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AGENCIAS

La OCDE rebaja el crecimiento de la economía al nivel “más débil”

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo ayer una contundente llamada a los dirigentes mundiales para que pongan fin a la guerra comercial e impulsen el crecimiento para frenar la ralentización, que se verá reflejada en 2019 con los niveles de crecimiento más bajos desde la crisis de 2008-2009.  

“Todos los riesgos que observamos nos llevan a un terreno peligroso para el crecimiento, pero también para el empleo”, advirtió Laurence Boone, economista jefa de la OCDE, durante la presentación de las previsiones de crecimiento para la economía mundial.

La OCDE, que revisa sus datos cuatro veces al año, prevé para 2019 el crecimiento mundial “más débil desde la crisis financiera” de 2008, cuando se situó en 2,9 por ciento antes de caer con una recesión del 0,5 por ciento al año después.

Según las previsiones de la OCDE, el crecimiento mundial en 2019 será del 2,9 por ciento, tres décimas por debajo de lo que preveía en mayo y debería mantenerse estable en el 3 por ciento en 2020.

La OCDE es más pesimista que el Fondo Monetario Internacional (FMI) que en julio apostaba por un crecimiento del 3,2 por ciento.

“Las tensiones comerciales y políticas alimentan los peligros de un débil crecimiento durante más tiempo”, considera la OCDE, que teme que se acentúe la guerra comercial entre EEUU y China, y que un “brexit” sin acuerdo “represente un golpe para la ya frágil economía británica y que esto tenga efectos perturbadores en Europa”.

La institución teme que “los elevados niveles de deuda privada, cuya calidad empeora, acentúen las eventuales sacudidas” de la economía.

“Si los gobiernos no actúan a partir de ahora, el crecimiento mundial durante el próximo año podría ser inferior al 2,9 por ciento que prevemos para este año”, alertó Boone, quien pidió a los Estados que “aprovechen los bajos tipos de interés para invertir”.

Según la economista jefa, los gobiernos deberían “aumentar el gasto público” para “salir de la trampa de un persistente crecimiento débil”.

 

PANORAMA PARA OTROS PAÍSES

La situación más crítica es la de Argentina, que padecería en 2019 una recesión del 2,7 por ciento, y cuyo PIB volvería a caer en 1,8 por ciento en 2020.

La economía de EEUU, que conoce uno de los ciclos de crecimiento más largos de su historia, también debería ralentizarse, y el PIB aumentaría un 2,4 por ciento (cuatro décimas menos) y se situaría en un 2 por ciento en 2020.

La OCDE prevé para China un 6,1 por ciento para el 2019 (una décima menos) y su crecimiento en 2020 se situaría por debajo de 6,0 por ciento.

 

EL FRENAZO ECONÓMICO GLOBAL AHONDA LA BRECHA ENTRE PAÍSES RICOS Y POBRES

REDACCIÓN CENTRAL

En abril pasado, la asamblea del FMI elevó el nivel de alarma sobre la que ya había hecho sonar en octubre del año pasado. Los riesgos entonces detectados siguen ahí: tensiones comerciales, geopolíticas y amenazas a las economías emergentes. Pero esos riesgos son ahora mayores. Grandes países muy poblados como Nigeria, Pakistán o Sudáfrica asistirán en los próximos cinco años a caídas en los ingresos per cápita que los alejarán aún más de las economías más ricas del mundo.

No es sólo el FMI. El Banco Mundial acaba de alertar del riesgo de que aumente la concentración de extrema pobreza, sobre todo en el África subsahariana.

Esto impediría cumplir el objetivo de acabar en 2030 con este problema que afecta a 700 millones de personas en todo el mundo.

El cajón de sastre de las economías emergentes reúne a países muy heterogéneos con una evolución dispar.

“En promedio sí hay convergencia, crecen más los emergentes que los avanzados. Los dos más poblados, China e India, crecen muy por encima de la media. Pero esa parte que padecerá un crecimiento menor es muy preocupante porque reúne a países donde viven 1.000 millones”, aseguró desde Washington Gian Maria Milesi Ferretti, director adjunto de investigación económica del FMI.

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