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Luis Fernando Avendaño

Con el enfoque multidimensional, el 66% de los cochabambinos es pobre

Si el 61 por ciento de la población boliviana naufraga en pobreza multidimensional, las cifras son peores para Cochabamba, donde este concepto alcanza al 66 por ciento de la población, causada principalmente por su desordenado crecimiento demográfico y la falta de oportunidades y servicios básicos. De hecho, el 55 por ciento de la población urbana es pobre.

Así lo refleja el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), que, para esta aplicó un enfoque multidimensional para medir la pobreza.

Las cifras han causado una reacción airada de parte del Gobierno, que, a través del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha respondido indicando que la pobreza extrema para el país es de sólo 20 por ciento, y la pobreza moderada, de 34 por ciento. Para el caso de Cochabamba, el INE calcula 19 por ciento de pobreza extrema en 2017 y 13 por ciento en 2018, porcentajes muy por debajo de lo cuantificado por el Cedla.

Es que según explica la investigadora del Cedla Silvia Escóbar, quien, junto con Wálter Arteaga Aguilar y Giovanna Hurtado Aponte, figura como autora del libro “Desigualdades y pobreza en Bolivia”, la diferencia está en que el sistema de medición del Gobierno considera sólo el ingreso económico de las familias, mientras que la medición multidimensional (como su nombre lo indica) abarca otras dimensiones. Así, además de los ingresos, se incluye el pilar de las oportunidades (educación, salud, acceso y calidad de trabajo, medioambiente y tecnología), poder y voz (participación política) y seguridad (alimentaria y ciudadana).

Con estas cifras, la pobreza en Cochabamba no sólo queda más visibilizada, sino que figura entre las más alarmantes del país y por encima del promedio nacional. En Bolivia, Beni es el departamento con mayor porcentaje de pobres (69,3 por ciento), seguido de Potosí (68,5). Ambos son considerados en el rango de departamentos altamente pobres.

En la segunda categoría de departamentos aparecen Oruro (65), La Paz (64,1) y Cochabamba (63,5 por ciento respectivamente). Los que registran “menor pobreza” son Pando (59,3), Tarija (54) y Santa Cruz (52,5 por ciento).

Escóbar explica que Cochabamba se encuentra en esa categoría por albergar una población con muy mínimos ingresos, por debajo del costo de una canasta básica familiar; bajos recursos complementarios al trabajo, poca dotación de bienes, niveles educativos mínimos, poco acceso a la salud, empleos en condiciones precarias, viviendas sin servicios básicos y con baja seguridad humana (inseguridad ciudadana, que hacen referencia también a la baja calidad del trabajo).

Según el documento de investigación, el caótico crecimiento demográfico en Cochabamba, producto de la acelerada migración y metropolización de la ciudad capital, han causado un crecimiento desigual, agregando causales de pobreza en el área urbana, además de los típicos factores en el área rural: falta de recursos, oportunidades y servicios básicos.

El contrapeso en Cochabamba ha sido marcado por la economía de la coca y los ingresos por petróleo. Los recursos hidrocarburíferos también han representado mayores ingresos y reducción de la pobreza en Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz. Este último departamento (el “menos pobre” del país), ha tenido también la virtud de haber diversificado su economía.

En cambio la “cúspide de pobreza” la comparten departamentos tan lejanos y distintos entre sí, como Potosí y Beni. Potosí tiene la población rural más alta del país (58 por ciento) y una economía poco diversificada, basada sobre todo en la minería y con bajo ingreso de recursos. Beni, en cambio, tiene una de las poblaciones urbanas más altas, pero carece de oportunidades de trabajo, servicios básicos y viviendas de calidad.

 

UN PARÁMETRO MULTIDIMENSIONAL

Para el INE, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) elaborado por Cedla, sufre de fuertes falencias. Según el INE, el IPM desarrollado por la ONU y OPHI analiza tres dimensiones de pobreza (educación, salud y calidad de vida) y sólo ésa es la medición aceptada a nivel internacional.

Para la investigadora Silvia Escóbar, la metodología que usa el Cedla ya es aplicada desde hace muchos años por distintos países del mundo e institutos nacionales de estadísticas de México, Colombia, Argentina y Brasil. “Más bien Bolivia está muy rezagada”, dijo.

 

MÁS AFECTADOS: MUJERES, CAMPESINOS Y SIN EMPLEO

REDACCIÓN CENTRAL

Cuando se busca identificar quiénes son los pobres en Bolivia, las respuestas saltan a la vista: las mujeres, los jóvenes, los indígenas, los que viven en el campo (campesinos), los que no tienen empleo, los que no tienen profesión ni se capacitaron, los que tienen ascendencia indígena… ellos figuran como quienes tienen proporcionalmente hablando la mayor cantidad de pobres multidimensionales, según el estudio del Cedla.

En el año 2017, según la investigación del Cedla, el 56 por ciento de los hogares bolivianos eran pobres. El porcentaje tiende a subir a medida que el padre de familia es indígena, campesino, mujeres sola o con poca formación, o en hogares donde es mayor el número de miembros dependientes de una persona.

Los hogares pobres multidimensionales en Bolivia están encabezados en un 70 por ciento por campesinos y colonos, trabajadores independientes y miembros de la clase obrera del campo o de la ciudad.

En Bolivia, el 53 por ciento de los pobres son mujeres, una proporción que se repite en Cochabamba.

También son pobres el 86 por ciento de los campesinos, el 72 por ciento de los asalariados (trabajos agrícolas) el 69 por ciento de los desocupados, el 62 por ciento de los inactivos, el 62 por ciento de los obreros, el 60 por ciento de los trabajadores independientes, el 56 por ciento de la clase media baja asalariada y el 53 por ciento de los empresarios agrícolas.

Del otro lado, donde hay menos pobreza es en los profesionales libres (21 por ciento), clase media asalariada (27 por ciento), empresarios no agrícolas (35 por ciento) y pequeña burguesía (37 por ciento).

 

ESTAMOS MÁS POBRES Y LA TENDENCIA ES EMPEORAR

REDACCIÓN CENTRAL

Según divulgó el Cedla, si en 2012, el 37 por ciento de la población era pobre por ingresos y el 58 por ciento era pobre multidimensional, en 2017, con datos de INE y Cedla, los pobres por ingresos eran el 34 por ciento, mientras que los pobres multidimensionales llegaban al 61 por ciento.

De aquí se infiere que la población boliviana es más pobre no sólo si se compara la pobreza multidimensional con la pobreza por recursos, sino también la pobreza multidimensional de 2012 con la de 2017.

La investigación del Cedla recuerda que, pese a enfrentar un entorno económico distinto de la bonanza que duró hasta 2014, “muchas de las políticas aplicadas por el Gobierno del MAS continúan teniendo como referencia una economía en auge, con elevada disponibilidad de recursos externos, altos precios de materias primas y expansión de la actividad económica”.

El Cedla alertó que por ello será imposible revertir las pérdidas recientes en producción, empleo, salarios e ingresos fiscales. Tampoco se podrá responder a las demandas postergadas en salud, educación, vivienda y servicios básicos que crecientemente movilizan a la población.

Además, una política fiscal regresiva y un gasto social condicionado por el creciente déficit fiscal y los menores precios de las materias primas exportadas hacen prever el reforzamiento de las desigualdades y el mayor empobrecimiento multidimensional de la población.

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