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Josué Hinojosa

Desaceleración económica obliga a cementeras a la “guerra de precios”

A diferencia de las gestiones 2015 y 2016, el sector de la construcción experimenta un moderado crecimiento debido, principalmente, a la ausencia de obras públicas como consecuencia de la baja ejecución presupuestaria de los Gobiernos subnacionales. Este fenómeno repercute directamente en la industria cementera, que desde 2017 está obligada a adoptar estrategias comerciales encaminadas a la reducción de precios. En los últimos cinco años, el precio de una bolsa de cemento de 50 kilos ofertada en las ferreterías bajó de 75 a 46 bolivianos.

Según el censo realizado por el Observatorio Urbano (OBU) para la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz) en la gestión 2016, la construcción en las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba alcanzaba a 3.531.059 metros cuadrados (m2), mientras que un similar estudio efectuado en 2017 por mencionadas instituciones da cuenta que la construcción en esas tres ciudades llegó a 3.499.699 m2.

Esta desaceleración en el crecimiento del sector de la construcción ha generado “algunos problemas en el negocio del cemento a nivel nacional”, dice Raúl Gutiérrez, responsable de marketing de la Fábrica Nacional de Cemento S.A. (Fancesa), y señala que la reducción de ingresos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) en las gestiones 2016 y 2017 ha sido un factor determinante para que la actual demanda de cemento sea menor que la oferta.

Sin embargo, Gutiérrez considera que otro factor que conlleva a la reducción del precio del cemento es, efectivamente, la “guerra de precios” entre las fábricas en Bolivia, puesto que la estrategia competitiva de las cementeras está relacionada al precio.

Gutiérrez menciona también que la agresiva estrategia comercial de Itacamba (Cemento Camba), a partir de 2017, incidió en el incremento de la oferta de este producto, obligando a bajar los precios, pero, en todo caso, sostiene que Fancesa espera producir y comercializar 1.030.000 toneladas en 2018, un equivalente al 99 por ciento de su capacidad de producción.

En febrero de 2017, Itacamba inauguró su nueva planta en Yacuses (Santa Cruz), que tiene la capacidad de producir 1,2 millones de toneladas de cemento por año. De ese modo, la oferta de Cemento Camba se quintuplicó. Según Alexander Cappela, gerente general de Itacamba, la puesta en marcha de esta planta fue acompañada de un proyecto de logística integral y una sólida estrategia comercial contemplando un reposicionamiento de esta marca.

Sin embargo, Cappela señala que a partir de la pasada gestión se registra en el país una caída de la demanda de cemento, principalmente en Santa Cruz, donde todavía no han despegado importantes proyectos de infraestructura como la hidroeléctrica Rositas, la siderúrgica Mutún y el Hub Viru Viru.

“La demanda de cemento se caracteriza por crecer fuerte cuando tenemos una aceleración de la economía y caer más cuando hay una desaceleración”, dijo.

El aumento de la oferta de cemento a partir de la implementación de fábricas modernas influyó en la decisión adoptada por la Sociedad Boliviana de Cemento S.A. (Soboce) de dejar la producción de cemento Emisa en los molinos de la ciudad de Oruro, puesto que tenían una tecnología antigua que no podía atender los desafíos de un mercado cada vez más competitivo y exigente. Sin embargo, el gerente general de Soboce, Juan Mario Ríos, explicó que se priorizará la distribución en esta ciudad.

Para Ríos, el mercado del cemento tiene oportunidades importantes en Bolivia, por lo que Soboce decidió ampliar la planta Viacha que le permite incrementar la capacidad productiva en un 70 por ciento, llegando a 2,9 millones de toneladas por año. “Nuestra expectativa es positiva respecto de la economía boliviana”, dijo.

 

“La demanda de cemento crece fuerte cuando tenemos una aceleración de la economía”

 

INVERSIÓN DE LAS CEMENTERAS

Soboce invirtió más de 80 millones de dólares en la adquisición de molinos verticales de última tecnología para la ampliación de su planta de Viacha.

Fancesa tiene un avance del 55 por ciento en la construcción de su segunda planta, que le permitirá duplicar su producción y alcanzar un volumen de 2 millones de toneladas de cemento por año.

El precio del Cemento Camba en las ferreterías de Santa Cruz oscila entre 44 y 45 bolivianos, mientras que el Fancesa entre 45 y 46 bolivianos.

 

PREPARAN ESTRATEGIAS ANTE UN NUEVO ESCENARIO

REDACCIÓN CENTRAL

El Gobierno anunció que, a partir de 2019, entrará en marcha la Empresa Pública Nacional Estratégica “Cementos de Bolivia” (Ecebol) con el objetivo de cubrir el 30 por ciento de la demanda nacional a partir de la puesta en marcha de sus dos plantas, ubicadas en Oruro y Potosí. Ante este panorama, las cementeras privadas como Itacamba, Soboce y Fancesa se preparan para encarar estrategias que permitan ser competitivos en el mercado ante el ingreso del nuevo actor.

El gerente de Itacamba, Alexander Cappelo, dice que una de sus plantas, ubicada en Yacuses, tiene costos más competitivos, dejando así a la planta de Quijarro “preparada para operar cuando sea necesario”.

Agregó que la empresa está lista “ para enfrentar el nuevo escenario, ya que contamos con muchas fortalezas que nos permiten ser altamente competitivos”.

Por su parte, el gerente de Soboce, Juan Mario Ríos, considera que el mercado boliviano tendrá una oferta adicional de cemento, y que para ello Soboce ha invertido en modernización para “alcanzar mayor eficiencia en la producción, contar con un cemento con propiedades adicionales y mejorar los servicios de distribución y logística”.

Por su parte, el responsable de marketing de Fancesa, Raúl Gutiérrez, considera que el ingreso de Ecebol repercutirá en una disminución de las ventas y la producción de los demás actores.

“Esperemos que el Gobierno, en este caso, no asuma roles paternales respecto a Ecebol que vayan en perjuicio de las otras cementeras, porque creemos que la competitividad beneficia al cliente final, pero en la medida que esa competitividad se dé con factores similares entre todos los actores que compiten en el mercado”, dijo.

 

ANÁLISIS

Luis Fermando Garcia. Economista

“La sana competencia hace que los precios bajen”

La construcción, así como la canasta familiar, tiene sus productos que son de carácter sensible. La sensibilidad está demostrada en dos grandes rubros de la propia estructura económica en el país como el cemento y el hierro. En este caso, la oferta y demanda del cemento está haciendo que los precios comiencen a disminuir, no solamente por la competencia sino que adicionalmente a este factor se suma la baja del consumo a nivel nacional. Esto demuestra claramente que el sector privado y el sector público han dejado de invertir en bienes que parece que se van a desplomar, porque la burbuja de la producción inmobiliaria está cayendo, y esa burbuja, que más bien se ha mantenido muchísimo tiempo en Bolivia, ya está comenzando a ralentizarse. Y eso hace que los precios están descendiendo en este rubro.

Esto es un referente de lo que está pasando en la economía de carácter nacional. Es una baja del consumo, es una baja de la inversión, porque cuando nosotros hablamos de bienes inmuebles estamos hablando de inversión, y esa inversión muchas veces está relacionada a bienes productivos y otras veces a activos que no se comercializan en el exterior, pero que sí son parte fundamental del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

La reducción del precio del cemento se debe también a un factor de competencia. Los líderes han comenzado a bajar los precios porque se han dado cuenta que han empezado a perder mercado. Adicionalmente a esta competencia beneficia a los sectores económicos que quieren continuar con la construcción, obviamente en menor medida, bajándole el precio para no perder el nicho de mercado que tiene cada una de ellas. Esta sana competencia hace que los precios comiencen a bajar.

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