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La traducción como un puente entre culturas

Micaela Pereira Aquino

Laboratorio de periodismo UCB

Conmemorando el Día Internacional de la Traducción, tres expertos hablan con Los Tiempos sobre la situación del sector y sus principales retos. Mery Blum, traductora académica formada en la Universidad de Viena, Austria, y directora académica del Centro Boliviano Americano, dijo que la traducción “consiste en comprender un texto en el idioma original y transmitirlo de manera equivalente a otro idioma”.

Por su parte, María Eid Ceneviva, profesora de inglés con maestría en Tesol (Teaching English to Speakers of Other Languages), señaló la traducción siempre es escrita y que si se hace de forma oral se habla de un intérprete y no así de un traductor. “Hay que interpretar esas palabras y reformularlas para que no solamente transmitan la información original de manera clara y precisa, pero también para que suene natural en el idioma meta”, indicó.  

Por su parte, Germán Santivañez, traductor independiente, señaló que el rol del traductor es “acercar dos mundos” y ayudar a que se realicen intercambios de conocimientos académicos, económicos o legales. “Es el puente, el nexo entre estos dos continentes que podrían ser los idiomas”. 

Las motivaciones para ejercer este rubro son variadas. Blum recuerda que su motivación para especializarse fue su interés en “el conocimiento y el manejo del lenguaje (…), que es la creación más importante del ser humano y debe ser utilizado correctamente”. 

Eid Ceneviva dijo: “Cuando dos personas de culturas diferentes se encuentran, incluso si se comunican en un mismo idioma, la cultura de cada una tendrá mucho peso en lo que dicen y podrá interferir en la comunicación”. 

Otra motivación es el arte. Santiváñez dijo que se interesó por la traducción mediante la música. “Me gustaba mucho la música rock (…), y no podía concebir la idea de gustar de un tipo de música, pero no entender lo que realmente quería decir”. 

Eid Ceneviva señaló que sin la traducción “las sociedades no hubieran desarrollado todo su potencial, ya que al leer lo que otras personas hacen al otro lado del mundo se pueden tener ideas innovadoras que beneficien a          la sociedad”. 

Según Blum, este sector se enfrenta “a la poca o ninguna comprensión de lo que significa este trabajo por parte de una gran parte de la sociedad”. Bajo la misma lógica, Eid indicó que se invisibiliza mucho este trabajo por la creencia de que cualquier persona puede dedicarse a éste.

 “La gente no se da cuenta que existen muchos años de estudio en la vida de los traductores, y que es necesario estar actualizados, ya que el lenguaje siempre pasa por procesos de cambio”. 

Esto a su vez, repercute en que muchas empresas contraten a personas no especializadas por salarios reducidos. Así se baja la calidad de las traducciones. 

En Cochabamba, Santiváñez señaló que hay buena demanda del servicio de traducción, pero que el traductor también debe enfocarse en el mercado externo por medio de plataformas como freelancer. “Mediante estas plataformas se puede acceder a clientes que están en otros países”. 

Eid Ceneviva dijo que “se debería tomar más en serio las traducciones. Usar el Google Translator no es suficiente, incluso en casos sencillos”. 

Blum comenta que gracias a “la globalización, la traducción se ha convertido en un trabajo cada vez más necesario, incluso en Bolivia”.

 

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