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Iluminación oculta: 5 formas para iluminar un edificio

Cuerpo

Cuidadosamente diseñada o relegada a su mera funcionalidad, la iluminación puede ser un elemento determinante en la calidad de un espacio, influyendo en la manera en que éste es percibido y habitado por el usuario.

Aunque han sido incorporadas por décadas como un objeto claramente independiente del resto de los elementos arquitectónicos, las diferentes fuentes de luz artificial parecen estar compenetrándose cada vez más con los muros, techos y suelos de las edificaciones, desapareciendo casi completamente para hacer aparecer su resplandor sólo cuando el usuario lo necesita. ¿Cómo iluminar sutilmente un edificio y al mismo tiempo generar atmósferas de alto impacto?

La revista digital  especializada Plataforma de Arquitectura detalla cinco formas.

1.  Luces empotradas

   A través de sutiles perforaciones en los muros del edificio, la luz se refleja en el material y se integra totalmente a su masa. Este “corte luminoso” puede variar en ancho y longitud, entregando distintos efectos lumínicos sobre las superficies.

2. Líneas de luz

   Este sistema permite potenciar y destacar la longitud de los espacios, iluminándolos de forma continua a través de sus artistas o dividiéndolos virtualmente a través de su disposición transversal. Además, pueden funcionar como guías poco invasivas para el movimiento de los usuarios.

3. Rasgos luminosos

    Alineada totalmente con las superficies, estas luminarias empotradas desaparecen a la vista para resaltar elementos arquitectónicos o del paisaje, en interiores o exteriores. Al igual que los casos anteriores, la unión de sus módulos permite generar rutas nocturnas de circulación.

4. Puntos brillantes

    A demás de entregar efectos similares al sistema anterior, su forma permite generar acentos o marcas puntuales en muros, suelos o techos, y se construyen de acero inoxidable para resistir de buena manera las condiciones climáticas del exterior.

5. Elementos constructivos lumínicos

   Este innovador “ladrillo de luz” permite iluminar las fachadas desde sí mismas, incorporándose en el muro de la misma manera que un ladrillo tradicional. No sólo pueden ubicarse en medio de la estructura y en sus esquinas, sino también empotradas, sobresalientes o en muros curvos.

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