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AFP

Los hongos ayudaron a las plantas a conquistar las tierras

Pierre Celerier - Paris

Las redes de hongos subterráneos han sido unas aliadas fundamentales de las plantas desde que estas conquistaron las tierras emergidas hace 450 millones de años, confirmó un estudio científico reciente.

Bajo la dirección del Laboratorio de Investigación de Ciencias Vegetales (LRSV) de Toulouse (Francia), un equipo internacional de investigadores halló el eslabón perdido de una teoría elaborada en los años 1980.

Esta sostiene que el ancestro de todas las plantas terrestres existentes, sin duda una alga que salió del agua dulce hace unos 450 millones de años, vivía en simbiosis con hongos minúsculos para poder desarrollarse en la tierra.

Hoy en día, alrededor de 80% de las plantas terrestres emplean esta simbiosis, de tal forma que un hongo subterráneo "es verdaderamente una extensión de la planta", explica a la AFP Pierre-Marc Delaux, investigador del LRSV y coautor principal del estudio publicado la semana pasada en la revista Science y firmado por su colega Melanie Rich.

El micelio del hongo, es decir, su aparato vegetativo, está constituido de una gran cantidad de minúsculos filamentos blancos, que se extienden como una red en el subsuelo.

Sus extremidades microscópicas, íntimamente vinculadas con las raíces de la planta,  suministran a esta principalmente agua, nitrógeno y fosfatos. A cambio, la planta alimenta al hongo de lípidos, la materia grasa indispensable para su desarrollo.

Cabellera tentacular

"Si uno de los dos socios deja de alimentar el otro, los intercambios cesan en ambos sentidos" y todo el mundo sufre, explica Delaux: los hongos, que dependen "en un 100% de la planta para su desarrollo", así como la planta, que si bien puede seguir adelante en un ecosistema óptimo, "padecerá mucho en un suelo empobrecido".

Pero las consecuencias de frenar la simbiosis van más allá, puesto que el micelio del hongo se extiende como una cabellera tentacular.

"Los hongos están conectados a centenares e incluso miles de plantas al mismo tiempo", según Delaux, que destaca los estudios "convincentes" sobre el papel que estos desempeñan a la hora de distribuir los recursos en este ecosistema.

El estudio corroboró por otra parte la existencia de un gen "simbiótico", conocido por su función de transferir el lípido de la planta hacia el hongo, y que habría estado presente desde que surgieron las primeras hace 450 millones de años.

Este mecanismo ya había sido identificado en plantas vasculares, es decir, con tallos y raíces, y fue detectado ahora en plantas no vasculares como los musgos.

Para alcanzar sus conclusiones, el equipo del LRSV trabajó con un amplio equipo de investigadores de las Universidades europeas de Colonia, Zúrich, Leiden y Cambrigde, entre otras, así como de la Universidad de Sendai en Japón.

La investigación del Laboratorio se orientará ahora hacia otro tipo de simbiosis, explica Mélanie Rich. Se trata de la que se da entre las plantas y "las bacterias fijadoras de nitrógeno, que permiten recuperar el nitrógeno atmosférico y fertilizar las plantas con las que cohabitan".

Esta simbiosis existe por ejemplo en las plantas leguminosas, como las lentejas. Los investigadores esperan "recrearla en plantas que tienen un interés agronómico como el trigo, el maíz y el arroz" y "contribuir así al paso de una agricultura intensiva que empobrece los suelos hacia una agricultura más sostenible", según la investigadora.



Y es que dominar esta simbiosis permitiría limitar el uso masivo de semillas nitrogenadas en los países ricos y a la vez paliar su ausencia en los más pobres, especialmente de África y de Asia del Sudeste.

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