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Vanessa Sevilla

Ocho tips para inculcar buenos hábitos en los niños

La conducta de los niños en sociedad, en la escuela y con sus seres queridos se va aprendiendo y replicando. De ahí, la necesidad de transmitir lo más esencial en cuanto a valores y comportamiento amable y respetuoso.

En varios establecimientos los problemas de falta de respeto e incluso comportamientos violentos se presentan como parte de la vida común. Para evitarlos la prevención en edades tempranas es lo más efectivo.

Si bien los niños y niñas están en proceso de maduración son los padres quienes deben iniciar el proceso de aprendizaje que luego deben seguir en forma coherente los educadores y la sociedad en su conjunto.

Gracias a la pedagoga María Aída Gavilano y el psicólogo educativo Germán Burgoa presentamos estas pautas para transmitir buenos hábitos a los niños y niñas.

 

01 Dar buen ejemplo

“Hay un refrán que dice Fray ejemplo es el mejor predicador. No le digas a tu niño que no mienta si tú lo haces, no le pidas a un adolescente que no beba si ve el estado en el que llegas”, manifestó Gavilano.  Asimismo, el ejemplo debe transmitirse entre profesores y estudiantes en un aula.

 

02 Tener acuerdos

Debe existir concordancia entre los criterios educativos familiares, es decir, los roles y hábitos.

Entre padre y madre debe haber una comunicación plena, respeto y apoyo en la educación y transmisión de afecto hacia sus hijos, señaló Burgoa.

 

03 Evitar la ausencia

Por la vida laboral o por problemas familiares, uno o ambos padres pueden estar alejados de sus hijos, éste es un aspecto que dificulta el seguimiento de buenas prácticas y  hábitos, además de que no da seguridad a los más pequeños.

 

04 Ojo con los castigos

Según la edad de los hijos, debe considerarse lo que puede o no puede hacer un niño o niña y no castigarlos por eso. Cuando son más grandes tomar en cuenta que es posible razonar con ellos sin imponer castigos, dijo Burgoa.

En cuanto a la naturaleza de los castigos, procurar que no sean físicos o que no pasen de una palmada. Es mejor hacerles diferenciar la dimensión del acto (poca o mucha) y transar. Eso no significa dejarse manipular o dejar sin corregir lo necesario, indicó.

 

05 No recurrir a la violencia

La violencia es una conducta aprendida por el niño y niña como resultado de modelos violentos sobre todo familiares, los cuales se ven reforzados en la escuela y la sociedad. Cuando existe este problema, el enfoque de apoyo terapéutico debe ser integral, entre el niño, la familia y la escuela, donde los maestros y los compañeros aprenderán a lidiar con estas situaciones, dijo Burgoa.

 

06 No al exceso del mimo

Cuando un niño está acostumbrado a ser el centro de atención y obtener lo que desea, será difícil que no espere lo mismo de sus compañeros y profesores. Si no respeta horarios, no se le enseña a tener límites, en otros ambientes se puede catalogar como malcriadez, señaló la pedagoga Marcela Mancilla.

 

07 Evitar  sobreproteger

El niño o niña necesitan desarrollarse y aprender cometiendo errores, no se los ayuda haciendo cosas por ellos, porque a la larga serán más inseguros y con menos capacidad para desenvolverse.

 

08    Inteligencias múltiples

Según la teoría de las inteligencias múltiples,  se recomienda buscar un ambiente o escuela donde el niño encuentre alternativas a nivel de conocimientos y en ámbitos como la música y el movimiento. Se debe tomar en cuenta las características emocionales, habilidades y capacidad de cada menor para que disfrute su edad.

 

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En sociedad. Las enseñanzas de la familia se ponen en práctica en la escuela.
PADRES.DIBUJOS.NET

SOLUCIONES

Acciones coordinadas

Los profesionales consultados coinciden en que las soluciones deben coordinarse entre el niño, sus educadores (o sociedad) y su familia para lograr buenos resultados.

 

Evitar medidas extremas

Gavilano señaló que a menudo se han tomado medidas extremas, culpando y atacando a la escuela, incluso incentivando la falta de respeto a sus autoridades; generando sentimientos de culpabilidad en los padres, y castigando a los niños, reprimiéndolos y hasta medicándolos sin tener necesidad.

 

Ante la violencia

Es un error culpar a un niño violento como único responsable, él es una víctima, en primer lugar, y precisa apoyo, según Burgoa.

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