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Carmen Challapa Cabezas

En 7 años se anunciaron 5 reformas en cárceles, pero ninguna funcionó

En los últimos siete años, autoridades de gobierno realizaron al menos cinco propuestas para eliminar el hacinamiento carcelario que incluían más tecnología (manillas electrónicas, controles satelitales para interceptar las llamadas), normas específicas (ley de indulto) y modernas cárceles. Sin embargo, ninguna propuesta se concretó.

En siete años, al menos 56 privados de libertad, en diferentes penales del país, fueron asesinados por sus contrincantes por pugnas de poder.

En 2013, en Palmasola, 35 privados de libertad perdieron la vida. El 14 de septiembre de 2014, en el penal de El Abra, cuatro internos fueron violentamente asesinados por reos que buscaban frenar los abusos y cobros dentro de este penal.

En 2018, nuevamente en la cárcel de Palmasola, tras una requisa policial, siete personas murieron. La inspección fue programada días después de que ocho internos lograron huir de la cárcel de máxima seguridad.

En febrero de 2018, en el penal de Palmasola se descubrió que una niña de 8 años era víctima de abuso sexual por parte de su madre y padre dentro del penal. Dentro de las investigaciones encontraron 80 videos de abusos que cometían contra la niña. El acusado se quitó la vida en celdas policiales.

Las autoridades del Gobierno de turno propusieron implementar manillas para arrestos con control satelital, la ley de indulto, nuevos recintos carcelarios, ampliación de los ya existentes, cámaras de videovigilancia, registro biométrico en la parte exterior de los penales e interceptar las llamadas que realizan los privados de libertad.

Tras cada incidente similar, las autoridades proponen básicamente las mismas alternativas.

El coronel de la Policía pasivo, Gonzalo Quezada, explicó que para dar una solución real a esta realidad es necesario encontrar alternativas estructurales, con la ayuda de diagnóstico y estudio de expertos en administración de cárceles.

“Los expertos deben hacer un diagnóstico y dar soluciones a corto, mediano y largo plazo. Se debe buscar también el apoyo de la comunidad internacional para construir al menos tres recintos carcelarios que cumplan con los estándares mínimos de seguridad internacional”, explicó.

La deficiencia en las medidas de seguridad se vio nuevamente esta semana con el hallazgo de una granada militar en El Abra y la explosión de otra granada en el penal de Mocoví, donde dos internos perdieron la vida.

Al respecto el abogado penalista Ricardo Maldonado señaló que en las cárceles de Bolivia existen facilidades y beneficios en comida, bebidas, droga y mujeres. “La administración carcelaria debe ser transparente. Se ha sugerido que pase a una administración de civiles para cortar la corrupción”, dijo.

Maldonado explicó que los cobros por derecho de piso y la venta y alquiler de celdas continúan vigentes. “Existe una serie de negocios que se volvieron costumbre, eso es lo que me cuentan algunos clientes”, explicó el penalista.

El exdirector de Régimen Penitenciario Ramiro Félix Llanos señaló que para arrancar de raíz la corrupción en las cárceles es necesario que la administración de las mismas pase a manos civiles.

“Los grupos de poder se van formando alimentados por los que tienen las llaves de la cárcel, la Policía. Los culpables directos son ellos”, refirió al momento de aclarar que la culpa por las constantes peleas y pugnas de poder no sólo recae en los hombros de los privados de libertad.

Llanos dijo que urge cambiar las normas obsoletas y adecuarlas a la a la Constitución actual. “Se deben cambiar las leyes y clasificar a los reos de acuerdo a su pena, delito, edad, y peligrosidad”, dijo.

 

Ley 2298 de Ejecución Penal y Supervisión

La Ley de Ejecución Penal y Supervisión número 2298 del 20 de diciembre de 2001, en el artículo 74, establece las prohibiciones a las que deben regirse el personal penitenciario y el personal de seguridad interior y exterior.

“Están prohibidos los cobros, aceptar invitaciones, dádivas; infligir torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes. No permite el ingreso de armas de todo tipo e introducir o permitir el ingreso de bebidas alcohólicas a los recintos carcelarios”.

Pese a esta normativa, en cada requisa realizada en los centros penitenciarios se encuentran armas, droga y otro tipo de elementos cuyo ingreso no se explica.

En los penales de alta seguridad de Palmasola y El Abra, se atendieron peleas entre diferentes bandos que se disputaron la administración de estos centros penitenciarios, haciendo uso de armas de fuego y diferentes artefactos explosivos.

Como parte del programa de seguridad implementado por las autoridades del anterior Gobierno, en El Abra y Palmasola se instalaron escáneres corporales y escáneres de equipaje. Además de la implementación de cámaras de videovigilancia.

Sin embargo, pese a las medidas de prevención, sustancias controladas, armamentos y otros artefactos prohibidos continuaron ingresando al penal, poniendo en evidencia las “mañas” de la gente para introducir estos elementos.

 

 

PELEAS EN CÁRCELES

23 de agosto de 2013

Palmasola, Santa Cruz

Internos del penal de Palmasola ejecutaron una de las matanzas más trágicas en la historia del régimen penitenciario en Bolivia con el resultado de 35 internos que perdieron la vida, unos por asfixia y otros calcinados en el incendio.

 

14 de septiembre de 2014

El Abra, Cochabamba

Cuatro privados de libertad y un bebé en gestación murieron por la violencia organizada que se vivió el recinto penitenciario. Los internos se organizaron para terminar con la vida de el Tancara y sus delegados.

 

8 de enero de 2016

El Abra, Cochabamba

Un muerto y dos heridos es el resultado de una pelea, con armas blancas, entre reos de la cárcel de El Abra. El fallecido fue identificado como David Alejandro Castro (22).

La pelea entre internos se produjo en el pabellón A del primer piso del centro penitenciario.

 

14 de marzo de 2018

Palmasola, Santa Cruz

Existía un régimen de terror bajo el control de un grupo de poder de privados de libertad que monopolizaba todas las actividades. Armas de fuego, droga y granadas de guerra fueron encontrados en la intervención que acabó con siete presos muertos.

 

19 de junio de 2018

Chonchocoro, La Paz

Víctor Hugo “Oti” Escobar, considerado el reo más peligroso de Bolivia, murió tras recibir más de 20 puñaladas por parte de un grupo de unas 15 personas que lo atacaron por sorpresa cuando salía a hacer deporte en el penal de alta seguridad.

 

10 de febrero de 2020

Mocoví, Beni

La detonación de una granada de guerra en la cárcel de Mocoví (Beni), provocó la muerte de dos internos. El autor del hecho un súbdito brasileño miembro del PCC, quien habría decidido asesinar a su contrincante por una pugna de poderes para tener el “poder” de los internos en este penal

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