en Bolivia. Nació en Alemania en 1920 y desde joven fue un gran entusiasta de la literatura.
Emigró a Bolivia en 1939 y años después levantó la conocida distribuidora y editora Los Amigos del Libro. Entre 1962 y 2001, Guttentag elaboró la Biobibliografía boliviana que está conformada por 40 tomos que sistematizan la producción intelectual boliviana y extranjera de y sobre Bolivia.
Recibió varios reconocimientos por su trabajo. En Alemania se le impuso La Cruz de Numérico en Primer Grado en 1973, un año después la Alcaldía de Cochabamba lo declaró Ciudadano meritorio.
En 1987 se le otorgó el Cóndor de los Andes en el grado de Comendador, y en 1993, el Centro de Investigaciones Antropológicas Tiwanaku le distinguió con el Chachapuma de Oro, por su apoyo a la cultura boliviana, entre otras actividades.
El editor y gestor cultural boliviano-alemán impulsó la carrera de decenas de escritores nacionales.
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