Pasar al contenido principal
EFE

El Etna pudo acumular presión meses antes de su erupción en 2018

El Etna, en la isla italiana de Sicilia es el principal volcán activo en Europa. Un equipo de investigadores han analizado la erupción que registró en diciembre 2018 y han concluido que el monte pudo haber comenzado a acumular presión meses antes del estallido.

El estudio, encabezado por el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia, indica que antes de la erupción se produjo una larga etapa de preludio que comenzó en 2017.

Durante ese periodo, el magma se acumuló en las profundidades del depósito del volcán y comenzó a desgasificarse, lo que provocó un aumento de la presión entre 6 y 7 meses antes de la erupción.

El equipo, dirigido por Antonio Paonita del citado instituto, determinó que el Monte Etna "estuvo extraordinariamente sobrepresionado en las semanas previas" a la erupción registrada en la Nochebuena de 2018.

Investigaciones anteriores han sugerido que la erupción de los volcanes puede ser impulsada por la acumulación de gases en las cámaras de magma mucho antes de que se produzca al explosión.

El Etna, gracias a sus frecuentes erupciones y a las redes de vigilancia establecidas, ofrece la oportunidad de explorar este fenómeno.

Los investigadores descubrieron los preparativos de la erupción comparando la estimación de la recarga de magma en las profundidades de la superficie con las mediciones de la desgasificación volcánica, mediante un procedimiento que podría ayudar a los científicos a predecir futuras erupciones volcánicas.

Para entender la acumulación de presión que condujo a la erupción de diciembre de 2018, el equipo analizó los datos recogidos por las redes de monitorización continua instaladas en el volcán y muestreadas en sitios específicos entre enero de 2017 y febrero de 2019.

Además, estudiaron los cambios en las relaciones isotópicas del helio, el dióxido de carbono, el dióxido de azufre y el ácido clorhídrico, y observaron que la señal de la relación isotópica del helio en cinco lugares de ventilación de gases periféricos comenzó una larga tendencia al alza en la primera mitad de 2017.

Los expertos indicaron que el flujo de dióxido de carbono del volcán aumentó sustancialmente a partir de junio de 2018, el de dióxido de azufre aumentó y luego disminuyó dos veces entre septiembre de 2017 y enero de 2019, y el de ácido clorhídrico aumentó desde finales de junio de 2017 hasta enero de 2018.

En conjunto, los hallazgos del estudio ilustran, según los autores, la desgasificación que dio lugar a un aumento de la presión que condujo a la erupción.

En Portada