|
Andrés Gómez Vela*
Dolor de columna |
Formas y fondos |
| Por: Andrés Gómez Vela* |
| En el teatro mediático, las formas pueden anular los fondos y producir mensajes equívocos y contradictorios.
Un error histórico puede anular o eclipsar las virtudes de un Gobierno. La venta de YPFB persiguió a Gonzalo Sánchez de Lozada hasta derrocarlo y opacó sus otras medidas, como la Participación Popular. Si el MNR no hubiera rifado la estatal petrolera, quizás no habría parido a un exitoso MAS. A veces fallan los olfatos políticos o se imponen caprichos personales de gobernantes deificados.
Evo Morales se arrepentirá durante su existencia haber dicho NO a las autonomías. Es el error histórico que le acompañará el resto de su vida política. Es posible que lo revierta, pero por ahora es el argumento que mejor han utilizado sus opositores para presentarlo como un político con la mente centralista y petrificada en un tiempo que no es el presente.
Fue un error de forma, producto de la desinformación, pues bastaba darse un viajecito por el oriente para enterarse de que la aspiración que aglutinaba a los bolivianos de esa parte del territorio es precisamente la autonomía. El fantasma del separatismo asustó el Jefe del Estado y lo empujó a cometer este error histórico con la complicidad de algunos de sus obsecuentes servidores, quienes no se animaron a contradecirlo e invitarlo a charlar con los cumpas de San Ignacio de Velasco, Roboré, Puerto Suárez o Camiri.
Se impuso la forma, la desinformación y repercutió en el fondo. ¿Tanto peso tiene la envoltura? Por supuesto, más en una sociedad donde priman las formas y no los fondos. Más en un país donde los opulentos y privilegiados explotan su fuerza mediática para eclipsar los éxitos de fondo de un Gobierno con sus errores de forma.
Si usted sobrepone su razón, su inteligencia y una reflexión crítica ante la emoción conservadora que destila veneno, es muy probable que no encuentre un solo error de fondo en la actual gestión de Gobierno. Sólo debe responderse algunas preguntas para llegar a esa conclusión: ¿Es un Gobierno apátrida, como el del MNR y sus aliados, que rifó las empresas públicas? ¿Es un Gobierno que no defiende los intereses nacionales ante las transnacionales? ¿Tiene un yerno que simboliza la corrupción como Chito Valle? ¿Tiene groseros gastos reservados o los gobernantes se incrementaron sus ingresos y salarios como sucedió en otras épocas? ¿Hay un Tuto en la Vicepresidencia que se amilanaba ante la corrupción evidente que se producía desde el Palacio ocupado por Banzer? ¿Hay narcovinculados como en el Gobierno del MIR? Al menos hasta hoy no, o quizás no nos hemos enterado aún.
Sin embargo, si se pregunta sobre los errores de forma de la gestión del MAS hallará muchos. ¿Malversa las palabras el Presidente? Sí. ¿Se busca enemigos gratuitos? Sí. ¿Generaliza características como, por ejemplo, el hecho de suponer que en el oriente del país todos son oligarcas? Sí. ¿Vive de aplausos y no le gustan las críticas? Sí. ¿Sospecha de todos, hasta de su sombra? Parece que sí.
Las formas eclipsan los aciertos de fondo de un Presidente que ama a la Patria y están deslizando la idea de que los opulentos son los grandes defensores de los marginados del futuro, cuando fueron los autores de su desgracia. En el teatro mediático, las formas pueden anular los fondos y producir mensajes equívocos, confusos y contradictorios, los cuales pueden traducirse en el voto y frustrar o retrasar un proceso que en realidad está empezando.
* Periodista y profesor universitario
waskarinti@gmail.com |