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Redacción Digital

Los riesgos de la obesidad infantil: cómo frenarla a tiempo

La mala alimentación y el sedentarismo han sido identificadas como las principales causas de esta enfermedad del siglo XXI

El alarmante avance de la obesidad en la infancia, considerada la enfermedad del siglo XXI, ha llevado a muchos países a catalogarla como un problema de salud pública global no sólo por su alta prevalencia sino por sus consecuencias. Es una “bomba de tiempo” que compromete la salud futura de los niños.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado sobre el acelerado incremento del sobrepeso y la obesidad en la última década, una verdadera epidemia que está afectando a todos los grupos etarios, incluyendo a los menores de cinco años, tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo. 

Estados Unidos es el país con el porcentaje más alto de obesidad infantil, le siguen México y Chile. Bolivia no está exenta de este problema, aunque no se tienen estadísticas precisas sobre su prevalencia en el país.
Para el médico Nelson Vía Reque, con casi 50 años de experiencia en pediatría y neonatología y jefe de estas áreas en diferentes centros médicos en Santa Cruz de la Sierra, se puede hacer frente a la obesidad infantil con tres acciones concretas: una alimentación saludable, no comer en exceso y lo que no se debe comer; realizar una actividad física, y dar el ejemplo, si el niño ve que la familia come sano y práctica deportes, él va seguir y adoptar esos hábitos. 

La obesidad infantil no sólo afecta el relacionamiento social del niño sino su salud futura. El niño será aislado y centro de burla de sus compañeros; será propenso a morir de infarto en cualquier momento; en las mujeres produce la pubertad precoz, ocasionando que no crezca mucho; produce hígado graso, causa de los problemas hepáticos; complicaciones cardiovasculares, como el aumento de presión; altera el sueño; causará problemas esqueléticos, en la columna y la rodilla, entre otros. 

¿Cuáles son las causas? ¿Cómo detectarla? ¿Quiénes son los responsables? ¿Cómo frenarla? 

Según el médico Vía Reque, para explicar el incremento de la obesidad infantil es importante preguntarse a quién se debe este problema, quién tiene la mayor responsabilidad. La respuesta —dice— es la mamá, porque ella es la principal responsable del cuidado de su nutrición, alimentación, salud y educación a partir de los 20 minutos de nacido, durante su primera infancia y hasta los 3 años.
Agrega que todos nacemos con alrededor de 3 y 4,5 kilos; al año, el peso será de 9 a 10 kilos, pero si ya a esta edad ya pesa 16 kilos, eso ya es sobrepeso, y si a los 3 años, que debería pesar 15, está con más 35, esto tiene que alertar a la madre y llevarla a tomar medidas.

Por otra parte, señaló que es necesario saber que todos nacemos con un número determinado de células grasas, independientemente de si pesamos 3 o 4 kilos. Por poner un número, mil células, mismas que al año de vida deben seguir siendo mil, lo único que tienen que hacer es desarrollarse y crecer, pero no multiplicarse. Pero en el caso de los niños obesos, esas mil células grasas se han multiplicado, serán 100 mil cuando cumpla un año, 200 mil a sus 3 años, y así se irán multiplicando más y más, aumentado su gordura, y será muy difícil de detener esa multiplicación. 

Para calcular el peso/edad del niño, dijo que existen dos fórmulas muy simples: para los niños de 1 hasta 3 años, sólo se tiene que multiplicar los años del niño por 2 y sumar 8, es decir si tiene un año, multiplicar 1 por 2, es resultado es 2; a esto sumar 8, lo que da 10. Ése es el peso promedio que debe tener el niño de un año. A partir de los 3 años, se multiplica la edad por 3 y se suma 7, es decir, si tiene 5 años multiplicar por 3, da como resultado 15, al que se debe sumar 7, dando 22, que sería el peso del niño de 5 años.

Las causas

Para el pediatra, son dos las principales causas de la obesidad infantil: el sedentarismo y la mala alimentación, factores con los que insiste tienen que ver principalmente la madre, quien es responsable de ver de cómo se alimentan y se mantienen físicamente activos.

Anotó que si un niño es mal alimentado, consume comida “chatarra” —que es puro azúcares, dulces y grasas— y si encima no realiza ninguna actividad física o deporte, va a ser gordo.
“El ser humano tiene que comer lo que no engorda, no lo que engorda. Eso es fácil de diferenciar. Todo lo que hace el ser humano: gaseosas, helados, tortas, pizzas, jamón y otros, engorda. Entonces qué vamos a comer, todo lo que Dios nos dio para alimentarnos a través de la naturaleza: el huevo, las frutas, las verduras”, precisó.

Antes, mientras el niño se alimente de leche materna —dice Vía Reque—, no debe preocuparnos, pues es normal que tenga un poco más de peso y tamaño por efecto de la leche.
Hay que empezar a controlar la gordura —anotó— a partir de los ocho meses y el primer año. Desde que empieza a comer, ver su peso y, si se advierte sobrepeso, tomar medidas de inmediato.
Además, señaló que en algunos casos tiene que ver con lo genético, se hereda la tendencia a la gordura en la familia, se hereda al apetito, la ansiedad de comer y tomar leche, que se pueden controlar con el cambio de hábitos. Por ejemplo, desde que el niño empieza a comer, alimentarlo con cosas naturales, papillas de fruta o verduras naturales, en lugar de las envasadas que tienen químicos y conservantes.

Para los niños mayores de 2 años, el galeno enfatiza que se deben elegir los alimentos adecuados. “Existe una nueva proteína buenísima, Optipro 3, fabricada por Nestlé y que se encuentra en la leche NAN OPTI PRO 3, recomendable para complementar la alimentación de los niños y por su composición nutricional es un alimento lácteo recomendable para prevenir la obesidad”, precisó al añadir que algunos requieren para su crecimiento de vitaminas, minerales, hidratos de carbono, grasas y proteínas, estos vienen del huevo, el pescado, entre algunos.

 

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