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AFP

Las protestas no cesan en Chile en un clima de angustia y esperanzas

Un clima de violencia, angustia y esperanzas prevalece en Chile, un país que después de tres meses del estallido de la crisis más grave en sus 30 años de democracia parece estar en el diván, soltando rabia y reproches a un modelo económico que ignoró su bienestar social.

Bajo un ardiente sol de verano, más de un millar de personas se concentraron ayer en Plaza Italia, epicentro de las protestas en Santiago y que fue rebautizada como Plaza Dignidad por los manifestantes.

Mientras, otro importante grupo se enfrentaba en calles aledañas a la Policía, que reaccionó con gases lacrimógenos y carros lanza-agua, un día antes de que se cumplan los tres meses desde el inicio de la crisis.

Este país de casi 18 millones de habitantes ha sido junto a Uruguay el más institucionalista de América Latina, pero el remezón social que vive desde el 18 de octubre tras un inesperado estallido popular ha cambiado de un plumazo su organización e impera la incertidumbre sobre el final de la crisis.

El presidente Sebastián Piñera, que cumple su mitad de mandato en marzo, es el mandatario peor evaluado en 30 años, con sólo 6 por ciento de aprobación.

La confianza en Carabineros de Chile, la policía admirada por 57 por ciento de la población en agosto de 2015, hoy es una de las instituciones más desprestigiadas con sólo 17 por ciento de respaldo, en medio de un clima de protesta y violencia que no cesa, según reveló esta semana la encuesta del Centro de Estudios Públicos.

“Esta institucionalidad que muchos destacaron de Chile es tan rígida, tan sólida en su estructura, que tiene problemas para lidiar con un terremoto social como el actual”, explica a la AFP Matías Fernández, profesor de sociología en la Universidad Católica.

 

EL 55% DE CHILENOS APRUEBA PROTESTAS

Dos encuestas divulgadas esta semana señalan que entre un 55% y más del 60% de los encuestados aprueba las protestas. Un 38% manifestó que el estallido social se produjo por el malestar de la población ante la desigualdad de ingresos y un 16% por las bajas pensiones.

En tres meses, ningún político ha logrado apropiarse del reclamo callejero. Los manifestantes se siguen autoconvocando por redes sociales y los viernes son días de concentraciones, con enfrentamientos con la policía en las cercanías de Plaza Italia.

Ya han muerto 29 personas, miles han quedado heridas y más de 350 sufrieron heridas graves en los ojos por perdigones o bombas lacrimógenas.

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