David Portillo, César y Jaime Junaro anuncian la vuelta a los escenarios del grupo considerado un hito en la canción popular boliviana. Dos críticos, en la página siguiente, avalan el alto significado de este trío en la historia de la música nacional.
"Pero yo soy como un río que crece en caudal y esencia, y he de buscarte a mi paso, tal vez un día te encuentre…”. Ésta es parte de la letra de Mientras estás ausente, una de las canciones bolivianas más conocidas y cantadas en todo el mundo, inspiración de César Junaro. Es la primera que escuchó para iniciar esta nota.
Donde haya una buena guitarreada, hoy como hace un cuarto de siglo, en La Paz, en Oruro, en Sucre o Cochabamba… tarde o temprano se cantan temas de Savia Nueva. La calmada, melancólica y potente voz de Jaime Junaro no dejó de acompañar a tres o más generaciones, en casetes, en los ya hace tanto olvidados vinilos y, hará no mucho, en un par de CD recopilados.
En un medio en el que las opciones de oír música de calidad y disfrutar textos elaborados y poéticos no son tan frecuentes y abundantes como es deseable y en el que los anuncios de llegada de artistas míticos o del resurgimiento de proyectos que marcaron época son parte de la leyenda urbana, no amerita menos que congratularse y lanzar albricias y fanfarrias a los cuatro vientos ante la certeza, ya realidad irreversible, del regreso de Savia Nueva.
Tras 23 años de ausencia de los escenarios, salvo un par de fugaces encuentros, el emblemático trío retornará a la actividad con un recital programado para el jueves 18 de diciembre en el Círculo de Oficiales del Ejército, en Calacoto. Los hermanos César y Jaime Junaro estarán esta vez acompañados del cantante, compositor y guitarrista David Portillo.
Una vieja casona con el típico pasillo largo que conduce a un patio del que se desprenden habitaciones, oficinas y vericuetos hacia más ambientes fue el punto de encuentro para conversar sobre este notición. Se trata de la Fundación Kjarkas de la zona de Miraflores, donde es anfitrión Rilber Herbas, representante de los fokloristas y nuevo manager de la remozada agrupación paceña.
“Acá pueden charlar tranquilos”, dice Rilber, señalando la secretaría, y por más que cierra la pesada puerta de dos hojas aún se escuchan acordes de guitarra, quenas y charangos: los ensayos de muchachos que buscan en la música un complemento u horizonte.
“Este año y parte de 2007 —dice Jaime— estuvieron particularmente marcados por los retornos de bandas, como The Police, Genesis, Soda Stéreo o, sin ir más lejos, LouKass; todas ellas, sin desmerecerlo, volvieron para efectuar sólo algunos conciertos basados en el repertorio con el que triunfaron años atrás. Los nuestro va más allá, es algo serio y de largo aliento”.
En silencio, puliendo detalles y asegurando un proyecto sólido, los tres músicos vienen trabajando hace un año y medio, periodo en el cual, entre ensayo y ensayo e interminables charlas, terminaron además cada quien sus planes pendientes en solitario —Jaime acaba de lanzar su disco Liberando utopías— para entrar de lleno en un ciclo de no menos de cinco años, según asegura Portillo.
(A estas alturas ya casi termina el disco …De colección editado hace unos años, con 17 temas fundamentales, como Los caballitos del río, Los mineros volveremos y Guitarra.)
“Vamos a volver en grande —dice David, desde un costado del escritorio de la secretaria en el que gentilmente me cedieron la silla principal—, con un trabajo vocal de alta calidad y un montaje escénico de primera en cuanto a audio, escenografía e iluminación”.
Doce músicos acompañarán con instrumentos nativos, piano, flauta, corno, violín, viola y otros las presentaciones que inicialmente se restringirán a las 30 mejores canciones de la primera etapa del grupo, las que, según Jaime, fueron escogidas y seleccionadas de entre unas 80 y que, “pese a los nuevos arreglos”, se reconocerán desde el primer acorde.
“Pero ahora ya estamos trabajando —cuenta el intérprete de Deja la vida volar, desde un sofá ubicado al centro de la sala, completando un triángulo entre los interlocutores— en un disco con canciones nuevas, enriquecidas en todo sentido, pero sin salirse de la identidad músico-estética de Savia Nueva”.
César no llegó a la cita, terminaba esa noche de miércoles de cerrar algunos últimos trabajos personales, porque el equipo quiso resurgir sí o sí antes de que acabe el año, y la expectativa se difundió y contagió velozmente.
Cuenta David que hace un par de meses, tras un ensayo en un departamento en Sopocachi, “nos dimos cuenta de que un grupo de personas nos escuchaba desde el pasillo y al final empezaron a aplaudir”. A Jaime, también por esos días, un taxista le confesó que se había enterado del retorno del conjunto y no quiso cobrarle un solo peso por la carrera.
Historia
Y es que los álbumes de Savia Nueva
—melódicos, sencillos pero bien trabajados y sobre todo con mucho que decir y bien dicho— forman parte del selecto grupo de obras hechas para perdurar.
Desde las composiciones nacidas al ritmo de la Bolivia de los 80, para los mineros, para los campesinos de ciudad, para los reprimidos y para los amores y desamores en dictadura y crisis, hasta las bien seleccionadas versiones de Víctor Jara, Adrián Goyzueta o Alfredo Zitarrosa, sin olvidar las recopilaciones del folklore latinoamericano.
(Ya el otro CD, El cóndor vuelve, deja oír Por qué estás triste, luego de Jallalla, del “Jechu” Durán; Nicaragua y Ricardo Semillas.)
Desde siempre admirador, ahora actor protagónico, Portillo sostiene: “Para mí, Savia Nueva es un icono de la historia de la música popular de Bolivia, porque ha perdurado en el tiempo demostrando que hay música imperecedera, profunda, reflexiva y humana. Ha sido referente en mi vida, y esperanza y fortaleza de muchas personas”.
Para dar idea cabal de la importancia del grupo, César (ausente en la charla de Miraflores, contactado después) repasa los orígenes y los hechos sobresalientes: “La trayectoria de Savia Nueva puede ser descrita a partir de algunos hitos importantes: la grabación en 1976 de Deja la vida volar, primer long play (los discos de vinilo de larga duración), cuyo primer título es Paloma, una canción que ha pervivido hasta el presente a través de numerosas grabaciones dentro y fuera del país”.
“Luego viene el I Festival Folklórico Universitario en Santa Cruz, en junio de 1980, que fue el último concierto antes del golpe de Estado de Luis García Meza”.
“La larga permanencia del grupo en Ecuador y la salida de su fundador Carlos López, el retorno a Bolivia con la reconquista de la democracia, el primer concierto reincorporando a Carlos y el Festival de Nuevo Canto Latinoamericano realizado en Nicaragua. Luego se produjo la segunda salida de López y una serie de conciertos durante la visita de Silvio Rodríguez y Vicente Feliú a Bolivia, ya con la incorporación de Javier Caballero”.
Resumiendo las razones del resurgimiento, Jaime comenta que “la necesidad —que se respira en el aire— de una canción que le diga algo a la gente y, sobre todo, el respaldo que sabemos que tenemos, nos decidió a retornar luego de tanto tiempo. Y es que la música social va a existir en tanto la sociedad la precise y la solicite”.
“Los tres —termina David, ya todos de pie, lejos del escritorio y al borde del apretón de manos— tenemos carreras como solistas de muchos años y ahora estamos uniendo experiencias con el objetivo central de leer la realidad y lograr que la gente se identifique nuevamente con nuestra música”.
César Junaro: “Nuestros temas sobreviven en el tiempo”
El compositor y segunda voz César Junaro repasa algunos de los conceptos básicos de la filosofía de Savia Nueva y da pautas del porqué de la valía y la vigencia de su repertorio.
—¿Por qué eligieron a David Portillo para ser parte de esta nueva etapa?
—Este conocido músico boliviano es incorporado por la complementariedad que encuentra su registro de voz en el contexto de los registros de César y Jaime Junaro. Esto enriquece las soluciones armónicas que requieren las canciones, y el color logrado con las tres voces es sólido, “tímbricamente” novedoso.
—¿Qué temas de su repertorio consideras los más importantes o los con mayor vigencia y por qué?
—Paloma y Mientras estás ausente, porque lograron sobrevivir en el tiempo, porque se difundieron dentro y fuera de nuestras fronteras. Paloma, por ejemplo, ha sido grabada en Australia. Un periodista boliviano ha afirmado que Mientras estás ausente es la canción boliviana que más veces se ha grabado en todo el mundo.
Los mineros volveremos: emblemática canción que fue “apropiada” por el movimiento minero de los 80. Las canciones se mantienen vigentes en cuanto no pierden su capacidad de comunicar y movilizar. Creo que muchas de nuestras canciones han sobrevivido en el tiempo porque su contenido ha pasado por un proceso de resignificación.
Hay otras que cuando fueron adoptadas por el grupo no tenían mayor valor, lo que después cambió, como en el caso de Pehuenche, canción que habla de la sobrevivencia de un grupo indígena hoy casi totalmente desaparecido, que adquiere vigencia en el contexto actual, en el que se reivindica la existencia y participación socio-política de las sociedades indígenas. Otra canción emblemática es Jallalla, de Jesús Durán, que premonitoriamente anuncia el resurgimiento del liderazgo indígena.
—¿Interpretaron más temas suyos o versiones de otros compositores? ¿Qué influyó más en su inspiración y qué veían en temas de otros para decidir incorporarlos en su repertorio?
—El repertorio estuvo compuesto por canciones bolivianas y canciones de autores y compositores latinoamericanos de reconocida trayectoria. Entre las nacionales se incluyen las propuestas por el grupo, que son las que han construido la personalidad musical de Savia Nueva.
El repertorio latinoamericano fue tomando forma en función de elementos como la importancia del autor en el contexto de las luchas populares, es el caso de Víctor Jara y la importancia de su aporte a la cancionística latinoamericana, Violeta Parra con una construcción poética de gran valor en sus contenidos, o Alfredo Zitarroza y José Martí. Se podría citar muchos ejemplos más, pero en el fondo subyacen algunos elementos: la importancia del contenido y su tratamiento en relación con las corrientes de pensamiento de la época, la construcción melódica en relación con el texto, y el aporte arreglístico que el grupo imprimía a las canciones.
—¿Hay alguna diferencia entre las motivaciones, la visión y los objetivos de su época inicial y los que los mueven a iniciar esta nueva etapa?
—Las motivaciones que dan pie al retorno se pueden resumir en dos elementos: la estética y la ideología. La motivación estética significa responder a las corrientes estilísticas de nuestro tiempo con solvencia y profesionalidad. La motivación ideológica significa responder a las actuales corrientes de pensamiento que propugnan la idea de una sociedad equitativa, participativa, en la que todos los sectores sean incluidos en la construcción de un nuevo Estado. Ésos fueron también los estímulos que tuvimos al inicio.
—Como compositor, ¿en qué cambió César Junaro desde aquellos años 70 hasta hoy?
—En estos años he compuesto música de diversos géneros, desde lo que se ha dado en llamar música culta contemporánea, pasando por música para video, música para teatro, música electroacústica y canciones. A diferencia de ese entonces, hoy tengo posibilidades de abarcar géneros musicales diversos.
DISCOGRAFÍA
1976 Deja la vida volar Sello Campo - Bolivia
1978 El cóndor vuelve Sello Campo - Bolivia
1980 La cartita Sello Campo - Bolivia
1984 Canción por un continente Sello RCA Víctor - Bolivia
1985 Savia Nueva (Ecuador) Sello FADISA - Ecuador
1987 Savia Nueva Sello Lyra Discolandia - Bolivia
1998 Savia Nueva de colección Sello Lyra Discolandia - Bolivia
2005 Deja la vida volar Sello Lyra Discolandia - Bolivia
2005 El cóndor vuelve Sello Lyra Discolandia - Bolivia