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Wilson Aguilar

Autoridades salientes dejan a sus sucesores el problema de la basura

El problema de la basura “quemó las manos” de muchas de las autoridades municipales y departamentales salientes durante toda su gestión.

Este tema irresuelto en la mayoría de las principales ciudades del país será heredado a las nuevas autoridades, en algunos casos incluso con su componente político: su uso recurrente por determinados movimientos sociales -provocando que las urbes colapsen de desechos- para obtener beneficios sectoriales o afectar la gestión municipal.

“Lamentablemente, los munícipes en su gestión o gestiones no han podido resolver este problema tan sensible para la ciudadanía. Grupos, con intereses políticos u otros, en diferentes oportunidades han bloqueado los ingresos a los rellenos sanitarios, generando una grave situación sanitaria”, señala la politóloga Patricia Velasco.

Estas situaciones se repitieron en diferentes oportunidades en las ciudades de La Paz, El Alto y Cochabamba. Los recurrentes bloqueos a los ingresos de los rellenos sanitarios de Alpacoma, Villa Ingenio y K’ara K’ara, respectivamente, han puesto en aprietos a sus alcaldes.  

A semanas de concluir su mandato en La Paz, Luis Revilla se enfrentó a duras críticas por el colapso de la basura en toda la  ciudad, debido a la suspensión del servicio de recojo por el bloqueo del ingreso al relleno por los trabajadores de La Paz Limpia, por falta de pago.

En el caso de la ciudad de La Paz, el problema se complicó en enero de 2019, con el deslizamiento del relleno de Alpacoma, que arrastró 200.000 toneladas de basura y 10 millones de litros de lixiviados (agua contaminada), en al menos 10 hectáreas de terreno. Este hecho obligó a la Alcaldía paceña a habilitar un nuevo relleno sanitario en Sak’a Churu, para lo que requirió autorización o permiso ambiental de la Gobernación.

La ciudad de Cochabamba es víctima constante de la acumulación de basura por bloqueos al ingreso del botadero de K’ara K’ara, ubicado en el Distrito 15, en la zona sur.

Por motivos políticos, demandas sectoriales y otros, el acceso a los carros basureros es bloqueado. Incluso, en el periodo crítico de la pandemia en 2020, el botadero fue bloqueado durante varios días y la ciudad estuvo a punto de un desastre sanitario por la cantidad de basura desparramada en toda la urbe.

Diferentes informes alertan sobre la vida útil de estos botaderos, conminando a su cierre técnico y la habilitación de otros espacios y la instalación de “verdaderos” rellenos sanitarios, en los que se realice un tratamiento de los desechos.

Grandes inversiones

Dar soluciones estructurales al problema de la basura implica para los municipios realizar una millonaria inversión.

En septiembre de 2020,  el alcalde de Cochabamba José María Leyes, suscribió un contrato para el manejo de la basura, pero no contemplaba la industrialización de residuos sólidos, sino un relleno sanitario para el manejo y la disposición final.

Se adjudicó, la concesión administrativa de “Servicio de tratamiento y disposición final de residuos sólidos urbanos”, al consorcio GEES Tecnología Limpia y Asociados

por 294 millones de bolivianos, Bs 188 por tonelada de basura,  por 20 años.

Este proceso de adjudicación fue observado por diferentes sectores. Primero, por ser una adjudicación directa, luego porque se entregó por 188 bolivianos por tonelada de basura, cuando el contrato actual con la empresa Colina, firmado en 2014, es de 105 bolivianos.

En la compra de 18 hectáreas para instalar el relleno transitorio de Sak’a Churu, que se estima que funcionará por dos años hasta que se habilite una nueva planta de tratamiento de residuos, la Alcaldía de La Paz invirtió 5,3 millones de bolivianos en 2019.  

Un problema creciente

Según la investigación de Alejandra Gonzales “La basura, un problema creciente en Bolivia”, el 42 por ciento de los hogares en Bolivia elimina su basura mediante formas alternativas, ya que no cuentan con servicios de recolección de la misma o basureros públicos.

Señala que las formas alternativas más usadas son quema (23%), botar a la calle o a algún terreno baldío (7%) o al río (7%).

Sin embargo, señala, así la cobertura del recojo de basura sea del 100 por ciento, el problema continuará, ya que Bolivia apenas recicla el 4 por ciento de las 5.400 toneladas de basura que genera al día.

En tanto, de acuerdo al Diagnóstico de la Gestión de Residuos Sólidos (2010), generados a nivel nacional, la fracción orgánica representa el 55,2 por ciento, la reciclable (papel, plástico y vidrio) el 22,1 por ciento y el 22,7 por ciento se considera como residuos no aprovechables.

“Lo que significa que aproximadamente 75 por ciento de los residuos podrían ser aprovechados. Según datos de 2017 del Instituto Nacional de Estadística (INE ), 83 por ciento de los residuos sólidos proviene de los hogares, 10 por ciento de los mercados, 4 por ciento de la industria y mataderos, 2 por ciento de áreas públicas y 1 por ciento de hospitales. Lo que quiere decir que el cambio se encuentra principalmente en los hábitos y decisiones de los hogares”, señala.

 

CAOS DEL TRANSPORTE PÚBLICO URBANO

Otro problema estructural en las principales ciudades, que se arrastra desde hace muchos años y será heredado a las nuevas autoridades, es el transporte público.

La gran cantidad de líneas habilitadas, con sobreposición de las mismas, y el congestionamiento que provocan en las calles céntricas, son temas irresueltos. Los sindicatos de autotransporte público imponen sus demandas, y se hacen “intocables”, ante la “flaqueza” de las autoridades.

“Se carece de un sistema estructural que permita una efectiva regulación, debido a que los transportistas impulsan movilizaciones y presiones para dejar sin efecto cualquier ordenamiento que vaya en contra de sus intereses o sanción que se quiera imponer, bajo el pretexto de que se les quita sus fuentes de trabajo”, señala Velasco al mencionar como ejemplo el  Puma Katari, en La Paz, y el Huayna Bus, en El Alto.

 

GOBERNACIONES TIENEN MENOS PRESUPUESTO

REDACCIóN CENTRAL

En el caso de las gobernaciones, el analista de la Fundación Jubileo René Martínez sostiene que en términos absolutos, ante la situación de crisis, los gobiernos departamentales han priorizado la dimensión operativa y burocrática de sus instituciones, en detrimento de la inversión pública.

“Han ido recortando, contrayendo sus presupuestos,  los gobiernos subnacionales desde hace dos años. El ajuste se ha hecho mayormente en inversión, las inversiones se han reducido notablemente en los ultimos tres años; la situación de los ingresos les ha obligado también a reducir el gasto corriente”, señala.

Explicó que el principal ítem de inversión continúa siendo el de caminos, que representa el 38 por ciento del total presupuestado para inversión, seguido de la inversión Agropecuaria (23%), Electrificación y Energía (9%),

Fortalecimiento institucional (7%), entre otros.

“Lamentablemente, en el caso de las gobernaciones se tiene que decir que son muy dependientes de la renta petrolera”, resalta el analista.  

Detalla que los departamentos productores de petróleo o gas natural son altamente dependientes de las regalías por hidrocarburos que reciben y no tienen facultades para crear nuevos impuestos y aumentar sus ingresos. “Por ley no se les ha asignado atribuciones impositivas, solo un impuesto a las herencias”, indicó Martínez.

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