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EFE

El Líbano conmemora con nuevas marchas el primer aniversario de las protestas

Centenares de personas se manifestaron este sábado en varios puntos del Líbano en el primer aniversario de las protestas que llevaron a la dimisión del Gobierno de Saad Hariri, una fecha que Beirut marcó con una marcha y una ceremonia para recordar a las víctimas de la explosión del 4 de agosto.

En la capitalina Plaza de los Mártires, símbolo del movimiento y punto de encuentro de los manifestantes, había esta tarde poco más de un centenar de personas, mientras que varias decenas más tomaron parte en una marcha por la capital y se podían ver otros grupos pequeños con banderas desperdigadas por el centro de la urbe.

En declaraciones a Efe, una fuente militar que pidió el anonimato situó en "menos de 5.000" el número de participantes en Beirut y en "menos de 10.000" en de todo el país, al cumplirse un año de unas manifestaciones que comenzaron por un impuesto a las llamadas del servicio de mensajería Whatsapp.

Las protestas contra la clase dirigente fueron inicialmente multitudinarias, provocando poco después la caída del Ejecutivo, pero perdieron fuelle a principios de año por los actos de violencia de partidarios de distintos grupos y paralizados posteriormente por la pandemia global del coronavirus.

Solo se reavivaron brevemente después de la deflagración en el puerto de la capital.

LA PLAZA DE LOS MÁRTIRES

No fueron muchos los que se concentraron en la Plaza de los Mártires, donde ondearon decenas de banderas libanesas entre puestos improvisados que vendían desde bufandas con los colores del país hasta recuerdos de la llamada "revolución" como llaveros y figuras.

Por las calles, algunos transeúntes llevaban mascarillas con la bandera de la nación mediterránea, camisetas con mensajes de apoyo al movimiento y hasta una chica iba ataviada con un chaleco de cartón con el eslogan "Que le den a tus líderes" escrito en la espalda con rotulador.

"Queremos que estos líderes corruptos dejen el poder y se vayan del país para que podamos vivir como ciudadanos orgullosos de su nación", explicó a Efe el manifestantes Raja, de 41 años, aferrándose a la principal demanda que hace un año hizo nacer las protestas.

Mohamed Serhan, por su parte, bajó hoy a las calles de Beirut para "renovar la idea específica de que la revolución del 17 de octubre todavía continúa y no ha parado", si bien reconoce que en los últimos doce meses ha habido tanto "logros" como "fracasos".

Entre los logros, destacó el nacimiento de un liderazgo "joven e individual", el aumento de la gente de a pie involucrada en política y la caída de dos gobiernos, el de Saad Hariri y el de Hasan Diab, que continúa siendo primer ministro en funciones tras dimitir el designado Mustafa Adib a causa de la explosión.

Sin embargo, no pasa por alto que hasta el momento el movimiento no ha logrado quitar del medio a "toda" la clase dirigente como pretendía, mientras cada vez emigran más y más libaneses, y algunos se arriesgan incluso a abandonar su tierra en lo que denominó "los barcos de la muerte".

"Estamos aquí, la prueba es que estamos hoy sobre el terreno, el escudo de la revolución. Nuestra revolución es pacífica, protegemos la disciplina y protegemos a los revolucionarios y organizamos a la gente", manifestó a Efe, por su parte, el participante Omar, de 45 años.

UNA MARCHA POR BEIRUT

Vecinos de varios barrios capitalinos y de la septentrional Trípoli tomaron parte en una marcha que salió de la Plaza de los Mártires, con paradas en varias sedes de ministerios e instituciones públicas.

"El país es para los trabajadores, no para los capitalistas"; "La gente quiere ejecutar al presidente (Michel Aoun)"; "No vamos a pagar vuestros impuestos" o "30 años de corrupción no van a desaparecer en un año" son algunos de los eslóganes que hicieron de banda sonora al recorrido.

Una mujer que se identificó a Efe solamente como Noura insistió durante la marcha en que las manifestaciones no han parado desde hace un año, pese a que no siempre fue posible para la gente bajar a las calles principalmente por la COVID-19.

Para ella, cada parada de la marcha tiene un "simbolismo": la plaza como punto de partida por ser uno de los lugares de reunión "más importantes" en el último año o el puerto, por ser donde se originó la deflagración que causó más de 200 muertos y 6.500 heridos.

Precisamente, el último acto del día en Beirut tuvo lugar en una de las entradas al recinto portuario, donde se concentró el mayor número de gente con banderas y antorchas encendidas para conmemorar a las víctimas de una tragedia que devastó parte de la ciudad y dejó a 300.000 personas sin hogar.

Allí, frente a la estatua del expatriado, encendieron una figura en forma de antorcha pasadas las 18.00 hora local (15.00 GMT), momento en el que se paró el reloj por la deflagración. 

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