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Gabriel Caero Rodríguez

De la esperanza a la amargura: Wilstermann cede invicto en casa

La afición aviadora vivió anoche una jornada triste y para el olvido, luego de caer 0-2 ante Deportes Tolima, en el cierre del grupo G de la Copa Libertadores, resultado que puso fin a una racha de 11 partidos sin perder como dueño de casa (ocho victorias y tres empates), entre 2011 y 2019.

La afición aviadora se dio cita en una buena cantidad al estadio Félix Capriles, hasta anoche el bastión del Rojo en el certamen de clubes más importante de la región.

El optimismo era alto y la confianza en el plantel no entraba en discusión. La feligresía valluna esperaba ganar por cualquier margen para asegurarse la continuidad en las lides internacionales, situación que al final no se plasmó y se sumó al gran fracaso de los clubes bolivianos en torneos de la Conmebol.

El incesante apoyo y respaldo hacia los jugadores empezó con todo, aunque el reclamo de la afición más estuvo en contra de la actuación del juez paraguayo Arnaldo Samaniego, bastante cuestionado por su labor.

Un mar de ilusión roja y azul comenzó a decaer en su apoyo tras el primer tanto del Pijao, en una noche inspirada para los colombianos, que lograron su primera victoria jugando en Bolivia por certámenes oficiales.

El segundo gol en la etapa complementaria terminó de matar la ilusión de la afición roja, que en un significativo número comenzó a dejar el estadio a pocos minutos de la conclusión de la brega.

Las caras de desilusión se hicieron evidentes y la frustración se apoderó de los hinchas wilstermannistas, que vieron el fin de la esperanza y de un invicto que marcó época en Bolivia.

Mientras, alrededor de 15 aficionados de Deportes Tolima ubicados en la tribuna de general se fueron con la sonrisa en el rostro y la algarabía por los tres puntos logrados. Su largo viaje valió la pena.

La fórmula Gamero

Alberto Gamero, entrenador de Deportes Tolima, cumplió con su fórmula y disciplina táctica en su regreso al estadio Félix Capriles luego de 10 años: venció a los dos grandes de Cochabamba, con diferentes clubes de su país y sin encajar goles.

Y es que el planteamiento de Gamero fue inteligente en 2009 y ahora en 2019.

En su primera visita con Boyacá Chicó, Gamero llevó al triunfo del Ajedrezado por 0-3 sobre Aurora, plantel entonces dirigido por Julio César Baldivieso.

Ayer, el estratega colombiano planteó un partido con orden y mucho poder ofensivo al mando de Deportes Tolima. Ganó 0-2, marcador que incluso pudo ser mayor por las letales contras que generó su elenco.

Al final del encuentro, Gamero celebró con los brazos en alto y brindó un fuerte abrazo a su similar de Wilstermann, Norberto Kekez.

El cuadro de festejo de Deportes Tolima contrastó con la tristeza de los jugadores del cuadro aviador en la cancha, y de sus parciales en las tribunas, que pese a la derrota despidieron con aplausos a su plantel.

 

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