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Tarija impulsa su recuperación, tras un ciclo de decrecimiento

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Después de cuatro años de tener el crecimiento más alto de Bolivia, seguidos de otros cuatro años de caída y recesión económica, efecto de su alta dependencia de la renta petrolera, este año el departamento de Tarija vive un momento de recuperación, espera salir del estancamiento en el que se ha sumergido para encaminar un verdadero proceso de desarrollo que supere las coyunturas.

La economía tarijeña depende de los hidrocarburos, siendo su principal actividad económica y representando más del 40 por ciento del PIB departamental, desde hace más de una década. “Los años 2014, 2015 y 2016 el producto nacional se desaceleró con tasas de 5,5 por ciento, 4,9 por ciento y 4,3 por ciento, respectivamente. En el caso de Tarija, en el año 2013, creció en 11,2 por ciento, pero a partir de 2014 decreció con tasas de 5,0 por ciento, en 2015 en 2,7 por ciento y en 6,2 por ciento en 2016”, señala  el análisis “La declinación de la economía de Tarija”, difundido por la Fundación Milenio con motivo del 201 aniversario de la gesta libertaria de ese departamento.

“Ese decrecimiento, como era de esperarse, se reflejó en un ingreso per cápita inferior. El ascenso hasta el año 2014 fue importante llegando a los 8,691 dólares, superior al promedio nacional de 3,116 dólares. Pero la caída de la economía en 2015 y 2016 hizo que su ingreso per cápita bajara hasta 5,033 dólares; es decir, que entre 2014 y 2016 su reducción fue de 42,1 por ciento”, precisa el documento.

La recuperación de 2017, resalta el informe, se debió enteramente a los mayores precios, ya que el volumen de producción se contrajo nuevamente. Por tanto, la situación de Tarija es bastante preocupante, siendo uno de los departamentos más afectados por el cambio del contexto internacional, en particular del precio del petróleo.

El periodo de bonanza logró mayores recursos para el departamento, sin embargo, mucho de esto se quedó en el Estado y no se procuró una diversificación de su economía. Por el contrario, la dependencia de los hidrocarburos se intensificó. Si a esto se añade la poca inversión en exploración de hidrocarburos de la última década, “no es de extrañar que la situación del departamento y de Bolivia, no mejore significativamente en el corto plazo. Este es un claro ejemplo de una oportunidad perdida”, concluye la publicación.

De acuerdo a los datos recuperados por Milenio, de las actividades que se contrajeron, llama la atención la construcción muy relacionada con la actividad hidrocarburífera, que cayó por tercer año consecutivo en 7,9 por ciento en 2016, aunque ya en 2014 se contrajo en 1 por ciento, un año antes de la caída de los precios de exportación de gas natural, lo que mostraría que la desaceleración en la economía tarijeña comenzó antes del colapso de los precios.

 

Exportaciones

El nivel más alto en el valor de las exportaciones tarijeñas se dio el año 2014, con 4,773 millones de dólares, representando la venta de hidrocarburos más del 99 por ciento del total exportado. En 2015 y 2016, se ha sentido la caída del precio de venta de gas, tanto a Brasil como Argentina, de la mano de la menor cotización internacional del petróleo, señala Milenio.

Agrega que en cuanto al valor total exportado en 2017 hubo una recuperación respecto a 2016, registrando un valor exportado de 1,598 millones de dólares; es decir, un 6,3 por ciento mayor a 2016; no obstante, se mantuvo muy por debajo de los niveles máximos.

“El departamento se encuentra ante el desafío de ir transformando su aparato económico productivo, desde una economía basada en los hidrocarburos y/o gas (primaria) hacia una economía productiva diversificada y competitiva, sustentada en la producción agropecuaria intensiva y agroindustrial, con el aprovechamiento integral e intensiva de  sus potencialidades  territoriales”, remarca el Plan de Desarrollo de la Gobernación de Tarija.

 

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