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Redacción Central

Sarah Gilbert, la científica que podría salvar al mundo de la pandemia del Covid-19

Encontrar la vacuna contra el nuevo coronavirus (Covid-19) se ha vuelto en una tarea a contrareloj para la doctora Sarah Gilbert, quien en pro a la humanidad, probó la efectividad de sus prototipos de inmunidad en sus trillizos.

Gilbert lidera el equipo de investigación del Instituto Jenner y el Grupo de Vacunas de Oxford que desde enero está desarrollando una vacuna contra el virus que ha puesto contra las cuerdas a todo el planeta desde que empezó su expansión en China hace solo unos meses.

Dicen quienes la conocen que, Gilbert es trabajadora, discreta, meticulosa, pragmática y, sobre todo, reservada. Huye de la prensa y evita ser el foco de atención. Además, no quiere distracciones y no tiene tiempo para entrevistas mientras intenta salvar al mundo, aunque en los últimos meses ha hecho una excepción y ha dado una que otra a medios británicos. Pero ahora todas las miradas están puestas sobre ella, con la esperanza de que junto a su equipo de trabajo -compuesto por unas 250 personas-, logre dar con una solución para el virus que ha matado hasta ahora, a más de 727 mil personas y contagiado a casi 20 millones en todo el mundo.

Hasta el momento, la de Oxford es la vacuna con más probabilidades de éxito entre las más de 140 a las que la Organización Mundial de la Salud (OMS) está vigilando de cerca, aunque hay más de 200 grupos en todo el mundo intentado desarrollar una que sea efectiva.

Desde el inicio de la pandemia su trabajo se ha multiplicado, sin embargo, ha logrado “avanzar muchos de los pasos del desarrollo de una vacuna que normalmente toman unos cinco años”. “Y lo hemos hecho en cuatro meses”, añadió.

En recientes fechas se dio a conocer que su equipo de la Universidad de Oxford, asociada con la farmaceútica británico-sueca AstraZeneca, había realizado ensayos en 1,077 personas, y entre ellos se encontraban los hijos de la científica.

Los trillizos actualmente tienen 21 años y estudian bioquímica, como su madre, y están interesados en su cometido de encontrar la vacuna contra el coronavirus, por lo que los tres han participado como voluntarios en los ensayos de Oxford.

“Tenemos que inmunizar a jóvenes sanos entre 18 y 55 años”, dijo Gilbert para la BBC.

Ya que requerían un gran número de voluntarios aceptó que sus hijos participaran en la prueba de inmunidad, la cual tuvo resultados positivos.

Mucha confianza en sí misma, y en su trabajo tiene que tener esta científica para permitir que sus propios hijos hagan de cobayas, un detalle que probablemente no pasará desapercibido para mucha gente que tiene dudas sobre si vacunarse o no, en caso de que finalmente sea posible.

Además, la científica dijo que no temía por posibles efectos secundarios de los ensayos: “Hemos usado este tipo de vacunas en varias ocasiones en el pasado, así que no esperamos sorpresas”.

Además, detalló que lo más importante es “concentrarse en los ensayos clínicos y acelerar la producción”.

Sus pruebas de la vacuna tuvieron resultados exitosos, los cuales pronto salieron a la luz, haciendo resonar el nombre de Sarah Gilbert en todas partes del mundo.

Los voluntarios, tras recibir la vacuna mostraron una respuesta inmune fuerte, produciendo anticuerpos que combaten el virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19.

Tras ello, medios de comunicación quisieron hacerle una entrevista, pero, al igual que otros de sus colegas, está acostumbrada a trabajar en relativo anonimato.

 

Dedicada a la investigación

Desde casi dos décadas la científica se ha dedicado a la investigación en laboratorios, produciendo vacunas y obteniendo financiación para sus proyectos.

El primer paso de Sarah Gilbert, para llegar hasta este punto, inició cuando obtuvo su licenciatura en Biología en la Universidad de Anglia del Este, en Norwich, Este de Inglaterra.

Posteriormente realizó un doctorado en bioquímica y desde entonces enfocó sus estudios en la biotecnología, donde aprendió sobre la fabricación de medicamentos.

Para 1991, obtuvo un puesto postdoctoral sénior en la Universidad de Oxford, en el campo de la genética, parásitos y la malaria, camino que la llevó a trabajar en el desarrollo de vacunas.

En 1998 dio a luz a sus trillizos y un año después se convirtió en profesora universitaria. Confesó que fue una etapa difícil de su vida.

"Es muy difícil equilibrar trabajo y vida personal (...) Parece imposible cuando no tienes apoyo. Tuve tres hijos. Las tarifas de la guardería eran más altas que mi salario", recordó.

Aunque al inicio el combinar su trabajo como madre y científica fue complicado logró superarlo, y ahora sus hijos son su soporte, pues además de darle ánimos a continuar con su extenuante trabajo para encontrar la vacuna de la Covid-19, participan voluntariamente en sus ensayos.

La energía de Gilbert da para mucho, porque esta profesora de vacunología es además la cofundadora, junto al profesor Adrian Hill, director del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, de Vaccitech, una compañía privada que desarrolla productos para tratar y prevenir enfermedades infecciosas y cáncer.

Si todo sale bien (los primeros resultados de los ensayos clínicos son muy prometedores, ya que además de demostrar que la inmunización es segura, también concluyeron que provee una doble defensa compuesta por anticuerpos y células T), el gigante farmacéutico AstraZeneca será el encargado de la producción de millones de dosis, gracias también a las negociaciones de las que formó parte Gilbert, que no solo sabe de ciencia, sino de búsqueda de fondos y de procesos de fabricación.

Pese a que la experta aclaró en abril que “nadie puede dar garantías, nadie puede prometer que va a funcionar y nadie puede darle una fecha definida, pero tenemos que hacer todo lo que podamos tan rápido como podamos”, a principios de julio expresó que su vacuna tiene un 80 por ciento de probabilidades de ser efectiva.

El mundo contiene la respiración y cruza los dedos mientras ella trabaja en lo que podría ser un hito de la ciencia, al conseguir en meses algo para lo que normalmente se tardan años, y deseando que tenga razón. Porque su éxito será el de todo el planeta.

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