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AFP

Ataque atribuido a rebeldes mata a 83 soldados del gobierno en Yemen

DUBAI |

Al menos 83 soldados yemeníes murieron en un ataque con misiles atribuido a los rebeldes hutíes contra una mezquita en la provincia de Marib, al este de Saná, la capital de Yemen.

Este ataque se produce tras algunos meses de relativa calma en el conflicto que enfrenta desde hace más de cinco años en Yemen a los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, y al gobierno reconocido por la comunidad internacional, que es apoyado por una coalición militar liderada por Arabia Saudita. Los rebeldes hutíes ocupan la capital Saná desde 2014.

El ataque se produjo ayer en una mezquita en el campamento militar de Marib durante la oración del anochecer, dijeron fuentes militares.

Las víctimas fueron trasladadas al hospital de Marib, principal ciudad de la provincia del mismo nombre, donde fuentes médicas y militares anunciaron un nuevo saldo de 83 muertos y 148 heridos entre los soldados. En un primer momento, se había informado de 70 muertos.

El ataque tuvo lugar tras una ofensiva de las tropas progubernamentales contra los rebeldes en la zona de Naham, al norte de Saná. Esta ofensiva cuenta con el apoyo militar de la coalición liderada por Arabia Saudita.

El presidente yemení Abd Rabbo Mansur Hadi acusó a los hutíes del ataque, que calificó de "cobarde y terrorista". "Las vergonzosas acciones de la milicia hutí muestran sin duda su rechazo a (alcanzar) la paz, porque solo sabe de muerte y destrucción y es el barato instrumento iraní en la región", afirmó.

El presidente llamó a "reformar el grado de vigilancia" de las fuerzas leales al gobierno. Los rebeldes hutíes no reivindicaron en lo inmediato la responsabilidad del ataque.

Crisis de confianza

Decenas de miles de personas, en su mayoría civiles, han muerto por el conflicto en Yemen desde 2015. Pese a sus esfuerzos, Naciones Unidas tiene dificultades en implementar un verdadero proceso de paz en Yemen.

Un acuerdo firmado en 2018 en Suecia, bajo la égida de la ONU, permitió una desescalada en la estratégica ciudad portuaria de Hodeida (sudoeste de Yemen) pero no todas sus clausulas han sido respetadas.

Entre ellas, están pendientes la retirada de las fuerzas del gobierno y de los rebeldes, un intercambio global de prisioneros,y la apertura de corredores humanitarios en Taez, otra gran ciudad de la zona rodeada por los rebeldes. No obstante, el emisario de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, ha constatado que, hasta el ataque del sábado, Yemen vivió un periodo de clara reducción de actividades militares.

"Hemos sido (...) testigos de uno de los períodos más tranquilos del conflicto" constató el emisario de la ONU. "La desescalada militar no puede mantenerse si no hay progresos políticos entre los bandos, y éste es" el próximo desafío. Unos 3,3 millones de personas siguen desplazadas y 24,1 millones necesitan asistencia, según la ONU, que califica habitualmente el conflicto de Yemen como la actual peor crisis humanitaria del planeta.

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