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EFE y AFP

La OMS y Alemania reflejan tensiones por el reparto de las vacunas

Ginebra y Ámsterdam |

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, repitió ayer en el Foro de Davos su llamada a que los países ricos donen sus excedentes de vacunas anticovid, aunque el ministro de salud alemán subrayó en el mismo foro que la opinión pública de su país aún no aceptaría esa medida.

"Si Alemania enviara sus vacunas al exterior ahora, cuando sólo se ha vacunado al 3 por ciento de su población, eso no sería aceptado por los alemanes", señaló el ministro de Sanidad germano, Jens Spahn, en una teleconferencia sobre la lucha contra la Covid-19 durante la última jornada del "Davos virtual".

Minutos antes, Tedros aseguró que "el nacionalismo de vacunas sólo prolongará la pandemia, las restricciones, y el sufrimiento humano y económico", por lo que reclamó a los gobiernos que ya disponen de gran cantidad de vacunas que tras inmunizar a sus grupos de riesgo compartan las dosis excedentes.

"Entendemos que los gobiernos están bajo presión para vacunar a sus poblaciones, pero deben convencerse de que compartir es necesario para reflotar la economía y lograr la recuperación global", subrayó el etíope.

El ministro alemán declaró que hay que encontrar un equilibrio entre vacunar poblaciones nacionales e involucrarse en las vacunaciones globales, algo en lo que su país, defendió, está muy concienciado, con su participación financiera en las iniciativas de la OMS para distribuir vacunas y fármacos contra la Covid-19.

"Necesitamos, sin embargo, vacunar nuestra gente", señaló Spahn en un día en el que la Unión Europea anunció restricciones a la exportación de vacunas y componentes para producirlas, algo a lo que la OMS reaccionó mostrando preocupación.

El consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, también participante en el panel, añadió que ahora que las vacunas han empezado a estar disponibles "todo el mundo quiere tenerlas, y hay tensiones políticas que afectan a los gobiernos".

En el caso de Pfizer, recordó, esas tensiones se dieron recientemente debido a problemas en el envío de dosis a Europa: "Tuvimos un pequeño bache que afectó a la línea de abastecimiento, pero estamos esforzándonos para mejorar dramáticamente nuestra capacidad de producción", aseguró.

Fruto de ese esfuerzo, Pfizer calcula que este año podrá producir más de 2.000 millones de dosis (equivalentes para inmunizar a más de la octava parte de la población mundial), cuando inicialmente habían proyectado 1.300 millones.

"En Europa, las cantidades prometidas en diciembre estarán ya disponibles en marzo, y entregaremos más en el segundo trimestre", prometió.

Bourla advirtió que dadas las mutaciones del coronavirus es altamente probable que "surja alguna variante contra la que las vacunas no sean efectivas", aunque subrayó que "aún no es el caso" y que su empresa trabajará para adaptar sus productos a esas futuras posibles nuevas cepas.

Ante las actuales tensiones, también entre gobiernos y productoras (como ha ocurrido esta semana entre la UE y AstraZeneca) el ministro alemán aseguró que "el enemigo común es el virus, no la industria farmacéutica", pero admitió que "todo el mundo está desesperado por conseguir las vacunas, y Europa también".

En tanto, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendó ayer la autorización de la vacuna del laboratorio AstraZeneca, para mayores de 18 años, y declaró que el medicamento puede ser utilizado para pacientes de la tercera edad.

"EMA ha recomendado la autorización de fabricación condicional para la vacuna de AstraZeneca contra el Covid-19 para personas de más de 18 años", explicó la institución mediante un comunicado.

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