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¿Por qué dejamos para después lo que podemos hacer ahora?

Cuerpo

Dejar los trabajos de la universidad para el final, terminar un deber el último día de entrega por hacer cosas más placenteras como revisar las redes sociales, ver una película o simplemente sentarse en el sillón a contemplar el espacio, son conductas que tienen el nombre de procrastinación.

La psicóloga Cristina Rubín de Celis comparte con los lectores algunas definiciones y situaciones de los procrastinadores.

Este término, según la experta, hace referencia a “la conducta donde el sujeto pospone la responsabilidad de realizar ciertas acciones sobreponiendo otras situaciones o actividades de menor importancia. Esta conducta es repetitiva, por lo que se convierte en costumbre y va necesitando agentes externos para enfocarlos como pretexto para evadir cierta responsabilidad”.

La psicóloga indica que una de las razones para procrastinar es el miedo al fracaso o a no tener el éxito esperado, pues el individuo pospone una tarea cuando existe presión sobre él para tomar decisiones importantes o realizar actividades que involucran tiempo, dedicación y de alguna manera se exige perfección.

Tipos de procrastinadores

Los procrastinadores se clasifican en dos: los eventuales, cuya actitud evasiva o resistente no se repite habitualmente, sólo en ocasiones de mucha presión.

Y los crónicos, cuya conducta evasiva o resistente es constante y repetida. Estos generalmente se centran en la utilización de redes sociales, internet, celular, televisión, computadora, juegos en red o acumulan varias actividades o compromisos hasta último plazo o en el mismo día de entrega.

La experta asegura que en este último grupo se encuentran “los estudiantes que deben presentar trabajos, exámenes importantes, personas que deben ir a reuniones, presentar facturas, comprar regalos o algún objeto importante, incluso realizar trámites”.

Entre los consejos que la psicóloga brinda está el de organizar adecuadamente el tiempo. Recomienda utilizar una agenda o una alarma en el teléfono para que ayuden a realizar las actividades de mejor manera.

Francisco Sáez, fundador de FacileThings, una aplicación que permite al usuario organizarse con deberes personales y profesionales, comparte algunas estrategias para dejar de procrastinar.

1. Regla de los dos minutos
Si una actividad puede hacerse en menos de dos minutos, ésta no se planifica sino se la hace. Empero, se puede extender el tiempo del deber a cinco o 10 minutos. Si esta regla se vuelve un hábito, habrá una multitud de tareas que no se pospondrán.

2. Pequeño primer paso
Inicie trabajando sólo cinco minutos y dejarlo. Cuando se empieza a trabajar el miedo se desvanece y se coge ritmo para continuar y terminar el trabajo.

3. Dejar de pensarlo y hacer
Las rutinas ayudan. Si las tareas se convierten en repetitivas y aburridas, terminará haciéndolas sin esfuerzo.

4. Seguimiento del tiempo
Anote en algún sitio qué tareas realiza cada día y cuánto tiempo dedica a cada una. Al anotar el tiempo se crea un compromiso interno que le hace más responsable.

5. Saber decir no
 Muchas de las tareas que se posponen son compromisos por no saber decir que no.

6. No tener miedo a abandonar
Puede que no sea el momento de hacer algo. Si el tiempo hace que ese proyecto ya no tenga tanto sentido o no sea lo suficientemente importante, simplemente debe dejarlo y hacer otras cosas. Esperar no significa procrastinar.

7. Gestionar la energía, no el tiempo
Es importante trabajar en los mejores momentos. Si se encuentra agotado o de mal humor, las probabilidades de procrastinar aumentan considerablemente.

8. Dividir el trabajo en tareas pequeñas y concretas
Un proyecto grande y complejo puede resultar abrumador. Al dividirlo en pequeñas tareas se consigue ver claro el camino y la resistencia a enfrentarse  a éste disminuye.

 

DATOS

Recomendación. La experta recomienda que si las conductas se inclinan más hacia la procrastinación crónica, se debe consultar con una psicóloga para realizar una terapia cognitiao conductual donde se darán estrategias de autocontrol.

Investigación. Un estudio publicado en la revista Psychological Science sugiere que la tendencia a procrastinar puede estar basada en los genes y ser, por tanto, hereditaria. Aclara que cuanto más idénticos eran los sujetos, más similitud mostraban en su comportamiento y por tanto en estas conductas concretas, dando fuerza a la hipótesis sobre la poderosa influencia de la herencia genética y no tanto en los factores externos.

 

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