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Redacción Central

A un mes de la renuncia de Evo, su figura aún divide Bolivia

A un mes de la renuncia del expresidente Evo Morales y su posterior salida del país, tras la crisis pos electoral, su figura sigue causando división entre los que lo respaldan y los que lo critican. Odiado y amado, la huida del líder del  Movimiento Al Socialismo (MAS) dejó a Bolivia en una crítica situación de la que el Estado todavía no puede reponerse, con una paz frágil, una sociedad con profundas heridas y el reto de recuperar la institucionalidad y la democracia plena, coinciden analistas políticos.

Los investigadores Rolando Tellería y María Teresa Zegada coincidieron en que en el mes que no está Morales se ha avanzado en dos temas fundamentales: la pacificación del país y la convocatoria a elecciones. Pero el desarrollo aún es insuficiente, pues el MAS ha planteado escenarios que pueden llevar a una nueva confrontación, como la Ley de Garantías y el retorno de Evo Morales; mientras el bloque cívico que lideró las protestas contra el exmandatario se dividió por pugnas preelectorales y no logra cuajar un proyecto de país que pueda hacer frente al del MAS.

El mandatario dejó el país, pero está omnipresente en la política boliviana a través de Twitter y los medios internacionales, con mensajes que no ayudan a la pacificación del país y que más bien han sido vistos como confrontacionales. Entre la salida de Morales y los últimos días de noviembre, se vivieron las jornadas más duras de la crisis, con muertos en Sacaba (9) y El Alto (10), ciudades cercadas, quemas de domicilios, bloqueos y mucha incertidumbre.

Zegada aseguró que en este mes sin Evo se lograron avances a nivel institucional y se pudo, a pesar del vacío de poder, generar un proceso de estabilidad institucional de cara a la próxima elección.

El segundo avance, dice la experta, es que la sociedad ha tenido la madurez para dejar el estado de confrontación, que en determinado momento amenazaba con convertirse en una guerra civil, para optar por caminos institucionales que se reflejan en la paz que hoy vive el país.

Sin embargo, ambos avances son frágiles y precarios. “Se han quedado en Bolivia muchas heridas abiertas, como el tema de la inclusión cultural, el relevamiento del racismo, la crisis económica que se avecina y que hay que resolver, la crisis política de representatividad, las fracturas territoriales, y otras muchas rupturas”, indicó.

La experta dijo que el papel del expresidente Morales desde que dejó el poder no ha ayudado a la pacificación y, al contrario, ha ahondado la confrontación.

“Las actitudes del presidente desde que abandonó el país han sido de ahondamiento de la convulsión social. Inclusive de manera deliberada ha avivado estos sentimientos de confrontación, como de victimización, ha instalado un discurso muy confrontador y su retorno a Argentina despierta muchas susceptibilidades”, indicó.

Para Tellería, a un mes de un desenlace que nadie había imaginado, la situación política y social del país aún es delicada. Coincidió en los logros de pacificación y convocatoria a elecciones que se concretaron tras la renuncia de Morales, pero aseveró que el escenario aun es muy frágil.

“Esta pacificación es todavía frágil, pues todavía hay temas muy delicados, como la pretensión del MAS de sancionar el proyecto de ley de Garantías Constitucionales procurando inmunidad para su dirigencia, sobre todo para que Evo Morales y Álvaro García, no sean pasibles a procesos por las acciones violentas seguidas de muerte, durante la terrible crisis que sacudió al país, después de las elecciones del 20 de octubre”, dijo.

El estudioso señaló que hay amenazas, de parte de algunos sectores leales al MAS, contra Áñez, en caso de que no promulgue esa ley.

Otro frente abierto es el choque entre los poderes legislativo y Ejecutivo. “El masismo, todavía con vida, aprovechando sus dos tercios y la presidencia de la ALP, puede promulgar esa ley, no obstante el rechazo de cívicos y otros sectores. Un desencuentro de esa naturaleza podría activar, otra vez, escenarios de la violencia”.

 

Evo Morales dejó el país junto al exvicepresidente Álvaro García y la exministra de Salud Gabriela Montaño.

 

HAY DUDAS SOBRE PARADERO DE EVO

El expresidente Evo Morales se asiló en México desde el 12 de noviembre y permaneció en el Distrito Federal hasta el viernes 6 de diciembre, cuando decidió ir a Cuba. Según fuentes de la Cancillería mexicana, el viaje de Morales a La Habana fue temporal y para un chequeo médico, pero otras fuentes revelaron al diario español El País que el exmandatario boliviano salió de México con destino a Cuba, pero con el objetivo final de llegar a Argentina para establecerse definitivamente en este país, donde lo espera uno de sus principales aliados, el presidente electo Alberto Fernández.

El Gobierno cubano no ha difundido ningún detalle de la estadía de Morales en La Habana y su paradero hoy es desconocido.

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