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AFP

River alza su cuarta copa Libertadores

River Plate coronó ayer el cuarto título de Copa Libertadores, el más celebrado de su historia y ante su eterno rival, Boca Juniors, en una inédita final en el estadio Santiago Bernabéu,donde brilló un ícono del Real Madrid y del campeón continental, como Alfredo Distéfano.

Con la espina por no haber podido festejar en su casa ante su público en el Monumental, por los incidentes que obligaron a trasladar el superlásico a la Casa Blanca, los millonarios se llevaron el boleto para el Mundial de Clubes en diciembre en Emiratos Árabes Unidos, donde puede encontrarse en una final con el Real Madrid, el anfitrión de la histórica final.

River se dio el gusto de alzar la Libertadores a expensas de su adversario más encarnizado, lo que le otorga un sabor único a una conquista, acaso más trascendente que la obtención de la Copa Intercontinental en 1986.

Histórica escuela de futbolistas de buen pie, también se calzaron la banda roja futbolistas como el uruguayo Enzo Francéscoli, Norberto Alonso, Ariel “Burrito” Ortega, el colombiano Radamel Falcao García y Pablo Aimar, el ídolo de Lionel Messi.

Y además, la victoria en la Libertadores prolonga el exitoso ciclo de Marcelo Gallardo, ya consagrado de manera indiscutida como el mejor director técnico de la historia del club de la banda roja, con la obtención de seis copas internacionales.

River celebra su fiesta mayor que llega siete años después de su hora más triste, cuando en junio de 2011 sufrió el durísimo impacto de descender por primera vez en su historia a la segunda división.

En esta Copa Libertadores, acaso una de las ediciones de mayor vuelo de los últimos tiempos, River edificó una campaña sólida de principio a fin, con siete triunfos, seis empates y apenas una derrota.

El equipo de la banda roja se adjudicó el Grupo D como líder, con tres victorias y tres igualdades, donde dejó atrás al brasileño Flamengo (2-2 y 0-0), al colombiano Independiente Santa Fe (0-0 y 1-0) y al ecuatoriano Emelec (1-0 y 2-1).

Ya en las rondas eliminatorias, dio cuenta de dos argentinos en fila, pues en octavos de final superó a Racing Club (0-0 y 3-0) y a Independiente (0-0 y 3-1).

En las semifinales sufrió su único tropiezo en el Monumental al caer frente al brasileño Gremio por 1-0, pero consiguió un triunfo de antología al imponerse en el desquite en Porto Alegre por 2-1.

Ya en la final, y en el duelo más esperado, rescató un empate 2-2 en su visita a Boca en la Bombonera, aunque no pudo tener la fiesta completa frente a su público en un Monumental colmado.

 

River con una sola derrota. El cuadro argentino cumplió una buena campaña en el torneo tras cosechar siete triunfos, seis empates y una sola derrota.

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