No importa cuántos siglos o milenios pasen, dice el autor, la fantástica mitología griega influirá siempre en las culturas y civilizaciones, y acaso predeterminará además ciertos destinos
Dioses y titanes, cíclopes y ninfas, gigantes y otras deidades; tal como la misma cultura y civilización griega es la base del mundo occidental, estos seres mitológicos moldearon los sueños y fantasías de autores inmortales como Homero, Sófocles, Eurípides, Agathon, etc. Fueron su inspiración para rendirles culto y tratar de dar una forma física a las fuerzas de la naturaleza, y también como ejemplos de excelencia, pues aún siendo seres celestiales, viven esclavizados por pasiones tan humanas como los sentimientos y las emociones.
La historia se repite, es cíclica. Los autores de ahora no olvidan a sus viejos maestros ni a las viejas religiones; se nutren de éstas porque saben que los dioses son inmortales y sólo cambian de forma con el paso del tiempo.
Dioses y héroes modernos se mezclan hoy en tramas tan intensas como los viejos poemas: En la ya clásica serie animada de Batman de los 90, hay un episodio titulado Fuego del Olimpo: un magnate cree ser la reencarnación del poderoso dios Zeus y reconoce al Caballero Negro como su hermano Hades, señor de las tinieblas y portador de la máscara de la oscuridad, y a Joker como Dionisio, señor de la locura y el éxtasis, la anarquía y la libertad.
Otra increíble obra visual que se inspira en esta mitología atemporal es la fantástica serie de sci-fi/drama Battlestar Galactica. En ésta, la humanidad sufre una gran calamidad a causa de una creación suya; es expulsada del paraíso y obligada a huir y errar por el espacio. Todo esto ya fue registrado en uno de sus manuscritos antiguos más importantes: El Libro de Pythia narra, en forma pasada de presagio o premonición, el primer gran Éxodo de la Humanidad: “...Y los Dioses iluminaron a un líder a guiar la caravana de los cielos hacia su nuevo hogar. A este líder le dieron la visión de serpientes, numeradas de dos a diez, como signo de las cosas que vendrán”.
Pythia fue un oráculo que profetizó la continua repetición de la historia de la humanidad: Paraíso, Catástrofe, Éxodo, Purgatorio, Retorno. Éste oráculo claramente está basado en el famoso Oráculo de la isla de Delfos; el oráculo griego visitado por grandes personajes reales y ficticios: Aquiles, Alejandro Magno, etc.
La desesperada búsqueda de la mítica Treceava Tribu es el motor principal sobre el que se genera toda la trama de la obra; el casi exterminio de la humanidad a manos de su propia creación (cylons-humanos que en muchos casos desconocen su verdadera naturaleza y actúan sin saberlo como agentes durmientes), ataques de “extremistas” catalogados como terroristas hacia las fuerzas de ocupación cylon en Nueva Caprica (alusión a la pésimamente planificada ocupación norteamericana en Irak y Afganistán) son subtramas que se enlazan y conducen hacia el objetivo: el retorno al origen de la humanidad, a nuestro origen; el encuentro del hogar llamado Tierra.
Su fe en encontrar la tierra prometida (alusión a los 40 años del pueblo judío perdido en el desierto) está fuertemente aferrada a que sus dioses y antepasados pasaron por lo mismo: La humanidad sigue siendo politeísta (¿extraño o no?); rinden culto a los Doce Olimpios (Zeus y la casa de Olimpo)
Los personajes son representaciones de los viejos dioses y sus vicisitudes: el Comandante de Galactica está inspirado en Zeus, su hijo lleva nombre de batalla de Apolo, su mejor piloto de combate es una mujer llamada Starbuck (la constelación de Artemisa, diosa de la cacería), la Presidenta de las Colonias actúa con sabiduría propia de Hestia, la almirante Cain y su Battlestar: el Pegasus (Perseo, hijo de Poseidón hermano de Zeus, cabalga a Pegasus). Y los cylons no se quedan atrás, son 12 copias (doce casas, doce Olimpios). Entre éstos hay quienes traicionarán a su especie y ayudarán a la humanidad: Afrodita y Athenea, Ajax y Aquiles.
Los cylons iniciaron la guerra a la humanidad debido a causas religiosas: son monoteístas, creen en un único Ser Supremo, deben cumplir con la eliminación de los falsos dioses y sus seguidores. Este Ser Supremo fue expulsado en los primeros tiempos del Panteón, fue un “ángel caído”. La historia se repite, es cíclica.
* hombrelobo27@yahoo.com
Escaparate
El buen momento de Carlos Fuentes
Carlos Fuentes acaba de cumplir 80 años y se encuentra en plena forma física y, además, en uno de sus más brillantes momentos literarios después de haber publicado La voluntad y la fortuna, que ya es considerada una de sus mejores novelas.
“¿Y por qué no?”, se pregunta y recuerda sonriente que Víctor Hugo le escribió a un amigo, a esa edad, que acababa de cumplir 80 y se había acostado por primera vez con una mujer negra.
“Y al mismo tiempo escribió El arte de ser abuelo. La negra y el abuelo, está bien ¿no? Uno está vivo”, expresa.
Fue al inicio del torbellino político y cultural posrevolucionario que Carlos Fuentes llegó al mundo; alguna vez visitó el lugar en que fue criado, y se detonaron los recuerdos de cómo se forjó su personalidad. 80 años después relata cómo llegó al mundo.
“Federico Reyes Heroles cuenta cómo hicimos un viaje por Veracruz y lo llevé a la Hacienda de la Orduña, una vieja hacienda mexicana. Ahí fui concebido en el año 28, un año crucial de la historia de México, porque fue el año del asesinato de Álvaro Obregón, que de otra manera se hubiera reelegido no sé cuántas veces, y dio lugar al Maximato callista, lo cual dio lugar a la presidencia de Cárdenas y al establecimiento en serio del principio de la no reelección. También habían pasado 10 años del término de la Primera Guerra Mundial.
“Así que fui concebido en la Orduña y nací en Panamá. Mis padres estaban viendo una película muda, La Bohemia, con John Gilbert. Entonces fue cuando mi madre, que era muy jovencita, tenía 18 años, sintió los dolores y la llevaron al hospital y aparecí yo: el bohemio”.
Ahora, la percepción que tiene Carlos Fuentes del homenaje que se le rinde por su cumpleaños es, dice, la de una persona agradecida.
“He limitado las festividades en mi honor a dos ocasiones: una, la que encabezará el presidente Calderón en el Castillo de Chapultepec, y la otra, la del jefe del Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard”.
Luego vendrán —sólo en México— 14 mesas redondas sobre el arte de narrar, la filosofía, el cine, la pintura, acontecimientos a los que asistirán 70 participantes, y que se extenderán por varias semanas.