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EFE

Fernando Meirelles: El Brasil de hoy es “peor” que el de “Ciudad de Dios”

Casi dos décadas después de impactar al mundo con “Ciudad de Dios”, el cineasta Fernando Meirelles cree que “todo ha empeorado” en Brasil. Ahora, lamenta, los narcotraficantes disputan el poder con grupos parapoliciales, los cuales han extendido sus tentáculos desde Río de Janeiro hasta Brasilia, capital del poder político.

Ambientado en el Río de Janeiro de la década de los 60 y comienzo de los 70, la película “Ciudad de Dios” (2002) de Meirelles (Sao Paulo, 1955) conquistó a los espectadores al entregar un retrato de una de las mayores y más violentas favelas de América Latina.

En aquella época, asegura Meirelles en una entrevista a Efe, la situación era “tranquila” si se compara con el Brasil actual, en el que conviven narcotraficantes y milicias, las cuales el director considera “mucho más peligrosas” porque están “conectadas a los gobiernos”.

“Hoy, la cosa está mucho más tensa porque han llegado hasta Brasilia”, sostiene el director brasileño en un encuentro en Sao Paulo para la presentación de su nueva película “Los dos papas”.

Construir puentes en lugar de muros

La aclamada “Ciudad de Dios” recogió entonces cuatro nominaciones (sin premio) para los Óscar, entre ellas a la mejor dirección, y abrió las puertas al director para una exitosa trayectoria cinematográfica, que incluye títulos como “El jardinero fiel” (2005) o “Ceguera” (2008).

Ahora, el cineasta entrega su más reciente producción, “Los dos papas”, un bienhumorado encuentro ficticio entre los pontífices Benedicto XVI y Francisco en el que reflexiona sobre la importancia de “construir puentes” en un mundo donde abundan “cada vez más los muros”.

Para el director, la cinta, que será lanzada el próximo 20 de diciembre en la plataforma de Netflix, llega en un “momento bastante oportuno”, no sólo por la defensa que hace de la tolerancia, sino también por la “actual e importante agenda” acogida por el papa.

“(Francisco) es una persona que intenta construir puentes, mientras esa idea del nacionalismo, de construir más muros, está reapareciendo en el mundo con ese tal de ‘globalismo’, que sinceramente creo que es una gran estupidez”, recalca.

En “Los dos papas”, Benedicto XVI, interpretado por Anthony Hopkins, y Francisco, personificado por Jonathan Pryce, se ven obligados a lidiar con los fantasmas del pasado, al tiempo que deben encontrar una solución para una Iglesia católica manchada por los escándalos de pederastia.

“Son dos personas que están en desacuerdo en todo y deben encontrar un punto común”, señala.

En medio de una “tendencia” global “a la intolerancia”, Meirelles dice sentirse identificado con algunas de las ideas defendidas por Francisco, como la de un mundo sin fronteras.

“No soy muy religioso, pero estoy muy alineado con las ideas políticas del papa, que nuestro presidente (Jair Bolsonaro) y nuestros ministros odian”, asegura.

Humor para fomentar el debate

Si bien “Los dos papas” construye una narrativa afable gracias a la actuación magistral de sus veteranos protagonistas y a los diálogos creados por el guionista Anthony McCarten, la película también aborda temas actuales como la pedofilia, la crisis de refugiados o la barbarie dictatorial.

Pero a Meirelles no le gustan las películas que “sólo muestran el fondo del pozo”, por lo que apuesta por contar sus historias “de una manera que permita a los espectadores mirar y reflexionar” sobre los temas retratados, pero sin dejarles “sofocados y deprimidos”.

“’Los dos papas’ habla de pedofilia, de todos los temas duros, refugiados, dictadura, de todo eso, pero tiene una levedad que echo mucho de menos en el cine”, explica.

Hasta las santidades son humanas

A medida que la historia se desarrolla, los espectadores descubren algunos de los dilemas que pesan en la conciencia de los dos pontífices.

Mientras Benedicto XVI está a punto renunciar debido a que “ya no escucha la voz de Dios” por haber sido connivente con los casos de abuso sexual dentro de la Iglesia, Francisco enfrenta una batalla interna por el remordimiento que carga tras haber sido acusado de colaborar indirectamente con la sanguinaria de la dictadura militar argentina (1976-1983).

Con una dosis exacta que equilibra drama y humor, “Los dos papas” sintetiza la dualidad del ser humano al mostrar, como afirma Anthony Hopking bajo la piel de Benedicto XVI, que, al final, “hasta las santidades son humanas”.

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