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Wilson Aguilar

Iglesia Católica llama a trabajar en unidad ante la incertidumbre que vive Bolivia por el inicio de un nuevo Gobierno, incendios u otros

La Iglesia Católica exhortó a trabajar todos unidos por un futuro de esperanza y de bien, y por una Bolivia mejor, donde todos indistintamente tengan condiciones de vida ‘dignas de los hijos de Dios’, además convocó a toda la comunidad para que ‘la esperanza venza al temor, el amor al odio, la reconciliación al resentimiento, la justicia a la venganza, el bien común a la codicia y el bienestar a la pobreza’.

En la Homilía de Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz, expresó la necesidad de que la comunidad sea empática con personas que migran de otras naciones debido a la situación económica, social, entre otros, en busca de una mejor situación.

Dijo que el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” señala que el amor al próximo es signo privilegiado del Reino de Dios: “Se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos”.

“Este sueño del Papa es particularmente indicado en esta nueva etapa de nuestro País después de las elecciones. Los inicios se presentan muy arduos, entre otras razones, por el clima de incertidumbre, temor y crispación social, por el prolongarse de la pandemia, por los incendios y por la crisis económica”, refirió

Sin embargo, nosotros podemos hacer realidad ese sueño, a condición de soñar y trabajar todos unidos por un futuro de esperanza y de bien, y por una Bolivia mejor, donde todos indistintamente tengamos unas condiciones de vida dignas de los hijos de Dios. Todos estamos llamados a aportar para que la esperanza venza al temor, el amor al odio, la reconciliación al resentimiento, la justicia a la venganza, el bien común a la codicia y el bienestar a la pobreza. 

Migración forzosa 

“No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto", este firme llamado de Dios a los Israelitas de no maltratar y oprimir a los extranjeros presentes en medio de ellos, es acompañando una advertencia: nunca deben olvidarse que Dios los liberó de la dominación y sufrimientos de la esclavitud en Egipto.

“Este mandado de Dios de hace tantos siglos, sigue siendo muy actual en nuestro mundo hoy dijo el prelado, donde las leyes inhumanas de la economía de mercado ponen el provecho y el consumo por encima de hombre, y donde miles y miles de personas, entre ellos tantos hermanos de nuestro país, están obligados a dejar la tierra natal y emigrar a otros países y regiones en busca de nuevas oportunidades de trabajo y mejores condiciones de vida”.

Recordó que muchas personas y familias de países hermanos de Centro América y Venezuela, que huyen de la pobreza o en búsqueda de libertad; ‘algunos de ellos están también en medio de nosotros, pero que lamentablemente muchos no logran cumplir con su propósito, algunos de ellos mueren en el camino, otros son humillados, maltratados y marginados, e incluso los más vulnerables, como niños y mujeres, a menudo caen víctimas del tráfico y trata de personas’, dijo Monseñor.

Derribar fronteras y muros, ser acogedores y construir lazos de amor, comprensión, solidaridad y hermandad

Ante esta problemática, Monseñor Gualberti demandó a todos ‘no quedar indiferentes, sino armarnos de valor y luchar en contra de toda clase de xenofobia y racismo, derribar fronteras y muros, ser acogedores y construir lazos de amor, comprensión, solidaridad y hermandad’.

“No podemos ser indiferentes ante tantos hermanos y hermanas víctimas de las injusticias y la marginalidad forzosa, ni debemos perder el entusiasmo por vivir el Evangelio del amor y la justicia, y desear, buscar y cuidar el bien de los demás”.

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