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Josué Hinojosa

¿Es sostenible la deuda pública pese a haber superado el 58% del PIB?

Al 31 de diciembre de 2020, la deuda pública total de Bolivia (interna y externa) llegó a 22.528 millones de dólares, equivalente al 58,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que se aproxima a 40.000 millones de dólares.

Mientras algunos expertos advierten que ese porcentaje representa una tendencia de insostenibilidad e inflación en el mediano plazo, el Gobierno ratifica que la deuda está en niveles sostenibles y que Bolivia, al igual que la mayoría de los países del mundo afectados por el Covid-19, continuará endeudándose.

Según un estudio elaborado por la Fundación Jubileo en base a datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, entre 2018 y 2020 la deuda pública se incrementó en al menos 30,6 por ciento, al pasar de 15.633 millones de dólares a 22.528 millones. Tanto la deuda externa como la interna muestran un crecimiento importante (ver infografía).

La publicación de la Fundación Jubileo menciona que la deuda pública total, al superar el 50 por ciento del PIB, representa una señal de la tendencia de insostenibilidad de las finanzas públicas y del endeudamiento. Y es que además, el Gobierno prevé contratar bonos soberanos por 3.000 millones de dólares.

Por su parte, el economista Germán Molina considera necesario analizar por separado la deuda externa e interna. Al tomar en cuenta que la deuda externa a diciembre de 2020 llegó a 12.172 millones de dólares, un 31,7 por ciento del PIB, afirma que todavía existe un espacio para ampliar el endeudamiento, ya que los organismos multilaterales recomiendan un tope del 40 y 50 por ciento del PIB.

Según el analista, mientras la deuda externa esté por debajo del 50 por ciento del PIB, la balanza comercial sea positiva y las remesas familiares vayan en aumento, como ocurre actualmente, se puede considerar que la deuda externa es sostenible.

Sin embargo, opina que la deuda interna, es decir, los préstamos que obtiene el Tesoro General de la Nación (TGN) del Banco Central de Bolivia (BCB) y las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) puede generar un efecto inflacionario en caso de continuar la tendencia creciente reflejada desde la gestión 2018.

“El endeudamiento interno, si sigue creciendo, va a presionar sobre precios en el mediano y largo plazo”, dice Molina. Explica que esa presión sobre los precios está relacionada con la pérdida de confianza en la moneda boliviana y la búsqueda desesperada de invertir en moneda extranjera o inmuebles.

“Todos van a querer ir a otro tipo de activos, por ese motivo podría haber a mediano o largo plazo presión a precios hacia la elevación”, agrega el experto.

Gobierno ve sostenibilidad

El Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, a través de un comunicado, ratificó que la deuda externa se encuentra en niveles sostenibles. Al registrar un equivalente al 31,7 por ciento del PIB, se ubica por debajo de los límites referenciales de organismos internacionales como el Marco de Sostenibilidad de la Deuda del BM-FMI, que establece un 40 por ciento, y el de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que recomienda un endeudamiento externo de hasta un 50 por ciento.

En cuanto a la deuda interna, el Ministerio dijo que “recibió una pesada herencia del gobierno transitorio, caracterizada por un incremento descontrolado de la deuda interna del TGN, con la contratación de créditos de liquidez y de emergencia por más de 18.000 millones de bolivianos”.

Sin embargo, menciona que actualmente los países adoptan mayor endeudamiento con la finalidad de financiar sus planes de recuperación económica y la lucha contra el Covid-19 y que “situación similar asume el Estado boliviano”.

“Actualmente, velando por la sostenibilidad del endeudamiento interno, el Estado trabaja para administrar esa pesada carga sin poner en riesgo las finanzas del Estado, al igual que se tuvo que administrar el peso de la deuda interna en 2006, cuando se tuvo que ampliar plazos, bolivianizar la deuda y reducir tasas de interés, lo cual permitió retornar a la senda de la estabilidad”, dice el comunicado del Ministerio de Economía.

 

AL PRIMER CUATRIMESTRE, BOLIVIA NO LOGRÓ COLOCAR LOS BONOS SOBERANOS PREVISTOS

REDACCION CENTRAL

El Presupuesto General del Estado (PGE) 2021 prevé la contratación de títulos de valor en mercados de capital internacional, es decir, bonos soberanos, por un monto de 3.000 millones de dólares, que serán destinados al apoyo presupuestario y manejo de pasivos. Sin embargo, al primer cuatrimestre, no se concretó ninguna colocación.

Según el economista José Espinoza, a la fecha el Gobierno no logró colocar los bonos soberanos porque las calificadoras de riesgo hicieron una perspectiva negativa a la economía boliviana, lo que implica una mayor tasa de interés al momento de contratar créditos externos.

El analista menciona que probablemente los mercados de capital externo exijan intereses por encima del 8 por ciento. Además, cree que esta situación refleja que esos agentes no tienen confianza en Bolivia.

Mientras surgen inconvenientes para la contratación de bonos soberanos por las elevadas tasas de interés, incluso por encima del 8 por ciento, el Gobierno de Luis Arce devolvió a mediados de febrero un préstamo de 346,7 millones de dólares obtenido del Fondo Monetario Internacional (FMI) en abril de 2020 durante el Gobierno de Jeanine Áñez. Ese préstamo tenía una tasa de interés del 1,7 por ciento.

En un anterior contacto, el economista Walter Morales aseguró que es poco probable que el Gobierno consiga un financiamiento externo con una tasa de interés como la del FMI. La caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN), el creciente endeudamiento externo y el aumento del déficit fiscal son algunos indicadores que reducen la perspectiva de la calificación crediticia de Bolivia.

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