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Redacción Central

Coronavirus: ¿Es posible dejar de tocarse la cara?

Las manos son portadoras de virus y bacterias debido a todas las superficies que tocan. Llevárselas al rostro es un acto inconsciente de los seres humanos y un riesgo en esta temporada cuando se trata de extremar las medidas de precaución para no contagiarse del coronavirus.  

Lavarse las manos constantemente y no tocarse la cara son algunas de las recomendaciones que brinda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar la propagación del nuevo virus.

El virus se transmite principalmente de dos maneras. La primera es que viaja por el aire desde las vías respiratorias, la boca o la nariz de una persona infectada hasta los ojos, la nariz o la boca del receptor. La segunda es cuando contamina un objeto o superficie, que luego es tocada por un destinatario que en algún momento llevará sus manos a la cara.

Diversos estudios señalan que uno se lleva las manos al rostro más a menudo cuando está ansioso, avergonzado o estresado, pero también cuando no siente nada especial.

Y sabiendo que es una de las acciones que ponen en peligro a la persona, un estudio de la Universidad de Nuevas Gales del Sur reveló que una persona se toca la cara un 23 por ciento por hora, 2,6 por minuto.  Detalla que el cambio de comportamiento es crucial para prevenir la transmisión.

Los investigadores registraron la conducta de 26 estudiantes de medicina en pos de concientizar acerca de la importancia de lavarse bien las manos cada vez que atendieran a un paciente. Cuatro de cada 10 veces los dedos fueron a la boca, la nariz o los ojos.

En detalle, de todos los toques faciales, el 44 por ciento involucró contacto con una membrana mucosa, mientras que el 56 por ciento de contactos involucró áreas no mucosas. De los toques de membrana mucosa observados, el 36 por ciento involucraba la boca, el 31 por ciento la nariz, el 27 por ciento los ojos y el 6 por ciento era una combinación de estas regiones.

Cambiar este hábito

En el estudio publicado en la revista Nature se aseguró que como humanos “tenemos la capacidad de pensar en lo que hacemos y tomar decisiones conscientes, lo que se puede llamar ‘motivación reflexiva’”.

Entonces, aparte de los deseos y necesidades, existen procesos de pensamiento que crean y comparan evaluaciones: creencias sobre lo que es beneficioso o perjudicial y lo correcto o incorrecto.

Estos procesos subyacen a la toma de decisiones consciente, cuando se sopesa los costos y beneficios de los cursos de acción o se buscan soluciones a los problemas.

También se tiene la capacidad de planificar con anticipación, y estos planes forman gran parte de la estructura del comportamiento en el transcurso de minutos, horas, días, semanas y años, señala el estudio.

Hábitos contrarios

Los autores de la investigación proponen entrenar hábitos contrarios, como mantener las manos por debajo del nivel del hombro o crear barreras físicas que impidan tocarse el rostro.

Una estrategia es utilizar la mano no dominante para manipular objetos como la billetera, el dinero, las manijas de las puertas. Esto debido a que hay menores probabilidades de tocarte la cara con esta mano no dominante.

Sin embargo, la higiene de manos sigue siendo la estrategia acertada de prevención de la enfermedad que atemoriza el mundo ya que en un descuido, ambas manos pueden tocarse entre ellas o, de forma inconsciente y sin querer, llegar a tocar la cara, sea la persona zurda, diestra o ambidiestra.

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