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Redacción Central

Gobierno minimiza la postura de Argentina y Brasil sobre el gas

Ante los anuncios realizados por las autoridades del sector energético de Brasil y Argentina respecto a la intención de reducir los volúmenes de gas importados desde Bolivia, el Gobierno nacional considera que la decisión de dichos países representa una oportunidad para comercializar el gas a mejores precios, puesto que el escenario de la venta de gas en la región ha cambiado.

El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, ratificó que Bolivia tiene importantes capacidades de producción, procesamiento y reservas, además de una capacidad de negociación “muy por encima de Brasil y Argentina”.

El pasado jueves, el diario brasileño O Globo informó que el futuro presidente de Petrobras, Roberto Castello Branco, examinará el contrato de gas con Bolivia, dado que existe la intención de reducir a la mitad los volúmenes importados.

Al respecto, Sánchez explicó que la apertura del mercado brasileño, con el ingreso de actores privados, le otorga a Bolivia la oportunidad para vender el gas a mejores precios. Explicó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) vende cada millar de BTU a Petrobras a un precio de 6 dólares, y que la estatal brasileña distribuye ese gas al interior del vecino país a un precio de 15 dólares.

“Al ampliar estas condiciones de negociación, Bolivia puede no solamente puede vender en 9, sino puede vender en 15, entonces son mayores ingresos”, indicó el Ministro.

A inicios de octubre, Argentina anunció avances en las negociaciones para reducir la importación de gas desde Bolivia. Además, el pasado miércoles, YPF Argentina anunció la compra de una barcaza de licuefacción que le permitirá al vecino país ingresar en el selecto grupo de países exportadores de gas natural licuado (GNL).

Sánchez señaló que Bolivia cuenta con mejores capacidades, mejores costos de producción y ductos amortizados. Admitió que Argentina será una competencia, pero que Bolivia tiene que ser “súper competitiva para ganar esa competencia”.

Respecto al importante desarrollo de Vaca Muerta, el Ministro dijo: “Si Argentina tiene una Vaca Muerta, Bolivia tiene una vaca viva. Tenemos la doble de la potencialidad en un solo campo, en mejores condiciones de exploración y explotación, que lo firmaremos en los próximos meses”.

 

SOBRE EL CONTRATO DE VENTA DE GAS A BRASIL

El contrato de venta de gas natural entre Bolivia y Brasil fenece en 2019, pero los volúmenes pendientes, unos 1,7 trillones de pies cúbicos (TCF), seguirán enviándose hasta 2023.

El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, tiene previsto firmar en los próximos días acuerdos de venta de gas con empresas privadas de Brasil, por lo que “los costos serán mayores a los actuales”.

 

SÁNCHEZ APUNTA A ARBITRAJE SI NO SE CUMPLEN CONTRATOS

El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, aclaró que el contrato de venta de gas a Argentina se encuentra vigente y que el hecho de romperlo conllevará a un arbitraje, puesto que Bolivia cumplió con todo lo estipulado en el acuerdo y que, incluso, soportó la crisis energética en los países vecinos.

“Nosotros hemos invertido más de 5.000 millones de dólares en exploración, en desarrollo y en ductos, y las reservas que tenemos reservadas para Argentina son 3,7 TCF (trillones de pies cúbicos) que son (en dinero) 26.000 millones de dólares”, dijo Sánchez.

Agregó que Bolivia soportó la “crisis energética en los hermanos países” cuando el precio estaba en 100 dólares (el WTI) y “ellos compraban GNL en 15 (dólares) y nosotros vendíamos en 9 (dólares)”.

Asimismo, el presidente de YPFB, Óscar Barriga, al ser consultado sobre las deudas pendientes por parte de Argentina por el gas adquirido desde Bolivia, indicó que “todo rezago en el pago implica multas” y que la estatal petrolera cobra, al margen de la facturación por la venta de gas, los intereses correspondientes al rezago en el pago de las facturas.

Bolivia y Argentina entablaron negociaciones para mejorar las condiciones de compra y venta de gas. Mientras el Gobierno argentino presionaba por reducir volúmenes, Bolivia exigía el pago de facturas adeudadas. A la fecha no hubo mayores avances.

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