Pasar al contenido principal
Lorena Amurrio Montes

Analistas ven al menos 5 factores que llevaron a la victoria del MAS

La victoria del MAS en primera vuelta sorprendió a muchos, incluso a algunos masistas. Los resultados se alejaron de cualquier pronóstico de las encuestas y esto generó muchas preguntas. ¿Qué pasó?, ¿qué nivel de responsabilidad tienen los diferentes actores?, ¿cómo hará Luis Arce para gobernar fuera de la sombra de Evo Morales?

Estas y otras preguntas se plantearon a un grupo de analistas políticos que identificaron al menos cinco aspectos principales que incidieron en los resultados. Además, apuntaron algunos retos venideros para el binomio ganador y los nuevos representantes en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). 

El gobierno transitorio

Lo que debía durar seis meses, y sólo cumplir con el deber de llamar a elecciones, terminó por prolongarse por un año. Tiempo suficiente para cometer una serie de errores y no evitar al menos dos crisis en las que ahora se encuentra el país. 

El gobierno de transición, liderado por la presidenta Jeanine Áñez, estuvo bajo la lupa de muchos bolivianos que veían en ella una muestra de lo que podría ser un posible gobierno diferente al Movimiento Al Socialismo (MAS). Los resultados no fueron los mejores. 

El analista político Carlos Cordero considera que uno de los errores fue el deficiente manejo económico del gobierno transitorio que, además, se agravó por el confinamiento de la pandemia del coronavirus. 

“Hizo un pésimo manejo de la economía de Bolivia. Tuvo por lo menos tres ministros de Economía y presentaron medidas ineficaces, mucho anuncio y nada concreto. Adicionalmente, estos tres ministros dieron una pésima imagen para los sectores más empobrecidos”, señaló Cordero. 

Uno de los comentarios más frecuentes que se observan en las redes sociales es que mucha gente optó por votar por el MAS porque el gobierno transitorio los dejó con preocupación por el manejo económico. 

“Algunos sintieron una nostalgia de la abundancia irreal que había con el MAS”, observó la analista Erika Brockman. 

Sin embargo, no fue sólo la parte financiera, sino las numerosas fallas a lo largo de su gestión. Brockman observa que las denuncias de corrupción también mancharon la imagen del gobierno transitorio.

La analista María Teresa Zegada considera que la extensión del gobierno transitorio hizo que se sienta como una gestión completa. La crisis política, sanitaria y económica terminaron por generar sentimientos al respecto en la población.

“Al haberse extendido demasiado, se sintió como una gestión de gobierno neoliberal con mucha crisis económica por el efecto de la cuarentena a raíz de la pandemia del coronavirus. Es así que mucha gente tuvo la sensación que con el gobierno del MAS estábamos mejor”, señaló Zegada. 

Áñez asumió el poder del país en noviembre de 2019 con la tarea específica de llamar a elecciones, y así se dispuso que el 3 de mayo los bolivianos acudan a las urnas para resolver los conflictos que dejó la denuncia de fraude de los comicios de 2019. Lo que nadie esperaba fue que un virus cambiara toda la configuración del año y de la vida. 

Desde marzo, el cubrebocas es indispensable, la gente se vio obligada a estar confinada y esto derivó en una crisis económica muy fuerte. A eso se suma el sistema de salud precario, que no daba a basto para atender a la gente. 

Esto llevó a la postergación de las elecciones y a que se asuman medidas desde el Gobierno central. Pese a estos retos, se presentó la candidatura de Áñez. Un hecho que fue considerado como un “error” por parte del mismo ministro de Obras Públicas, Iván Arias. Finalmente, Áñez declinó. 

El antimasismo

El gobierno transitorio no fue el único factor que desencantó a los votantes, según los analistas. Algunas decisiones sobre cómo afrontar la campaña, de parte de los dos principales candidatos opositores, también habrían pasado factura. 

“Hay una falta de pueblo del bloque democrático antimasista”, observa Brockman. 

Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana (CC), y Luis Fernando Camacho, de Creemos, estuvieron bajo la mirada de los bolivianos, principalmente en las últimas semanas. 

“CC pensó que estaba en el mismo contexto del voto útil. Tuvieron flojera de embarrarse los zapatos para entrar a lugares donde ya había un desencanto con el MAS y sólo había que afianzar el apoyo, pero son zonas alejadas, como los Yungas o Achacachi”, considera Brockman. 

Además, observa que Camacho aprovechó la crisis con una mirada totalmente equivocada y regionalista. “No se puede entender Bolivia sin el área rural”, agregó la analista. 

La presencia de Camacho en estas elecciones es otra de las importantes diferencias en relación a los comicios de 2019. Las encuestas le dieron un constante tercer lugar, luego de la renuncia de Áñez a la candidatura, pero los resultados no eran para nada los esperados. 

“Pasó un huracán y desordenó todas las previsiones y los análisis (…) Camacho es el artífice de la derrota de Mesa. Se hizo fuerte en Santa Cruz; desplazó a un tercer lugar a Carlos Mesa, que había ganado en Santa Cruz en 2019. Le arrebató alrededor de unos 400 mil votos”, dijo Cordero. 

Asimismo, observó que su desempeño en La Paz y Cochabamba bajó y esto fue suficiente para reducir sus votos. “Durante la campaña, cada uno hizo lo que mejor consideraba”, finalizó. 

Las fisuras del MAS

Pese a la victoria del MAS, los tres analistas coinciden en que existe una fisura importante dentro de este partido y que deberán controlar para evitar que incida en la administración del Estado. 

“El ciclo político del MAS no se ha agotado; lo que sí se agotó es la forma de hacer política de esta cúpula masista que incurrió en una serie de errores, violando la Constitución y el voto. Sin embargo, esto le está generando al MAS una fisura. El Alto ya está exigiendo ministerios y cada sector buscan su protagonismo. Se viene un escenario muy difícil para el MAS y que va a tener que organizar internamente”, manifestó Zegada. 

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) señaló que la posesión del nuevo gobierno tendría que ocurrir en la primera quincena de noviembre. Sin embargo, aún hay sectores que exigen una auditoría de las elecciones para verificar que no hubiera fraude en los comicios. Pero varios organismos internacionales reconocieron los resultados y destacaron la labor del TSE.

 

La oposición en la ALP debe hacer contrapeso

Redacción Central 

El Movimiento Al Socialismo (MAS) estuvo a nueve parlamentarios de lograr los dos tercios; tendrá que negociar con Creemos o Comunidad Ciudadana (CC) para cualquiera de las siete tareas que requieren ese requisito de aprobación. 

El Senado contará con 21 parlamentarios del MAS, 11 de CC y cuatro de Creemos. La cifra ideal para lograr los dos tercios en la Cámara Alta era de 24. 

En tanto, la Cámara de Diputados estará conformada por 73 representantes del MAS, 41 de CC, 16 de Creemos y los siete especiales indígenas campesinos también son del partido que ganó las elecciones, según los datos que presentó el Tribunal Supremo Electoral (TSE). 

En este caso, para lograr los dos tercios era necesario conseguir 86 representantes. Esta cantidad de votos a favor es necesaria para la sanción de parlamentarios en la Cámara correspondiente.

La analista política Erika Brockman ve como algo importante que no se lograran los dos tercios, pues esto permitirá que se devuelva la institucionalidad a la Contraloría o la Fiscalía General del Estado. Para ello, es importante que la bancada opositora se mantenga firme y no realice pactos dudosos con los parlamentarios del MAS. 

Son necesarios los dos tercios de ambas cámaras para designar al contralor, el fiscal, el defensor del pueblo y los vocales del TSE. También para interpelar y censurar a ministros, según la CPE. 

 

Esto dicen los resultados oficiales

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) cerró el cómputo de votos el viernes. El primer lugar lo obtuvo el MAS, con un 55,13 por ciento de los votos; segundo quedó Comunidad Ciudadana, con el 28,87 por ciento; el tercer lugar es para Creemos, con el 13,93 por ciento; cuarto para el Frente Para la Victoria, con 1,55 por ciento, y Pan-Bol, con el 0,52. 

En Portada