Pasar al contenido principal
AFP

El tiempo se agota para Serena tras otra oportunidad perdida en el Abierto

Mientras una agotada Serena Williams abandonaba Flushing Meadows tras caer en las semifinales del Abierto de Estados Unidos, esfumándose una nueva oportunidad de igualar el récord de 24 títulos de Grand Slam, una pregunta quedó flotando en la madrugada de Nueva York: si no fue ahora, ¿cuándo?

Serena, que cumplirá 39 años este mes, mantiene una carrera contra el reloj desde que alcanzó su corona 23 en el Abierto de Australia de 2017, ya embarazada de su hija Olympia.

La noche del jueves, la estadounidense buscaba llegar a la final del US Open y tener un quinto intento de alcanzar el récord de Margaret Court, pero su antigua gran rival y amiga Victoria Azarenka se lo impidió.

¿Fue la última gran oportunidad de Williams? Solo el tiempo lo dirá pero la estadounidense ha demostrado a lo largo de su legendaria carrera, en la que fue capaz de retornar de la maternidad y una grave enfermedad para dominar otra vez este deporte, que no se le debe dar nunca vencida.

Tratando todavía de recuperar fuerzas tras su segunda batalla en 48 horas, Serena se mostró desinteresada la noche del jueves cuando se le preguntó sobre su determinación de seguir en la pelea por el 24º título.

"No lo sé", respondió. "Yo solo... no lo sé. En realidad no he pensado en eso. No lo sé", afirmó Williams tras la derrota ante Azarenka por 1-6, 6-3 y 6-3

 

"El Abierto más débil"

Sobre el papel, este US Open lucía como una oportunidad casi única para Williams. La pandemia de coronavirus provocó que seis miembros del top-10 del ranking de la WTA renunciaran a competir en Nueva York, incluidas las dos primeras, la australiana Ashleigh Barty y la rumana Simona Halep.

Tampoco viajó la vigente campeona, la canadiense Bianca Andreescu, verdugo de Williams en la final de 2019.

Estas bajas provocaron que las ganadoras de tres de los últimos cuatro torneos de Grand Slam no iban a ser una amenaza para Williams en su feudo del US Open, torneo que ha ganado en seis ocasiones frente a su fervorosa afición.

Tracy Austin, ex número uno mundial, lo consideró "el Abierto de Estados Unidos más débil de la era de los Open".

Al llegar las semifinales del jueves, Williams ya era la mayor cabeza de serie que quedaba en Flushing Meadows después de las eliminaciones de la primera y segunda sembradas, la checa Karolina Pliskova y la estadounidense Sofía Kenin.

 

París, último intento en 2020

En sus cinco primeros partidos, Williams pasó por momentos complicados pero también ratificó que mantiene una reserva de garra y energía con la que impulsar el talento que la ha mantenido en la élite del tenis en cuatro décadas diferentes.

En los cuartos de final contra Tsvetana Pironkova, Serena sumó 20 puntos de servicio, su mejor marca en ocho años, con varios 'aces' que la búlgara describió como "bombas".

Pero ante la renacida Azarenka, que al igual que Williams ha retomado con éxito su carrera después de la maternidad, no pudo mantener su victoria en el primer set y la bielorrusa se tomó una revancha de las dos finales que perdió ante la estadounidense en Flushing Meadows en 2012 y 2013.

Sin apenas descanso, Williams centrará ahora sus esfuerzos en Roland Garros, que arranca en solo 10 días. Aunque ha salido victoriosa en tres ocasiones en París, la arcilla no es de ninguna manera su superficie preferida.

Su última victoria en Roland Garros fue en 2015. El año pasado fue eliminada en la tercera ronda y, si no consigue dar otra sorpresa, su persecución del récord tendrá que esperar a 2021.

En Portada