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AFP

El amenazado delfín mular, bajo estrecha vigilancia en el Mediterráneo

Julie Pacorel - Saint-Raphaël 

Desde el catamarán, escudriñan con binóculos el horizonte azul del golfo de Saint Tropez al acecho del delfín mular. El trabajo de estos biólogos es conocer mejor este cetáceo emblemático, amenazado en el Mediterráneo, para protegerlo.

Su misión, la Tursmed 2, busca favorecer la conservación de este delfín, el simpático Flipper de la antigua serie de televisión y una especie común a inicios del siglo XX en el Mediterráneo, pero que ha declinado desde los años 1950.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasificó como "vulnerable" en el congreso mundial que realiza en Marsella, sur de Francia.

Durante tres semanas, la asociación Miraceti navega en el Mediterráneo francés junto con la Oficina Francesa para la Biodiversidad (OFB) para divisar este animal.

Su primer objetivo: "recoger el máximo de datos, de presencia y ausencia", resumió Andrea Antich, responsable de la misión Tursmed 2, porque actualmente "no tenemos suficiente para calcular las cifras de la población".

"En el Mediterráneo no es posible evaluar el estado ecológico de los cetáceos por falta de campañas en el mar", lamentó Benjamin Guichard, encargado de misión de la OFB.

"Tenemos solo una visión parcial de las especies. Antes de los años 2000, y en especial antes del primer sobrevuelo del Mediterráneo en 2011, no sabíamos nada de nuestros mamíferos marinos", indicó.

El protocolo a bordo es estricto: tres observadores sobre el puente y el barco navega a una velocidad máxima de seis nudos (poco más de 10 km/h) para estar seguros de no golpear a ningún animal. 

Cuando observan un cetáceo, los biólogos de Miraceti integran la información a un programa dedicado al comportamiento del animal o del grupo, incluyen la presencia de bebés o jóvenes y le toman una foto para identificarlo.

Centinela

Junto a ellos en esta misión, que se realiza bajo la égida del ministerio de la Transición Ecológica, está Lionel Laso, guarda-monitor del Parque Nacional de los Calanques, un conjunto de ensenadas entre Marsella y Cassis.

"El delfín mular es el único cetáceo del Mediterráneo que permanece en la meseta continental, cerca de las costas, lo cual lo expone más a la interacción con el hombre que los otros", constató Laso.

Este mamífero robusto sirve también como "centinela de las demás especies", según Andrea Antich. "Como está en lo alto de la cadena alimentaria, nos va a dar informaciones sobre los contaminantes en el agua", indicó.

Un reciente estudio francoitaliano entre los delfines reveló fuertes tasas de pesticida PCB, de "efectos neurológicos graves".

Otro riesgo para este depredador es la captura accidental, debido a que por falta de alimento, tiende a aproximarse demasiado a las redes de pesca.

Del conjunto de delfines encallados, 33% lo son a causa de las capturas accidentales, contra solamente 8% hace 25 años.

"Es un aumento importante en la mortalidad que justifica mejorar el conocimiento y dar un seguimiento robusto", concluyó un informe del gobierno francés de 2018.

"Los pescadores tienen la obligación de declarar toda captura de cetáceos en sus redes, pero no lo hacen por temor a represalias", comentó Guichard.

En el Mediterráneo, además, la fuerte presión turística genera numerosas salidas de observación de delfines que son poco respetuosas del animal.

El Mediterráneo, con menos de 1% de los mares del mundo, es también uno de los más visitados. En 10 años registró un aumento de 58% en su capacidad de tránsito, asociado a un incremento de 30% en el tamaño de los navíos, un tráfico que provoca colisiones.

Para Miraceti, la única forma de impedir estos accidentes es con un límite de velocidad de menos de 10 nudos marinos en ciertas zonas.

Pero las actuales áreas marinas protegidas no permiten obtener esta regulación, que solo la Organización Marítima Internacional (OMI) puede imponer.

En la reunión de la UICN en Marsella, cuatro países mediterráneos (Francia, Italia, Mónaco y España) anunciaron la intención de plantear una moción ante la OMI para establecer una Zona Marítima Particularmente Vulnerable en el Mediterráneo occidental que permitiría una mejor protección de las especies.

Para Guichard, hay que hacerlo rápidamente: "Si notamos una disminución de las poblaciones en el próximo sobrevuelo, será demasiado tarde para reaccionar".

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