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Filmes que dejaron muerte en sus protagonistas

Las películas malditas

El Guasón, personificado por Heath Ledger en la más reciente película de Batman.

La película “El conquistador de Mongolia”, una especie de biografía de Genghis Kahn, fue un fracaso de taquilla a pesar de tener como actor a John Wayne. Pero poco después llegó a la fama porque quienes participaron en su rodaje quedaron atrapados en la tragedia: de los 220 integrantes, años después, 91 habían desarrollado algún tipo de cáncer

Hay filmes que no pueden escapar de su fama trágica, en especial aquellos que durante su rodaje o después fueron marcados por la fatalidad, a los que la gente terminó por llamar “malditos”. Unas más increíbles que otras, estas historias se hallan como parte de las listas negras de la historia cinematográfica de Estados Unidos.

Hubo quienes se animaron a calificar de casual, por ejemplo, la forma en que falleció la estrella marcial Bruce Lee, quien en la película El juego de la muerte encarna a un actor que finge perder la vida antes de terminar un papel, lo cual finalmente le sucede en la realidad. Lee falleció en su departamento antes de concluir esta cinta por causas inexplicables.

Años más tarde, en 1994, Brandon Lee, hijo de Bruce, igualmente actor y artista marcial, murió en un accidente mientras grababa la película El Cuervo; el arma que debía tener balas de utilería apareció cargada y lo hirió fatalmente.

La trilogía Poltergeist

Ésta es una de las más siniestras historias que se relatan detrás de cámaras. Poltergeist ya es un clásico de los mitos del celuloide. Apenas estrenada, en 1982, Dominique Dunne, quien personificaba a la hija adolescente de la familia protagonista, fue asesinada brutalmente por su novio.

Seis años más tarde y a poco de finalizar el rodaje de la trilogía, Heather O’Rourke, la pequeña niña protagonista de los tres filmes de la saga, se levantó con algunas dolencias en el pecho para luego fallecer en el hospital.

Cinéfilos aseguran que en la tercera parte (Poltergeist III) ella parecía como hinchada, sin embargo eso se debía a su tratamiento con cortisona, que necesitaba para combatir la enfermedad de Crohn, un mal crónico autoinmune que ataca al intestino, lo que derivó en una obstrucción intestinal y un posterior shock séptico que acabó con su vida a los 13 años.

Sin embargo, tras la conclusión del rodaje, en 1988, también perdió la vida Will Sampson, contratado para interpretar a un chamán con poderes curativos ya que, al terminar la filmación, el hombre fue diagnosticado con un cáncer que lo llevaría a la tumba. Otro actor, Julian Beck, quien en la segunda parte encarnó a un sacerdote malvado, fue hospitalizado en una clínica de Los Ángeles al terminar este rodaje y, en 1985, murió de cáncer de estómago, mal que lo acompañó por varios años y que era conocido desde antes de las tomas y que en parte era responsable del aspecto tan terrorífico y decrépito que tenía este enfermo actor de 60 años de edad.

Más Muertes y asesinatos

Después del estreno del filme El exorcista, en 1973, nueve personas relacionadas con el proyecto murieron durante la producción de la película, aunque algunos sostienen que se trató de un rumor con fines publicitarios. Lo que sí es cierto es que el actor Jack McGowran, de 54 años, quien tenía un papel secundario, falleció durante el rodaje a causa de complicaciones de una gripe contraída meses atrás. También es cierto que parte de los decorados hechos para diferentes tomas se incendiaron y fue necesario reconstruirlos.

A partir de allí todo se mezcla con el mito, la exageración y la publicidad del filme, cuyo director llegó a disparar al aire un revólver durante la filmación, e incluso abofeteaba a sus actores para conseguir el efecto deseado. Entre las historias salidas de este set se afirma que los responsables intentaron convencer a un sacerdote para que exorcizara los decorados.

Posteriormente, algunos de sus actores se embolsaron importantes sumas de dinero por libros biográficos que explotaban el morbo de la maldición del rodaje, en los cuales cuentan múltiples anécdotas infundadas sobre ruidos de origen desconocido y objetos que desaparecían.

El filme conocido como La semilla del diablo, dirigido por Roman Polanski, trata sobre un niño diabólico y es también calificado como maldito. Aunque no produjo directamente ninguna muerte, fue la inspiración de la brutal tortura y asesinato de varias personas, entre ellas la esposa del director de la cinta, la actriz Sharon Tate, por parte de uno de los asesinos más conocidos de la historia, Charles Manson, y sus acólitos en los llamados asesinatos del 10050 de Cielo Drive.

Las investigaciones policiales afirman que entre la masacre de Manson y el contenido de El bebé de Rosemary, otro nombre del filme de Polanski, existen enormes coincidencias, en especial con el asesinato de Tate, quien estaba embarazada de ocho meses, como el personaje.

La película El conquistador de Mongolia (1956), una especie de biografía de Genghis Kahn, fue un fracaso de taquilla a pesar de tener como actor a John Wayne. Sin embargo, poco después llegó a la fama porque quienes participaron en su rodaje quedaron atrapados en la tragedia: de los 220 integrantes, años después, 91 habían desarrollado algún tipo de cáncer. Hacia 1981, 46 de estos enfermos ya habían muerto.

El origen de la maldición supuestamente tuvo que ver con las locaciones usadas, ya que se filmó en Utah, Estados Unidos, cerca de unas instalaciones militares donde se experimentaba con bombas nucleares. No obstante, la relación entre las pruebas castrenses y los casos de cáncer entre los actores nunca fue demostrada.

El filme Rebelde sin causa (1955), que lanzó a James Dean al estrellato, también arrastra el mito de la maldición. Sus tres actores principales, James Dean, Natalie Wood y Sal Mineo, murieron de forma trágica. Dean falleció en un accidente de tráfico ese mismo año; Wood, en 1981, en un confuso accidente náutico, y Mineo, en 1976, alcanzado por una bala perdida procedente de un enfrentamiento entre pandillas.

En el caso de El Mago de Oz, estrenada en 1939, desde el comienzo de su rodaje la película estuvo signada por la mala suerte: primero, el primer actor en encarnar al hombre de hojalata tuvo que renunciar al puesto después de experimentar una reacción alérgica causada por la toxicidad del maquillaje plateado. Luego, el perro protagonista fue pisado por uno de los guardias de la bruja y debió ser sustituido. Eso no fue todo: la Bruja del Oeste sufrió graves quemaduras y, más tarde, su sustituta se lesionó a causa de una explosión producida en el palo de su escoba.

Por otra parte, Will Sampson, quien en Poltergeist II interpretó al personaje de Taylor “Medicine Man” y que quizás sea más conocido como el Jefe Brondem de Alguien voló sobre el nido del cuco, también falleció tras el rodaje, después de una operación de trasplante de corazón y riñón.

El último “maldito”

El que más recientemente recibió ese calificativo es Batman: el Caballero de la noche, que llegó a las pantallas en 2008, ya que, desde que se terminó de rodar, episodios trágicos acosaron a tres de sus personajes. Primero, el fallecimiento del actor australiano Heath Ledger, quien personificó al Guasón y apareció muerto en su habitación tras haber ingerido una sobredosis de somníferos y ansiolíticos, en enero del año pasado.

Más tarde, el británico Christian Bale, quien personifica al moderno Batman, fue arrestado por supuestamente haber atacado a su madre y a su hermana en Londres con un cuchillo. Finalmente, el estadounidense Morgan Freeman, igual parte del filme, tuvo un accidente automovilístico y poco después de ser dado de alta se divorció. (Agencias)

 
 
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