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EEUU descertifica a Bolivia

Por Redaccion central - La Prensa - 15/09/2012


El Gobierno de Estados Unidos ha vuelto a descertificar a Bolivia en la lucha antidrogas. La administración Obama calificó nuevamente a Bolivia, junto con Venezuela y Birmania, en la llamada “lista negra”, aunque mantendrá la ayuda para la represión al narcotráfico en los tres países, debido a que es vital para la seguridad nacional del país del norte.
Los 22 países considerados por Estados Unidos como grandes productores o distribuidores de drogas son Afganistán, Bahamas, Belize, Birmania, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, India, Jamaica, Laos, México, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela.
Aunque la fuerza antidrogas y el Viceministerio de Defensa Social aseguran que las mayores incautaciones en el territorio nacional son de marihuana, la cocaína es el principal problema que representa Bolivia en el concierto internacional.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito sostiene que el 60 por ciento de la cocaína que llegó a Brasil provino o pasó por el territorio nacional, en tanto que el 90 por ciento de los reos bolivianos recientemente indultados por Chile cayeron cuando trataban de introducir cocaína a ese país.
Son datos que reflejan la magnitud de la situación, a pesar de que, de acuerdo con la misma Casa Blanca, la superficie cultivada con hoja de coca disminuyó el último año de 34.000 a 30.000 hectáreas. En tanto, el lunes se conocerá el informe oficial de Naciones Unidas al respecto, aunque se sabe que habrá una disminución con respecto a las 31.900 hectáreas calculadas para 2010, en lo que coincide con Estados Unidos.
Esos datos causan confusión. Debe quedar claro que coca no es cocaína y que la hoja en estado natural no es adictiva ni produce el menor problema para los consumidores.
Por ello, es imprescindible que se conozcan oficialmente, sean cuales fueren, los resultados del estudio integral sobre uso y consumo tradicional de la hoja en los hogares de Bolivia. Será una herramienta que permitirá saber exactamente cuánta coca se necesita producir y cuál es, si la hubiera, la superficie excedentaria, que debe ser sujeta a erradicación.
Si la ONU y Washington, aunque probablemente con datos diferentes, consideran que las plantaciones se redujeron en el último año, reconocen que la política gubernamental tuvo éxito y, a diferencia del pasado, la única violencia generada en la labor de eliminación de cultivos fue causada por quienes defendían la ilegalidad. Ése, tienen que reconocerlo todos, es un logro de la actual gestión gubernamental.
La descertificación de Estados Unidos es un tema, empero, que debe preocupar, porque para nadie resulta grato estar en una lista negra, aunque se debe recordar que cuando se produjeron los escándalos de Huanchaca y el narcoavión, el país no recibió esa condena, pese al volumen de la capacidad de producción o de la carga que fue capturada en Lima.