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Catherine Camacho

Cómo hablar con los niños sobre los conflictos sociales

Ansiedad, miedo e inseguridad son algunos indicadores naturales que sienten los niños ante la exposición a conflictos sociales, los cuales se presencian en el país estos últimos días. Es labor de los padres, los adultos mayores y los responsables de la educación de los niños protegerlos y explicarles el contexto de acuerdo a su edad y, sobre todo, brindarles y transmitirles seguridad sin causarles temor.

“Es imposible que un niño con más de cuatro años no puede notar que algo diferente está ocurriendo. Hay bloqueos en las calles, movilizaciones intensas, más policías en la vía pública; tiendas y escuelas —que normalmente están abiertas— se encuentran cerradas”, comenta Chellis Glendinning, doctora en psicología.

Ante los conflictos sociales, la rutina tanto de los adultos como de los niños cambia. No pueden trasportarse fácilmente de un lado a otro, no hay clases, hay gente bloqueando las calles, hay disturbios, marchas y más.

También pueden escuchar comentarios de la situación entre sus amigos o en la calle.

“Quedarse callado ante estos cambios constituiría una traba en la comunicación entre hijos y padres. Estos últimos tienen la responsabilidad de guiar a sus hijos”, explica Glendinning.

Las psicólogas Ximena Calatayud y Chellis Glendinning brindan algunos consejos para que los padres, adultos mayores y responsables de la educación de los niños sepan qué acciones tomar con los niños ante los conflictos sociales.

1. No exponer a los niños en los espacios conflictivos

Calatayud recalca que “la primera y principal recomendación es no exponer a los niños. Es decir, no llevarlos por espacios donde se sabe que pueden haber bloqueos o marchas y todo ese movimiento de conflicto que se genera”, principalmente por su seguridad.

2. Explicar lo que ocurre con calma y objetividad

Ambas especialistas coinciden en señalar que ante un conflicto social es importante explicar a los niños lo que ocurre, principalmente si ven o preguntan. Se debe aclarar dudas, pero no caer en detalles innecesarios que puedan aumentar su angustia.

“Los niños hasta los seis o siete años confunden lo real con la fantasía y es por ello que tienden a asustarse con mayor facilidad. Por eso hay cosas que no las podrán comprender, y, como padres, se debe tener el criterio y sentido común de no exponerlos a esos contenidos”, aclara Calatayud.

Recalca que no es necesario ser demasiado explícitos ni entrar en detalles que probablemente no comprendan o no necesiten enterarse.

Glendinning acota que es crucial explicar lo que está ocurriendo con calma y objetividad, eligiendo palabras e imágenes que el niño puede comprender. “Para un menor de 10 años no es útil hablar de los asuntos específicos de la política, sólo de la situación en general”, dice.

Así, se puede ejemplificar con acciones de su entorno, decir: “Los adultos están peleando, como cuando tú y tu primo quieren jugar con el mismo juguete” o “cuando las personajes de tu historieta favorita luchan”.

3. Explicarles que se toma en cuenta su seguridad y protección

Ante la exposición a los conflictos sociales, en los niños se genera ansiedad y miedo, una respuesta natural, y si no se los tranquiliza, no es de extrañarse que después cuando escuchen algunos gritos o ruidos de cuetes (aunque sea una fiesta) entren en pánico o crisis de llanto, explica Calatayud.

Se les debe hacer entender que la gente, cuando protesta y sale en marchas, necesita hacer conocer su enojo y por ello hay ruidos de explosión y gritos, acota.

Glendinning aconseja que se le explique que los protestantes están tratando de llamar la atención para que su causa sea atendida y por eso hay los ruidos, pero que no están atentando contra la familia.

Calatayud considera importante estar pendientes a cualquier solicitud de información verbal o no verbal de los niños. Estar atentos a su mirada, actitud corporal y conductual general.

“Se les debe explicar en palabras simples que es una situación política complicada y que es necesario estar tranquilos, que los adultos están atentos para ver qué pasa y qué acciones se tomarán, pero siempre hacer entrever que se los está cuidando y protegiendo”, recalca la especialista.

“Si los padres tienen una preferencia clara sobre los asuntos o están protestando por un lado u otro, es importante explicar por qué, siempre añadiendo una garantía de que la seguridad de la familia es la cosa más importante”, explica Glendinning.

4. No bombardearlos con noticias en radio, TV o redes sociales

Durante los conflictos sociales, es necesario cuidar la salud mental de los niños. Las especialistas recomiendan no bombardearlos ni estar tan expectantes de las noticias en la radio,televisión o redes sociales.

Aconsejan emplear el tiempo en actividades diferentes que los distraigan y refuercen con actividades familiares.

“No debemos saturar los sentidos de los pequeños, que son muy sensibles. Se debe tener en cuenta que hay infantes que logran expresar de forma natural su ansiedad o preocupación y otros no”.

Algunos expresarán su ansiedad y preocupación, a lo cual sus padres podrán brinda amor y seguridad; pero otros niños no lo expresan y sufren de forma interna su angustia.

Para la mayoría de los niños, el interés en la sociedad (y la política) empieza durante los años de la adolescencia.

“Puede ser una oportunidad para pasar más tiempo con los hijos haciendo actividades que no tienen nada que ver con los eventos en las calles” dice Glendinning.

5. Tranquilidad y tolerancia

Ante la situación de conflicto, incluso los adultos sienten ansiedad y miedo.

“Es importante tranquilizarse, no crearnos historias terribles y tener una lectura clara de la realidad para organizar mejor nuestras las ideas y emociones y trasmitirlas de forma continua y permanente a los niños”, señala Calatayud.

Explica que “es necesario mantener la calma y serenidad, pues el pánico se contagia y, si mi reacción es desbordada, transmitiré incertidumbre a mis hijos”.

La idea es siempre mantener las ideas claras para que, en situaciones de crisis o conflictos, uno pueda tener reacciones adecuadas, lo cual le permitirá preservar la integridad física y emocional de los niños.

“Si me siento muy ansiosa y no puedo controlarlo, tendré que buscar a algún familiar que logre mantener la calma para brindar el sostén emocional que requieren los niños”, dice Calatayud.

Glendinning explica que también es una oportunidad de enseñar la tolerancia y respeto a las diversas opiniones que tiene la gente.

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